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Monitor Huáscar Modelistas navales José Antonio Bedoya y Pablo Macchi lo construyeron a escala.

Maestro de la Escala

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Experto modelista naval José Antonio Bedoya rompe el mito del huidizo monitor capturando al Huáscar con sus dos manos.

El Huáscar es un asunto personal. Un mito oído en la infancia, una historia que cobra color en cada lámina escolar. Un concepto de velocidad, valentía, inteligencia y ubicuidad. Una idea que ha trascendido su propio contexto durante la guerra. El Huáscar sigue siendo la embarcación con la que soñaban nuestros antepasados. La que le quitaba el sueño al bando rival. El monitor es acaso ya una leyenda que cada generación de abuelos se encarga de contar abriendo cada vez más los brazos. Esta vez, podrá ser acariciado con ambas manos.

Con las copias de los planos originales, José Antonio Bedoya se embarcó –literalmente– en un proyecto histórico. Reproducir el Huáscar a escala demandaba una concentración especial. El peso de la historia era abrumador. Su construcción en manos británicas ocurrió en el contexto del impasse diplomático del Perú con España. Incluía el difícil casco de hierro remachado, la doble cubierta (la principal y la inferior, 2.5 metros por debajo de la primera), el espolón de la proa y las exactas dimensiones: más de 59 metros de largo (eslora), 4.57 metros de profundidad (calado) y 10.67 metros de ancho (manga). Afortunadamente, Bedoya contaba con la experiencia necesaria para que no le tiemble mano alguna. Él llegó al modelismo naval desde pequeño, cuando tenía solo 6 años de edad. Se entregó al modelismo naval de forma profesional desde 1987. Desde entonces, ha preparado ambiciosos trabajos para el SIMA (Servicios Industriales de la Marina), buques históricos para coleccionistas privados, y embarcaciones memorables para diversas instituciones, tanto privadas como estatales.

Luis Pablo Macchi, su socio, nació en Buenos Aires. Llegó al Perú en 1954, y llegó al modelismo como quien zarpa de los grandes proyectos para anclar en los divinos detalles. Estudió diseño de yates en Argentina, y trabajó tres años en astilleros Gatica-Mullhal. Desde 1977, construyó varios veleros para socios del Yacht Club Peruano y coleccionistas privados. Fue entonces que conoció a Bedoya.

Juntos, fueron socios en algunos proyectos. “Casi todos relacionados con el Huáscar”, dice Macchi. Macchi asegura que las maquetas y planos anteriores no se ajustaban a la realidad. No en comparación con los nuevos estudios que Bedoya había emprendido. Lo avances técnicos de éste, sumados a la experiencia de Macchi como diseñador, han hecho posible que esta reproducción sea, posiblemente, la reconstrucción más fiel del casco que se haya hecho. Durante el proceso se echó mano de toda la documentación que había al alcance. Registros fotográficos, papeles presuntamente perdidos y “planos chilenos con varias incongruencias”, a decir del argentino. A ello se le sumó la decisiva investigación del Almirante de la Armada Peruana Carbajal Pareja.

Para el dominio público, se armó un modelo del Huáscar hecho de cartulina. “(El proyecto) nació de la preocupación que teníamos por lo mal informados que estaban casi todos los ciudadanos sobre las verdaderas características de esta tan emblemática nave”, dice Macchi Martínez. La inspiración provino de la manera didáctica en la que el modelismo enseña historia en países europeos y norteamericanos. (CC.)

Historia a Escala


- El Huáscar fue un monitor construido en 1864 a pedido del gobierno peruano de entonces.

- El armamento original incluía cuatro cañones (dos de ellos en una torre giratoria) y un último en la popa.

- Avanzaba gracias al vapor de cuatro calderas horizontales y una hélice de cuatro palas.

- Podía alcanzar una velocidad de 12.25 nudos y acoger a una tripulación de 200 tripulantes.

- El 8 de octubre de 1879, durante el combate naval de Angamos, fue capturado por la escuadra chilena.


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