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Opinión Por PILAR FRISANCHO

Una Segunda Opinión En el Dr. Internet

El desarrollo de la informática y de Internet ha supuesto una auténtica revolución en el desarrollo de la medicina. El acceso a las bases de datos, el intercambio de información entre los profesionales y las búsquedas bibliográficas son algunas de las múltiples ventajas que Internet nos aporta. Sin embargo, somos menos conscientes de que cada vez es más frecuente que la gente busque saciar su curiosidad acerca de temas sanitarios o que los pacientes lleguen a la consulta con una carpeta llena de información extraída de las páginas más variopintas, así como artículos que no siempre provienen de publicaciones científicas o que son extraídos de páginas pseudocientíficas. Ante ello, el médico se queda muchas veces sin saber qué decir ni cómo convencer al paciente, porque éste llega ya “informado” acerca de las pruebas que debe realizarse, “teoriza” acerca de sus padecimientos e incluso llega a proponer él mismo el tratamiento a seguir.

Hablando coloquialmente, hace un par de décadas el paciente acudía a la consulta con un pollo bajo el brazo. Hoy acude con todo un rollo bajado de internet, muchas veces muy informado pero otras veces muy confundido.

Les comento el caso de una paciente que luego de presentar mareos y zumbidos, acompañados de alteraciones visuales, que se presentaban periódicamente, visitó a varios especialistas y se puso a investigar en Internet, llegando ella al probable diagnostico que se trataba de un vértigo paroxístico y somatizando muchos de los síntomas. Finalmente, luego de una serie de exámenes se vio que simplemente era un ataque de pánico, que rápidamente mejoró con el tratamiento. Otro caso más crítico sucedió en un paciente con fiebre de 38.5o C que se presentaba todas las tardes, por más de 10 días, y el médico no encontraba el origen. Él se puso a investigar en Internet y se sometió a una serie de pruebas y exámenes, muchos de los cuales por cuenta propia, cambiando de un médico a otro. Bueno, finalmente se trataba de un lupus sistémico, enfermedad que también es llamada la gran imitadora y que difícilmente se diagnostica en la primera visita al médico. Y así una serie de casos que muchas veces más que informarse, ante la avalancha de información el paciente termina confundido por no saber utilizar este recurso.

Internet es una excelente herramienta de información y comunicación siempre que sea bien usada. En la red proliferan las páginas llenas de datos erróneos o imprecisos, así como falacias, pseudociencia y organizaciones que lucran con la inquietud de la población por la salud. No es fácil encontrar sitios web fiables con información correcta, ni tampoco son datos accesibles por lo general al público no especializado, bien por no comprender lo que en ellos se expone, al no manejar el vocabulario propio de la medicina, o porque el acceso a esa información veraz esté restringido.

Una vez que se consigue localizar una página web fiable sobre el tema y se entiende la información localizada, llega el siguiente problema: comprender que ésta no sustituye en ningún caso una consulta médica. El paciente ejerce una especie de intrusismo profesional bastante perjudicial para él, porque va con una idea preconcebida acerca de su dolencia y la forma de actuar ante ella, y le será más difícil aceptar el criterio médico y las medidas que se le propongan. Esto muchas veces lleva a buscar una segunda opinión en otro profesional, lo cual está bien, pero no en la web como muchos pretenden.

Como todo medio masivo de comunicación, Internet no escapa a consideraciones de carácter ético. Y más aún cuando la información que circula a través de ella es de tipo médico. En otras palabras, la presencia de información médica y sanitaria que circula por la red de redes constituye un asunto de salud pública que hace necesario el planteo de una deontología (normativa que regula una profesión o actividad).

En cuanto a las fuentes médicas consultadas, y para evitar un sesgo de la información que pueda inclinar la misma hacia algún lado, es importante que la información sea el resultado de un cuidadoso análisis, es importante que las fuentes consultadas tengan una sólida inserción institucional relacionada con el tema sobre el que se las consulta, así como también un reconocimiento profesional que las avale.

Sin embargo, y más allá de estas consideraciones, es universalmente reconocido que la red electrónica abre un mundo de nuevas posibilidades de información. En conclusión, el desarrollo de la tecnología digital y su aplicación a las redes mundiales de información abren a toda la sociedad nuevas y vastas posibilidades de acceder a ella. Es importante que la búsqueda de información médica se realice en páginas firmadas y avaladas por las sociedades científicas.

Pregunte a su médico qué página le sugiere para ampliar sus conocimientos y evitar marearse ante la avalancha de información.

En cuanto a los médicos, es importante conocer bien esta herramienta, lo cual a los médicos jóvenes les resulta fácil y familiar, pero a los médicos de generaciones previas les es más difícil aceptar y actualizarse. (Pilar Frisancho)


 


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