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Negocios A pesar de la crisis financiera mundial, banca nacional arrojó utilidades récord el primer semestre del año.

Año Rojo, Cuentas Azules

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Torres Llosa, gerente general del BBVA. “El país está cayendo súper bien parado de la crisis”.

A un año del melt down de Wall Street en septiembre del 2008, Eduardo Torres Llosa, 41, gerente general del BBVA – Banco Continental, hace un balance de la crisis mundial y su impacto en nuestras costas. Sorprendentemente no es la historia de un naufragio. Al menos a nivel local. Entre enero y julio pasados, la banca nacional no sólo no ha perdido plata, ha hecho dinero. Entre los 4 principales bancos del sistema, el BBVA reportó S/. 593.3 millones en utilidades, 40% más que el mismo periodo el año pasado, y la de mayor rentabilidad entre la competencia (ver cuadro).

¿Cómo hizo para tener los números en azul en un año de cuentas en rojo? “Tener la cabeza fría es muy importante”, dijo Torres Llosa, desde su oficina en el piso 17 de la Torre naranja del Continental en el centro financiero de San Isidro. “Lo primero que hicimos fue manejar la liquidez, acá no nos puede pasar lo de 1998, dijimos. Se trabajó sobre los diferenciales, es decir, pasivos y activos, el riesgo y los gastos. Ninguna decisión espectacular, todas de sentido común, pero en un entorno de volatilidad y crisis hacen una buena gestión”, declaró.

EL BBVA tuvo a julio la tasa de morosidad más baja (1.2%) del sistema, y la cobertura sobre su cartera pesada más alta, 3.3 veces, informó la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS).

La banca peruana ha capeado la tormenta financiera mundial con singular solidez el primer semestre del presente año. A diferencia de la crisis asiática de 1998, en la que naufragaron 10 de 24 bancos del sistema, profundizando la recesión económica cuatro años, esta vez ningún banco peruano hasta el momento hace agua.

“Los clientes empresariales han estado mucho más dispuestos a poner capital y garantías cuando les hemos dicho que faltaba un poquito”, explicó Torres Llosa. “Hay una visión de largo plazo, mayor credibilidad en el futuro desarrollo del país que lo que ocurrió en 1998, cuando primó el sálvense quien pueda”.

A nivel de política monetaria, el rol del Banco Central de Reserva fue vital, según Torres Llosa. “Tenemos un BCR que a principios del 2008 compró US$ 5,000 millones, y durante el periodo de crisis, a partir de octubre en adelante, perdió casi US$ 9,000 millones. Ello evitó que el tipo de cambio se fuera de S/. 2.30 a S/. 3.80. Quitarle la volatilidad al tipo de cambio fue una medida agresiva y necesaria”, dijo.

Torres Llosa es un economista peruano de la Universidad del Pacífico con un Doctorado en Administración de Negocios de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Es el único gerente general de la banca sudamericana del BBVA nativo del país de las operaciones. CARETAS lo entrevistó el lunes 21.

–Ahora, ¿cuáles son las prioridades del BBVA?
–“Nuestra primera preocupación es crecer en colocaciones. El crédito hipotecario está volviendo a subir, y pensamos que el crédito comercial, que en este momento está parado, tiene que repuntar. La segunda preocupación es la morosidad: va a seguir subiendo hasta el final del segundo trimestre del próximo año, a pesar de que el PBI va a empezar a mejorar, hay que ser realistas. Tranquilamente puede pasar el 2%”.

–¿Es optimista con respecto a la recuperación de la economía mundial?
–“Definitivamente ya se tocó fondo. La pregunta ahora es cuán rápido se va a salir de la crisis. Creo que la recuperación va a ser relativamente lenta. Después de la borrachera mundial, la reseca va a tomar tiempo. EE.UU. va salir antes que Europa, y China va a ser el motor del crecimiento”.

