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Actualidad Escándalo de los petroaudios cumplió un año, en medio de choques entre poderes y un romance de traducciones inflamables.

Otro Lote

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Momentos previos a la famosa foto de la licitación del 10 de setiembre del 2008. Lemasters está flanqueada por César Gutiérrez y el presidente de Discover, Jostein Kjaerstad.

Estamos a octubre del 2009, pero parece octubre del 2008. El inagotable caso que comenzó con los “petroaudios” vuelve a dictar la agenda noticiosa. A la salida del ex ministro Francis Allison, cada vez más envuelto en una extraña relación con la empresa Business Track, le siguió la revelación de la existencia de audios presuntamente comprometedores entre el lenguaraz abogado Alberto Quimper y magistrados del Poder Judicial (CARETAS 2098).

Esto ha sido negado en todos sus tonos por el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, que se reunió el lunes 5 en Palacio de Justicia con los congresistas Oswaldo Luizar, Rolando Sousa y Walter Menchola. Villa Stein recalcó que la jueza María Martínez no entregaría los audios relacionados a la comisión parlamentaria que investiga la interceptación telefónica. Sousa insistió en hacer “un llamado al presidente del Poder Judicial para que entregue los business audios y se pueda determinar cuál es la verdad respecto a lo que ha estado sucediendo”.

No se trata del único frente abierto por Villa Stein. Trascendió que mantuvo una tensa reunión con la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, en la cual ella le recriminó su resistencia a dar a conocer el material. Echaíz argumenta que si en el transcurso de un proceso, como el que dirige la jueza Martínez para determinar las responsabilidades del “chuponeo”, se descubren indicios de nuevos delitos, estos deben ser de inmediato derivados al Ministerio Público.

Pero Villa se mantuvo en sus trece.

En ese contexto se abrió una nueva vertiente el domingo 4. El diario El Comercio y el pasquín La Razón llevaron el mismo tema en sus primeras planas: el ex presidente de Petroperú, César Gutiérrez, mantiene una relación con Lily Lemasters, quien fungió de traductora para la empresa noruega Discover Petroleum International (DPI), que se asoció con la petrolera estatal en la truncada licitación de lotes de exploración en la costa realizada en setiembre del año pasado. Discover fue asesorada por el ex ministro Rómulo León y el abogado Alberto Quimper.

Para el decano es sumamente cuestionable que Gutiérrez, todavía procesado por el caso, no contara toda la verdad al juez anticorrupción Jorge Barreto. En un principio Gutiérrez no admite una relación, aunque el periodista tampoco le formula la pregunta directa. Con La Razón, en cambio, pone el parche y señala que el romance comenzó a la distancia en diciembre del 2008, consumado el escándalo de los “petroaudios” y cuando Lemasters había vuelto a vivir en Estados Unidos, y atribuye la publicación de El Comercio a una venganza oficial por sus críticas al supuesto “entreguismo” del gas de Camisea. Incluso señala a Daniel Saba, presidente de Perupetro, como uno de los conspiradores.

Argumentos insuficientes y poco felices al revelarse una relación potencialmente comprometedora. Más cuando Gutiérrez viajó el mismo lunes por la mañana a Nueva York. Asegura que tenía actividades académicas planeadas, que viajó con permiso judicial y volverá en seis días. El procurador anticorrupción Jorge Caldas anunció que solicitará a Barreto que le revoque el mandato de comparecencia por uno de detención.

¿Pero por qué emerge ahora el caso?

Gutiérrez renunció a su cargo apenas se conoció el audio del “faenón”. La licitación en cuestión se cayó, así como la asociación entre DPI y la petrolera estatal. Gutiérrez ya viene siendo procesado y su relación con Lemasters era vox pópuli desde la aparición de la famosa foto en la que León y Quimper cruzan una sonrisa cómplice en la subasta.

El subtexto del diario es el siguiente:

León y Quimper “siembran” a Lemasters, que reconció haber tenido antes una relación “superficial” con el ex ministro, al modo de una Mata Hari petrolera que echará mano a sus encantos para conseguir la asociación entre DPI y Petroperú. El enamoramiento germina justo en el momento “clave” de las negociaciones. Aunque el diario no precisa la fecha, debió ocurrir entre julio y agosto del año pasado.

