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Opinión Por PILAR FRISANCHO

La Maravilla Del PET SCAN

¿Se imagina Ud. si se pudiera realizar una sola prueba y con ello poder saber si tiene o no el temible cáncer? Actualmente esto se puede lograr con el PET SCAN.

La Tomografía por Emisión de Positrones (PET, por su ordenamiento en inglés) es una herramienta de confirmación y de diagnóstico, pero también se utiliza en la prevención. Actualmente en países desarrollados se realiza rutinariamente para personas que pueden pagar su costo. Les hacen un barrido desde las cejas a los pies, a ver si hay “algo”.

El PET es una técnica de diagnóstico no invasiva que permite realizar imágenes que muestran el metabolismo y el funcionamiento de tejidos y órganos, basándose en el consumo de glucosa. Estas pruebas son precisas y ofrecen exploraciones hasta hace poco tiempo prácticamente impensables.

Todos los tejidos consumen glucosa, pero aquellos en los que se está produciendo una proliferación maligna consumen mucho más. Inyectando al paciente una solución de glucosa con un marcador radioactivo (pero inocuo) y pasándolo por el PET éste recoge la radiación que en ese momento emite.

Esa radiación permite al sistema operativo del PET dibujar un mapa del cuerpo en el que se recogen, si las hubiera, las mayores concentraciones de glucosa, de modo que el médico puede determinar la malignidad de un bulto ya conocido o incluso detectar metástasis en sus grados más incipientes. Por ejemplo si a un paciente se le encuentra un tumor o nódulo en el pulmón luego de una radiografía simple de tórax, estaríamos obligados a realizarle una tomografía, una fibroscopia y probablemente hasta una biopsia, con todos los costos y riesgos que implican estas pruebas, las que se podrían suplir simplemente con un PET SCAN.

Rápidamente se tendría el diagnóstico, determinando si es maligno o benigno, e incluso el estadiaje si resultara maligno, esto último tan importante para el tratamiento y pronóstico de los pacientes con cáncer.

El PET se utiliza fundamentalmente para comprobar la malignidad de los tumores. Sucede que las células tumorales, por su metabolismo oxidativo, necesitan más glucosa. Para detectar dónde están o cómo actúan, se introducen radiofármacos como la fluordesoxiglucosa, o f18-fdg, que permite detectar casi todos los tumores y cuya radiación decae en dos horas.

Tener disponible esta glucosa radioactiva es complejo. Productos como este no se guardan en un armario o en la refrigeradora. Se fabrican cada día en un ciclotrón, un aparato del que solo existen unas cuantas unidades en América Latina, como en Chile y Argentina, donde muchos oncólogos peruanos envían a sus pacientes. Claro, a aquellos que pueden pagar, ya que los costos van desde los 1,500 a 2,000 dólares.

Con esta prueba se obtiene indicaciones oncológicas en la búsqueda de tumores, cuanto más indiferenciados mejor, dado que en ese estadio la captación de la glucosa es mayor, y será menor si el tumor está ya más diferenciado. Pero tiene más aplicaciones y cada vez más usos. Por ejemplo, se puede pedir un PET para detectar una vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos), y para el caso de pacientes con fiebres de origen desconocido, la prueba permite localizar la infección que las provoca.

Una de las grandes utilidades del PET es detectar por dónde van las temidas metástasis. Se pide la prueba para el estudio de extensión de un cáncer. Con esa información se diseña la mejor opción terapéutica, si la más oportuna es la quirúrgica, con la resección de la zona tumoral, la quimioterapia, la radioterapia o la combinación de varias. Además, una vez realizados los tratamientos, una prueba de PET permite comprobar si han tenido éxito.

El PET genera unas imágenes claras, y actualmente se han desarrollado sistemas de PET con tomografías computarizadas (TAC) que suponen grandes mejoras en el resultado de la prueba, como la disminución en el tiempo de 40 a 20 minutos, pero sobre todo posibilitan una ubicación de las captaciones de glucosa sobre los órganos y puntos exactos del cuerpo.

El PET ofrece una información que puede ser determinante para cambiar el tratamiento de un paciente y aumentar así su esperanza de vida. Se estima que el PET tiene una sensibilidad del 95% para distinguir si un tumor de pulmón es maligno, en comparación con el 68% del TAC. Permite detectar cánceres de cerebro, mama, ovario, páncreas, colon, recto, gastroesofágicos, endocrinos, de cabeza y cuello, entre otros.

En el mundo el PET está desde 1995, y hasta la fecha el Perú no cuenta con un lugar donde se aplique. Aunque se viene proyectando uno en la parte privada, lo necesario sería contar con uno para el paciente que utiliza nuestro sistema público, lo cual es complejo por el costo y la tecnología, pero muy necesario en un país donde las estadísticas nos muestran que los pacientes con cáncer llegan en un 65% en estadio avanzado. (Por: Pilar Frisancho*)
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*Médico especializada en prevención y oftalmóloga.


 


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