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Urbanismo Imponiendo registro visual invasivo a vecinos, construcción se asienta en residencial zona de San Isidro.

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Nueva edificación de Av. Jacinto Lara genera un registro visual invasivo a habitantes de edificio vecino (1), anula la visualización de otro hacia un parque (2), y tuvo que hacer un drywall con otro edificio colindante ante quejas (3).

La tranquilidad de la que suelen disfrutar los habitantes de San Isidro parece haber encontrado un primer escollo en forma de edificio, similar a otras construcciones de varias jurisdicciones de la capital. Y es que en la manzana formada por las avenidas Jacinto Lara, Victor Maúrtua, Blas Cerdeña, Angamos y el Parque Mora, donde se encuentra un parque cerrado para los habitantes del cuadrante, una nueva edificación amenaza con invadir la privacidad de los vecinos y bloquear su panorama paisajístico.

El edificio en cuestión obtuvo su certificado de parámetros en agosto de 2006, durante la gestión del ex alcalde Jorge Salmón, y se ubica en el número 483 de Jacinto Lara. Pero empezó a construirse en enero, por Espinoza Arquitectos - ESPARQ, en lo que antes era la casa del ex ministro de Economía y Agricultura, Javier Silva Ruete. A su espalda se encuentra un parque al que se asoma con balcones. Sin embargo, la peculiar posición diagonal del edificio ha terminado por obstruir la visión de la construcción vecina y por generar un registro visual invasivo hacia los habitantes de otro edificio ubicado en el #168 del Parque Mora.

“Con las terrazas tenemos un problema de registro visual”, denuncia el vecino perjudicado Gabriel Ferrer, quien habita el lugar desde 1972: “Hoy, con los trabajadores, no podemos tener las ventanas con las cortinas levantadas porque la privacidad no existe y las conversaciones las sentimos como si fueran a medio metro. Y cuando lo empiecen a habitar va a ser lo mismo”.

Ferrer, junto a los propietarios Alfonso Ávila e Inés Sánchez Aizcorbe vienen reclamando al municipio por las irregularidades del edificio, que además no cumple con el retiro posterior de 2.5 metros (ver recuadro). Según la comuna, “los ha convocado a reuniones con los representantes de la inmobiliaria, a las que no asistieron”. Pero ellos los desmienten: “Nos hemos reunido dos veces a petición nuestra e incluso en la segunda estuvo la arquitecta Roxana Ferrari, gerente de Autorizaciones y Control Urbano”, señala Álvaro Durán, otro de los vecinos afectados.

Incluso ESPARQ reconoce en carta firmada el 20 de mayo por el gerente general, Efraín Polar Ontaneda, la reunión sostenida y presenta “una alternativa a ser implementada por Uds. para evitar el registro visual existente”, reconociendo el problema. Ésta consiste en la colocación de paneles perpendiculares a las ventanas de 1.20 m de alto por 80 cm de ancho. “La propuesta no tiene sentido, no soluciona el problema y para colmo nos dicen que la tenemos que pagar nosotros”, replica Ferrer.

La extraña cereza: San Isidro indicó a CARETAS que el último 28 de septiembre se reunió con los constructores y que “en vías de conciliar una solución, han propuesto construir unos parasoles (...), que se planteará a los opositores en próxima reunión”. Cuatro meses después, ¿lo mismo? Ferrer y compañía ya solo piden que “levanten un muro para eliminar el registro visual invasivo. Pero no lo hacen escudándose en que tienen licencia”, indica. Y así la emblemática armonía sanisidrina parece también empezar a perderse de vista. (T.M.)


 


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