Ciertamente, por la manera en la que Quimper se refiere a las mujeres durante sus conversaciones, sería un modus operandi posible (por ejemplo, el abogado le propone a León una posible alianza entre DPI y su rival Petro-Tech, a su vez investigada por la posibilidad de haber encargado el “chuponeo”: “Te tiras a la Miss Tetas, ¿ya? Y haces el arreglo, pues, hermano”). Algunos pasajes de los diálogos podrían inscribirse en una antología de la vulgaridad.

Trascendió que entre el material incautado hay comunicaciones entre ambos personajes y Lemasters. También es cierto que, al menos en los 86 audios que se dieron a conocer, nada indica que ese fuera el plan.

Esa línea argumental también deja de lado que una empresa grande como Petrobras ya había desistido de asociarse con Petroperú para la licitación de marras, lo que está consignado en uno de los petroaudios, fechado el 27 de mayo del 2008. DPI era una “junior” fundada en el 2005, pero contaba con una muy importante experiencia en exploración de líneas sísmicas, más que todas las demás empresas juntas que operan en el Perú. Desde que asumió la presidencia de Petroperú, Gutiérrez hizo pública su intención de que volviera a las labores de exploración. Para la misma licitación de setiembre del 2008 Petroperú se asoció con otras dos empresas que también resultaron ganadoras de lotes.

Gutiérrez siempre defendió la pertinencia de la asociación porque “Petroperú tenía una expectativa de ganancia arriesgando cero”. Según el contrato, los noruegos ponían el capital de riesgo, y en caso de que se encontrasen hidrocarburos el 25% iba para Petroperú. Si las exploraciones fracasaban, Discover era la única que perdía. La fianza operativa de US$ 500 mil también fue asumida por los noruegos.

Los 86 audios conocidos también cuentan su propia historia. Determinante es una conversación no fechada pero producida luego de la licitación. Allí León le cuenta muy molesto a Quimper que Petroperú anunció en el diario El Comercio otra asociación con una empresa que se comprometía a entregar una regalía del 15%, mucho más baja que el 25% que negoció en uno de los lotes con Discover. Los términos de la conversación son reveladores (ver recuadro) y no parecen referirse a quien ha sido sobornado o cooptado.

León le describió a CARETAS lo que, según él, era el “faenón”:

“El lunes 8 de setiembre a las 9 de la mañana había que entregar los sobres técnicos y económicos. A las 12 se abría el sobre técnico y, luego de ver quién precalificaba, se abría el sobre económico el miércoles. El jueves de la semana anterior nos reunimos por primera vez los noruegos con su equipo técnico y el señor (Miguel) Celi, que era el gerente general de Petroperú. Llegamos al acuerdo de participación conjunta y se establecieron unas regalías de 19% por los lotes, excepto el de Madre de Dios, porque allí los chinos estaban arriba e iban a hacer cualquier cosa por llevarse los lotes (eventualmente solo se presentó DPI, como ocurrió con otros tres lotes). El día viernes tuvimos una reunión con el señor Gutiérrez para planificar protocolarmente el asunto. Nos informa que con 19% no ganaban, porque cuando se hizo la licitación el año pasado el petróleo costaba US$ 60 y las regalías promedio fueron de 17%. Entonces el petróleo valía US$ 150 y había que incrementarle el precio a esa regalía. La matriz que nos desarrolló en la pizarra daba 22%.

Gutiérrez es un tipo brillante. Además duro conmigo... El señor Arias Schreiber cambió los sobres y nos vamos a dormir. El sábado alguien me preguntó: ¿quiénes estaban en la reunión? Tal y tal. Ah, entonces tus regalías ya las sabe tu competencia. No vas a ganar nada. No dormí. A las ocho de la mañana del domingo tomo desayuno con los noruegos y le pregunto, oye Jostein, ¿de los siete lotes cuál es el más importante? Era el Z-53 porque está en Pisco y es la misma falla geológica de Camisea. Le propuse aumentar las regalías, pues era probable que nos hubieran infiltrado. Llamamos a Arias para que traiga los sobres. Era domingo y conseguimos notario a la 1 y 30 de la tarde en el Callao. Le pusimos 25%.

–Repito entonces la pregunta:
¿Cuál es el faenón?