–¿Teme una recesión con inflación, es decir, una estanflación?
–“No lo creo. El desempleo seguirá siendo muy alto en EE.UU. y Europa y las empresas tienen mucha capacidad instalada. Si no hay capacidad adquisitiva, los precios no podrán subir. El verdadero peligro es que EE.UU. retire muy rápido el estímulo fiscal como ocurrió después de la Gran Depresión en 1934, pero con la ratificación de Ben Bernanke en el Reserva Federal no creo que lo hagan, sería gravísimo”.

–En ese contexto, ¿qué va a pasar en el Perú?
–“El Perú va repuntar relativamente rápido. Crecerá el próximo año, no espectacularmente, aunque la generación de empleo va a ser más o menos modesta hasta finales del 2010.

“Después de esta prueba de estrés a la que nos ha sometido el mundo, el país está cayendo súper bien parado. Es difícil decirlo, cuando el PBI disminuye de 10% a 1%, pero otros países han bajado de 10% a – 10%”.

–¿Aprueba la política de estímulo económico del gobierno?
–“En términos de política fiscal ha tomado una decisión que es políticamente costosa: orientar el paquete de estímulo hacia la infraestructura, antes que al consumo. En el corto plazo, como lo ha dicho algún economista, si se orientaba el paquete hacia el consumo, el PBI hubiera crecido 4% en lugar de 1%. La inversión en infraestructura tiene un impacto más lento, pero a largo plazo es mucho más potente. Lo que el país necesita es infraestructura, de modo que la orientación es adecuada”.

–Según el Reporte de Inflación del BCR del septiembre 09, el segmento de microcréditos es el mayor crecimiento del mercado.
–“Hay una revolución en provincias en términos de capacidad adquisitiva, financiación y endeudamiento, tanto de empresas como de personas, desde hace cinco años aproximadamente, en el Norte, y tres en el Sur. El PBI per cápita está ahora en US$ 4,200, cuando estábamos en US$ 2,400 hace apenas dos años; hemos superado a Colombia. Como resultado de la estabilidad económica y del incremento del PBI per cápita, está surgiendo en el Perú una clase media que para los bancos es mucho negocio”, dijo.

En suma, un optimismo a ritmo de tondero. (Marco Zileri)

Los Platos Rotos

EEUU: el real costo de la crisis económica internacional.

Bernanke del FED: bail out versus fall out.

En EEUU se habla de bail-out y fall-out para medir el costo de la gigantesca crisis financiera internacional.

–En la columna del bail-out se suman los trillones desembuchados por el gobierno norteamericano para rescatar a la banca privada, la industria automotriz y los millones de acreedores del sistema financiero.

El costo del bail-out es de alrededor de US$ 500 billones, según Alan Blinder, ex vicepresidente de la Reserva Federal (FED). Para la comisión de presupuesto del Congreso, la cifra es del orden de US$ 600 billones, de los cuales US$ 400 billones son devorados por las cuentas en rojo de los dos megamercados hipotecarios, Freddie y Fannie Mac.

Por cierto, se trata de gruesos estimados en los que priman los dedos cruzados. El verdadero costo dependerá de lo siguiente:

–La velocidad de recuperación de la economía.

–Cuántos bancos honrarán los préstamos del FED.

–Cuánto recuperará el FED de Freddie y Fannie Mac.

–Si Chrysler se hunde.

Pero están también las cuentas del fall-out, “el costo de la mayor recesión desde la Gran Depresión”, tal como lo definió el presidente Barack Obama el lunes 14 pasado.

Ahí tenemos los US$ 800 billones a los que asciende el paquete de estímulo económico para luchar contra la recesión, a lo que debe añadirse US$ 200 billones debido al incremento en los costos del seguro de desempleo y demás beneficios sociales.

Sólo ahí, de un porrazo, van un trillón de dólares, sin contar aún los trillones que se han evaporado con la depreciación del valor de las casas y el colapso del fondo de pensiones.

De hecho, según Alan Blinder, “el mayor costo para la economía es la recesión”.

La gran incógnita es cuál va a ser el impacto del trillonario déficit en los contribuyentes y el peso de la monumental deuda en las futuras generaciones.


 


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