Fotografía La paleta cromática del lente del fotógrafo Guillermo Rivas en libro caleidoscópico. Paisajes, gente y vida en movimiento.
Los Colores del Perú
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El libro se caracteriza por sus paisajes idílicos, como este de la playa Las Pocitas, en Tumbes. |
No es un libro de fotografía publicitaria que promociona al Perú como destino turístico; sin embargo, deja una sensación de admiración por la belleza de sus imágenes que provoca volver la mirada hacia este país. “Mi Patria a Colores” (Centro Peruano de Estudios Culturales y Universidad San Ignacio de Loyola, 2009) recopila fotos que funcionan como el mejor argumento para enamorarse del Perú, de sus paisajes, de sus costumbres, de sus gentes y –por supuesto– de sus colores.
Es difícil encasillar al autor en una profesión. Guillermo Rivas se graduó como ingeniero economista, pero ha ejercido también como fotógrafo, promotor cultural y docente. Las habilidades de sus diferentes oficios son recopiladas en este libro. Se trata de la obra de un artista de la imagen, que explota en su fotografía el lenguaje creativo propio de las artes plásticas: el cuidado por la composición, el diseño, el tratamiento del color y especialmente la interpretación artística. El fotógrafo confiesa que, al igual que el artista plástico, en determinadas situaciones conoce la imagen que busca interpretar antes de apretar el disparador.
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La marcada vocación pedagógica de Rivas también se pone de manifiesto en este libro. En varios casos las fotos están acompañadas por leyendas en las que explica la técnica con la que fueron captadas. Estas precisiones, sumadas a una breve explicación del contexto social, de los personajes y de la historia de la imagen en cuestión, permiten apreciar de manera más completa la imagen. Por ejemplo, en “Mamachas en lila” –una de las fotografías más impresionantes del libro– cuenta que una vez colgada en la sala de su casa, le permitió ganar algunas apuestas con quienes no lograban creer que se trataba de una foto y no de una pintura.
Cielos de rojos infernales, danzas tradicionales semejantes a un cuadro impresionista, niños con sonrisas tan auténticas como contagiosas y un etcétera tan amplio y diverso como el Perú, hacen que este libro sea de “mirada obligada” para los amantes, estudiosos y aficionados a la fotografía.