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Medio Ambiente Humedad y verdor bajo la niebla: el proyecto de reforestación de los bosques de Chinchipe en Cajamarca.

Un Oasis de Niebla

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Las 645 mil hectáreas del bosque de nieblas de Chinchipe se extienden casi totalmente sobre Cajamarca. Los árboles actúan como captadores de neblina, regulando el flujo hídrico y maravillando la vista.

En las altitudes cajamarquinas de la provincia de San Ignacio, limítrofe con Ecuador, sábanas de neblina esconden un oasis forestal de 266 mil hectáreas. Bajo éstas descansan desde osos de anteojos hasta comunidades nativas en aislamiento voluntario, todos bien abrigados ante susceptibilidades neumónicas. Es el Bosque de Niebla de Chinchipe, húmedo edén a 1,300 metros de altura que, tras sufrir décadas de tala indiscriminada, vive hoy un renacimiento basado en la reforestación.

“Originalmente, el bosque de Chinchipe cubría 645 mil hectáreas en el lado peruano y otras 320 mil hectáreas en Ecuador”, cuenta Jorge Elliot, coordinador de la ONG Soluciones Prácticas, que llevó a cabo el proyecto de reforestación impulsado por la Comisión Europea: “Pero el 60% del área fue deforestada, principalmente por la agricultura”. Hoy, el grueso del bosque remanente forma parte del Santuario Nacional Tabaconas-Namballe y de territorios de las comunidades indígenas. Pero ante la tala irracional ejercida por los habitantes, los resultados no tardaron en repercutir sobre ellos mismos. “En esta parte de los Andes el agua no solo viene de la lluvia, sino de la niebla, la cual constituye el 30% de la humedad”, añade Elliot.


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