–Se quedan tres sobres económicos sin abrir porque en esos casos sí tenían competencia. El Z 51, Z-52 y Z-53... Le ganamos el Z 51 a Petro-Tech por 6 centésimas. El Lote Z-52 nos lo ganaron igual por seis centésimas... Llegó el lote Z-53, el mejor para Discover: Petro-Tech, 16.10, Consorcio Discover-Petroperú, 17. Ahí estallan los aplausos y Quimper se voltea y me dice, un faenón, les has hecho contrainteligencia. Ganamos dos, perdemos uno, pero tenemos los otros que hemos ganado por WO. En la puerta Rossy Gadea, Alberto Varillas y otros ejecutivos de Petro-Tech me increpan: ¿Cómo es posible que hayas ganado el Z-53? Petroperú no debía participar, es el mejor lote”.

Al estallar el escándalo, Discover narró en un comunicado que:

–En marzo del 2008 un asociado, el mexicano Mario Díaz Lugo, les informó que había establecido contacto con el dominicano Fortunato Canaán, que manejaba “grandes proyectos de infraestructura”, para evaluar la posiblidad de presentarse a licitaciones de exploración petrolera en el Perú. Canaán se distanció de León y quedó fuera.

–En Perupetro les instruyeron para “establecer una relación con una firma de abogados que pudiera actuar como nuestro representante”, que fue Ernesto Arias Schreiber. Uno de los abogados que a su vez lo asesoraba era Alberto Quimper que, “de acuerdo a la información que recibimos, era el mejor abogado tributario del Perú. Quimper es un miembro del directorio en Perupetro”. Es decir, DPI era consciente de la contratación de Quimper y que a su vez era miembro del directorio de la empresa estatal. También establecieron un contrato de consultoría con León.

–DPI reconoció haberle pagado US$ 60 mil –US$ 10 mil mensuales desde mayo a octubre– a Arias Schreiber, US$ 63,750 durante el mismo período a León, US$ 16,637 en gastos de traducciones, notarías y similares; US$ 5,000 a la auditora Ernst & Young, y un depósito de US$ 185,420 hecho en un banco peruano como garantía a su participación en el proceso y que no fue tocado. Arias Schreiber asegura que no le pagó a Quimper y León dice que era solo un amigo que le daba consejo, pero los rastros de esa relación pecuniaria se escuchan en varios “petroaudios”.

La empresa admitió que en dos ocasiones León solicitó honorarios de éxito a los que no accedieron. Esto queda refrendado en el petroaudio en el que Gutiérrez queda bien parado. Durante su diálogo con Quimper, León se lamenta porque los noruegos “no sueltan billete”. Reitera que el pago extra no podría “lavarse” a través de la filial peruana.

DPI se sometió a la Autoridad Nacional de Noruega para la Investigación y Persecución del Crimen Económico y Ambiental (Okorim por sus siglas en ese idioma). Díaz Lugo y el presidente de la empresa, Jostein Kjaerstad, estuvieron hasta hace dos semanas en Lima, a donde llegaron para declarar sobre el caso. Su defensa anunció que Okorim emitió un informe en el que exculpaba a la empresa de haber cometido alguna irregularidad. Cabe precisar que las leyes noruegas sobre corrupción están entre las más severas de Europa y desde 1998 incluyen duras penalizaciones a las compañías que cometan delitos fuera de las fronteras del país. Un ejemplo: hace algunos meses se contactaron con CARETAS dos periodistas que trabajaban en una emisora dedicada exclusivamente a cubrir el desempeño de las empresas noruegas que tienen negocios en el extranjero.

Daniel Saba, por su parte, ha insistido en la limpieza de la apertura de sobres llevada a cabo por Perupetro y asegura que Quimper no podía tener acceso previo a la información. La investigación realizada por el Congreso encontró que Perupetro impuso condiciones competitivas y, aun estando facultada para entregar lotes por adjudicación directa, decidió pasar a concurso. Saba, además, fue quien puso en cintura a Petro-Tech en sus millonarios litigios tributarios con el Estado.

Tanto Gutiérrez como Lemasters –cuyo nombre de soltera es Liliana Matos Pardo-Figueroa– claman la honestidad de su relación y su pureza cronológica. Ella declaró a RPP estar “confundida y abochornada” y aseguró que “tenemos cómo comprobar completamente que nuestra relación se dio mucho después que la buena pro”. A su turno, Gutiérrez ofreció registros telefónicos y de correos electrónicos. Los sentimientos afloran hasta en las complejas profundidades de los negocios petroleros.

