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Economía La exportación de gas natural: resumiendo el debate.

Camisea: En Cuatro Pasos

Quijandría era ministro del MEM cuando Camisea arrancó motores en el 2004.

Cuatro son los temas de fondo que se han discutido desde que el presidente Alan García incluyó en su discurso del 28 de julio el tema de la exportación de gas:

1 Para hacer viable la exportación fue necesario crear normatividad y cambios en el marco legal existente. Si hacemos el recuento desde la suscripción del contrato de Camisea en noviembre del 2000, se requirieron 5 leyes, 10 decretos supremos, 1 resolución suprema, 1 resolución ministerial y 1 sentencia del Tribunal Constitucional. Cada norma fue publicada en su momento en el diario oficial. Hubo pues consenso político sobre la exportación.

Se ha mencionado una supuesta infracción legal al modificar normas mediante dispositivos de menor jerarquía, lo que ha sido negado enfáticamente por las tres personas que ocuparon la cartera de Energía y Minas durante el gobierno del presidente Alejandro Toledo entre el 2001 y el 2006.

Pero ni el Presidente, el Presidente del Consejo de Ministros ni el actual Ministro de Energía y Minas han mencionado específicamente qué norma legal fue cambiada por una de menor jerarquía. Obviamente se trató de un mal dato proveniente de alguno de los opositores al proyecto Camisea, o de la exportación de gas natural.

2 El compromiso de exportación de Perú LNG está condicionado al abastecimiento del mercado interno como primera prioridad. Las normas legales al respecto se mantienen vigentes, por lo que no se puede afirmar que la exportación ha causado o podría causar desabastecimiento de gas natural en el mercado interno. En primer lugar porque la exportación recién se iniciará a mediados del próximo año y, como se ha indicado anteriormente, el gobierno tiene mecanismos legales para priorizar el abastecimiento del mercado interno.

Existen varias empresas que no han podido firmar contratos de abastecimiento de gas a largo plazo y tienen importantes proyectos de generación eléctrica, industriales y de petroquímica virtualmente en suspenso. Tal situación se ha generado por una lectura inadecuada de las reservas disponibles, al confundir las reservas certificadas con las reservas probadas como parámetro para asignar cuotas de gas.

Si como afirma Perupetro, administrador del contrato en representación del Estado, la obligación del Consorcio es abastecer de gas natural hasta por el monto de las reservas probadas (las del Libro de Reservas de la Dirección General de Hidrocarburos del MEM), la situación de desabastecimiento no se presentará cuando menos hasta el 2012.

A partir de esa fecha el problema se podría presentar pero no por falta de reservas sino de capacidad de producción y transporte en el gasoducto, asunto que está en proceso de negociación entre el gobierno y el Consorcio y debe resolverse antes de que se presente una situación de desabastecimento.

3 Se afirma que no existe gas suficiente para asegurar la viabilidad del Gasoducto Sur Andino rumbo a Arequipa y el puerto de Ilo, a cargo del Consorcio Kuntur, y se solicita que por decreto se “asigne” 2 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas para resolver dicha situación.

Esta apreciación, equivocada por cierto, parte de una concepción “doméstica” del manejo de las reservas de gas. Se utiliza la imagen del ama de casa poniendo en la refrigeradora el paquete de pollo para el lunes, hamburguesas para el martes, pescado para el miércoles y así sucesivamente hasta el fin de semana. Bueno, así no es. Las reservas se asignan y contratan en forma dinámica y de acuerdo a prioridades que asigna el gobierno, no el operador del Consorcio.

Dicha asignación se debe hacer cuando los diferentes proyectos que demandan gas han llegado a un nivel adecuado de madurez (estudios de factibilidad e impacto ambiental y fecha para el cierre financiero). Resulta evidente que a pesar de la gran importancia y prioridad del gasoducto al sur, su estado de avance dista mucho de una situación en que se le pueda asignar gas.

“Congelar” gas hasta cuando el proyecto esté listo es antitécnico y antieconómico. No obstante lo expuesto, hay un argumento que se utiliza para azuzar a los dirigentes del sur del país. Si no encontramos más gas el sur se queda fuera de los beneficios y eso no es justo. Quienes utilizan este argumento manejan las cifras de oferta y demanda comparando stock contra flujo, es decir, comparan el consumo hasta el 2028 con la disponibilidad certificada al 2009.

Lo menos que se puede exigir es que también se incluya en la comparación la oferta adicional que estará disponible hasta 2028 como consecuencia de la exploración y desarrollo de nuevas reservas de gas. En esa comparación el balance cuadra y desaparece automáticamente la crisis.

4 ¿Conviene exportar gas natural licuado (LNG) ahora? Hoy no. El indicador de precio utilizado en el contrato estaba en US$ 10 por millón de unidades térmicas británicas (BTU) cuando este se firmó, lo que significaba que por cada unidad de gas exportada el Estado obtenía tres veces más que por el que se vendía en el mercado interno. Buen negocio. Lamentablemente el precio de referencia hoy es de US$ 3 por millón de BTU y vender en el mercado interno es más rentable que exportar en términos de regalía obtenida. ¿Qué hacer?

Podemos esperar a que el precio mejore o renegociamos el contrato para que el ingreso que obtenga el Estado de la exportación sea cuando menos igual a la venta en el mercado interno. Esta tarea es obviamente fácil de enunciar pero sumamente difícil de ejecutar, ya que los promotores del proyecto invocarán la “santidad” de los contratos y la falta de rentabilidad del proyecto con las nuevas regalías. El tema habrá que analizarlo con criterio técnico a fin de buscarle una solución equitativa para ambas partes.

Sin que el Estado haya invertido un centavo, Camisea I resultó un acierto y permitió una tasa de crecimiento de la economía nunca vista en la historia del país. Camisea II está en la etapa final de su construcción y enfrenta un entorno internacional poco favorable para el inicio de sus operaciones. Sin embargo, en el mercado de combustibles nunca hubo buenos profetas y en cualquier momento se vuelve favorable. Un poco más atrás viene Camisea III (petroquímica básica e intermedia), que permitirá consolidar el crecimiento y desarrollo de este importante sector de nuestra economía. Miremos el futuro con optimismo. (Escribe: Jaime Quijandría Salmón*)

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*Ex Ministro de Energía y Minas del gobierno de Alejandro Toledo (JUL 2001 - JUN 2003 / DIC 2003 - NOV 2004) y de Economía y Finanzas ( JUN - DIC 2003 ). Actual socio principal de Laub & Quijandría, Consultores y Abogados.


 


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