Policiales Mientras amigas de las procesadas por homicidio expresan su apoyo, interrogatorios arrancan esta semana.
El Frente de Eva
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Eva no sociabiliza con las demás internas. Se dedica a escribir en un pequeño cuaderno. |
El miércoles 16 una nueva jugadora se unió al campeonato de fulbito organizado por las internas del penal de máxima seguridad de Chorrillos. Vistiendo uniforme deportivo Liliana Castro Mannarelli participó en dicho campeonato. Ella representaba a Prevención, el área donde también se encuentra su ex pareja Eva Bracamonte Fefer. Eva, en silencio, la observaba de lejos.
Ambas fueron ingresadas a este penal el miércoles 9 en la noche, luego que esa mañana se entregaran en el despacho del juez Alfonso Payano. El día anterior el juez había emitido una orden de captura por los delitos de parricidio, en el caso de Eva, y el de homicidio por lucro, contra Liliana.
El sábado 19 un grupo de no más de 30 personas, entre amigas, familiares y compañeras de estudio de Eva y Liliana llegaron hasta el penal Santa Mónica, en la avenida Huaylas, para realizar un plantón por su libertad.
Lanzaban arengas, cantaban y aplaudían. Luego de casi una hora, se retiraron del lugar. Unos metros dentro del penal, Eva y Liliana, se despedían de sus últimas visitas.
Cada una ocupa una pequeña celda de dos metros por tres. Duermen en bolsas de dormir colocadas sobre las tarimas de cemento que fungen de cama.
Eva ha tratado de decorar su celda, en la medida de lo posible, con objetos color verde, su color preferido. Incluso ha pedido que le lleven algunas de las almohadas que tenía en la habitación de su residencia de San Isidro.
Otro de los artefactos que le han llevado ha sido un hervidor de agua, el cual usa no solo para prepararse café, sino procurar algo de agua para asearse. Como se sabe, en los baños del penal se utiliza solamente agua fría.
La joven heredera pasa sus días leyendo o escribiendo en un pequeño cuaderno. No habla con nadie en el penal y evita a toda costa cruzarse con otras internas. Cuando alguien le pregunta algo, contesta con monosílabos. “No es tristeza, es que ella no había estado antes junto a chicas así, pues, ‘humildes’, y no le gusta, además tiene miedo de las ahí detenidas”, dijo a CARETAS una persona cercana a ella.
La actitud de Liliana ha sido diferente. Es amable con las demás internas y se le ha visto conversando con varias en el pequeño patio de la zona de prevención.
Pasa el tiempo revisando sus apuntes del Instituto San Ignacio de Loyola porque, según comentó a una amiga, “pronto terminará todo esto”.
Pero de acuerdo a pesquisas recientes, el panorama no resulta tan auspicioso para el par de jóvenes.
Para el pasado martes 22 estaba programada la primera instructiva de Eva Bracamonte con la jueza del 50o Juzgado Penal de Lima, Lorena Alessi Janssen, en el penal. Al día siguiente, sería el turno de Liliana Castro Mannarelli.
El mismo martes 22 la jueza Alessi remitió a la Corte Suprema el cuadernillo de extradición del sicario colombiano Alejandro Trujillo Ospina, preso en Argentina. El trámite de aprobación tomaría dos semanas. Puesto que existe un convenio de extradición entre Argentina y Perú, fuentes del Poder Judicial calculan que para fines de noviembre Trujillo podría estar ya en el país y confirmar, finalmente, lo que había comentado en el penal argentino: que Eva decidió fríamente la muerte de su madre. (Patricia Caycho)