‘¡Cómo Me Haces Esto!’

Petroaudio reveló tirantes relaciones entre León y Gutiérrez.

Los diálogos entre Rómulo León y Alberto Quimper fueron de antología. Hay mucho más.

En uno de los audios entre Rómulo León y Alberto Quimper, el primero reclama la cabeza de Gutiérrez porque impuso regalías demasiado altas a Discover. Cuando León lo acusa de tener un “arreglo bajo la mesa” con la otra empresa, Gutiérrez le responde: “No te permito”.

Rómulo León: Oye, ¿sabes lo que me hizo el pendejo de Gutiérrez?
Alberto Quimper: Sí…
R: Con mi hija estábamos leyendo en El Comercio la información. Y llego a la parte en que dice que Petroperú y su socio Plus Petroleum Ferreiners (no se entiende) tendrá una sociedad de 15- 85%. Puta, que los noruegos voltearon y me quedaron mirando, me dijeron: “¿cómo?”.
A: Nos cagó, ah.
R: Pero si nos han dicho que lo mejor que pueden dar es 25 y es lo que nos han dado a nosotros. ¡Cómo les van a dar 15 a los otros!
A: De repente es un error de El Comercio, ah…
R: No, ya llamé, pues, al huevón de (no se entiende) Le dije: “oye, ¡cómo mierda me haces esto! ¡Qué hasta el culo!”
A: ¿A quién llamaste?
R: A Gutiérrez, pues.
A: ¿Y qué te dijo?
R: “¿Cómo me haces quedar así?” Me dijo: “no, pues, son cosas distintas.”. “No seas pendejo”, le dije, “porque tú, conmigo, me dijiste que me dabas lo mejor que era 25. El mínimo que podía recibir Petroperú. Y resulta que a los otros les habías dado 15%. Debe haber arreglo bajo la mesa” “No te permito”, me dijo.
“¡Ándate a la mierda!”
A: No conviene pelear con él, hermano…
R: No, hermano, ya peleé con él, ya. No puede ser, no puede ser. He quedado como el culo, hermano. Como el culo, hermano. Ahora voy a hacer que lo boten.
A: No, no, no (risas).
R: No, se cagó hermano. He quedado como el culo. Bieto, nosotros hemos perdido por eso, ahora en la mañana, el favor del noruego. Porque justo cuando yo estaba tratando ese tema, llegó el periódico, y ha salido ahí, comenzamos a leer… y hemos quedado como el culo.

El Caso Pellicano

El papel de Lemasters en un sonado juicio gringo de chuponeo.

Recreación de Anthony Pellicano en el juzgado.

Un pescado muerto, una rosa roja y una palabra: stop. Eso fue lo que encontró la periodista de Los Angeles Times Anita Busch cuando ingresó a su automóvil.

Inmediatamente relacionó el incidente con una investigación que realizaba sobre el actor Steven Seagal. Denunció el hecho a la Policía, que cruzó datos y decidió allanar las oficinas de Anthony Pellicano, conocido como el detective de las estrellas.

Encontraron explosivos, granadas de fuego y armas caseras. También un arsenal de información obtenida de manera ilegal.

Corría el año 2002 cuando esa bomba estalló. Pellicano había trabajado durante 30 años con personalidades, actores y cantantes como Kevin Costner, Michael Jackson, Tom Cruise y Elizabeth Taylor.

¿Y Lemasters?

Resulta que Lily tuvo una relación amorosa y laboral con el susodicho Pellicano.

Lemasters fue su asistente personal entre 1996 y 2001. Al principio se encargaba de filtrar las llamadas, ordenar fichas y organizar el día a día de su jefe, incluyendo citas médicas y dentales.

Luego, poco a poco, paso a paso, sonrisa a sonrisa, ambos descubrieron su don de gentes y así, como no podía ser de otra manera, se convirtieron en floreciente pareja.

Según datos reportados por el blog Trial & Tribulations, que cubrió la comparecencia de Lemasters en el juicio contra Pellicano el año pasado, aparentemente la relación se inició en el año 1999. Duró más de un año, menos de dos.

En el 2001, un año antes de estallar el escándalo, la relación finalizó y ella empezó a salir con el que se convertiría en su marido. Pellicano fue condenado a 15 años de prisión.


 


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