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Opinión Premio Nobel 2009:

La Telomerasa, Entre la Juventud y el Cáncer

Elyzabeth Y. Blackburn, bióloga y fisióloga de la universidad de California; Carol Greider, bióloga y genetista de la universidad de Baltimore, y Jack W. Szostak, genetista del Hospital de Massachusetts. Son los ganadores del Premio Nobel de medicina por sus logros en un área realmente singular.

¿Cuál es la naturaleza del reloj biológico que determina el envejecimiento de las células? ¿De qué manera se explica la génesis de las enfermedades asociadas con el envejecimiento? Las anteriores son solo algunas de las preguntas cuya respuesta puede ser hallada en el marco del modus operandi de la dupla telómeros-telomerasa, convertida en objeto de estudio que ha permitido a tres investigadores ganar el premio Nobel de Medicina 2009.

El Premio Nobel de Medicina 2009, que concede el Instituto Karolinska de Estocolmo, ha recaído este año en los descubridores de los telómeros y la enzima telomerasa. El jurado ha valorado los trabajos de Elizabeth H. Blackburn, Carol W. Greider y Jack W. Szostak, en este campo cuyas implicaciones afectan tanto al proceso del envejecimiento como del cáncer. La institución que otorga los Nobel considera que el trabajo de los premiados “añade una nueva dimensión a nuestra comprensión de la célula, arroja luz sobre los mecanismos de la enfermedad y estimula el desarrollo de tratamientos potenciales”.

El trabajo con enzimas es sumamente sensible y significativo, y el aporte de los investigadores es fundamental para comprender el envejecimiento de los seres humanos, la dinámica del cáncer y el desarrollo del trabajo con células madres.

El término Telómero fue acuñado por Hermann J. Müller en 1938. Los telómeros son una estructura que protege los cromosomas humanos del proceso de envejecimiento, es decir, se encargan de dar estabilidad a los cromosomas. A medida que las células se van dividiendo, los telómeros (del griego ‘telos’, final, y ‘meros’, parte) se van acortando, algo que, por ejemplo, las células cancerosas contrarrestan produciendo una enzima denominada telomerasa, que les permite seguir sobreviviendo.

Desde las investigaciones de James Watson y Aleksei Oloknikov ya se pensaba que la célula poseía una estrategia para mantener la longitud telomérica durante la replicación normal del ADN. No tardó mucho tiempo en descubrirse que esa estrategia tenía nombre propio. Era la telomerasa, enzima transcriptasa reversa, en cuyo descubrimiento jugó más tarde un papel crucial Elizabeth Blackburn, investigadora oriunda de Tasmania. Así, Blackburn y Szostak sugirieron que la elongación de los telómeros se debía a la actividad de una enzima desconocida que sintetizaba telómero, después llamada telomerasa; en la actualidad se acepta no solo que el acortamiento telomérico es la principal causa de la senescencia celular, sino que en realidad el reloj molecular cuenta el número de ciclos que la célula puede soportar. Genéticamente se entiende como senescencia un estado de detención de la proliferación, al que ingresaban las células corporales con signos de alteraciones bioquímicas y morfológicas como producto de haber sobrepasado su capacidad límite de división.

Es interesante resaltar que en la génesis de ciertas entidades como la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad coronaria y el cáncer, juega un papel clave la diferencia entre la edad biológica (predicha con base en la longitud telomérica) y la edad cronológica. Por otra parte, la expresión de la telomerasa se ha asociado, mediante sólida evidencia, con la oncogénesis y con la inmortalización celular, razones poderosas que han servido para proponerla no solo como elemento diagnóstico sino además como blanco terapéutico en el tratamiento del cáncer.

Para los investigadores no hay vida sin telomerasa, porque se encarga de mantener a la célula joven. Pero al mismo tiempo, esto que no es malo por sí mismo, también le permite mantenerse joven a una célula mutada, como lo son las células tumorales o cancerosas.

Finalmente este es un tema sumamente técnico; lo cierto es que este descubrimiento marca un hito en el cáncer. El proceso es mucho más complejo de lo que les resumo, pero los telómeros se han convertido en uno de los factores clave: la solución se encuentra en esos segmentos situados en el extremo de los cromosomas, y en la enzima que los forma, la telomerasa.

Los últimos 10 Premios Nobel fueron:

2008- Françoise Barré-Sinoussi, Luc Montagnier y Harald zur Hausen, por sus descubrimientos del virus del VIH y el papiloma.

2007- Mario Capecchi, Oliver Smithies (EEUU) y Sir Martin Evans (Reino Unido), por sus trabajos sobre células madre y manipulación genética en modelos animales.

2006- Andrew Z. Fire y Craig C. Mello (EEUU), por su descripción de un mecanismo fundamental en el control de la información genética, el ARN de interferencia.

2005- Barry Marshall y Robin Warren (Australia), por el descubrimiento de la bacteria ‘Helicobacter pylori’, responsable de la gastritis, las úlceras y el cáncer estomacal.

2004- Richard Axel y Linda B.Buck (EEUU), por sus investigaciones de los receptores odorantes y la organización del sistema olfativo, descubriendo una familia de unos mil genes responsables de la forma en que reconocemos y recordamos unos 10,000 olores diferentes.

2003- Paul C. Lauterbur (EEUU) y Peter Mansfield (Reino Unido), por el desarrollo de la tomografía por resonancia nuclear magnética (RNM).

2002- Sydney Brenner (Reino Unido), H. Robert Horvitz (EEUU) y John E. Sulston (Reino Unido), por sus descubrimientos sobre la regulación genética del desarrollo de los órganos y la muerte programada de la célula.

2001- Leland H. Hartwell (EEUU), Tim Hunt y Sir Paul Nurse (Reino Unido), por haber descubierto los mecanismos de control del ciclo celular, abriendo nuevas posibilidades al tratamiento del cáncer.

2000- Arvid Carlsson (Suecia), Paul Greengard y Eric R. Kandel (EEUU), por haber descubierto la forma en que se transmiten las señales en las células nerviosas, posibilitando el desarrollo de nuevos medicamentos para enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

1999- Guenter Blobel (EEUU), por haber descubierto cómo las proteínas recién creadas dentro de las células son transportadas fuera de éstas o a los orgánulos dentro de la misma célula. Esto contribuyó al desarrollo del uso más efectivo de las células como “fábricas de proteínas” para la producción de nuevos medicamentos. (Por: Pilar Frisancho)


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