Historia Repaso por la vida intelectual y política de José de la Riva-Agüero.
Historia de un Gran Señor (VER)
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Riva-Agüero fue importante para la formación de la derecha ilustrada. Es reconocido como el principal benefactor de la Universidad Católica. |
La publicación de sus obras completas por la PUCP y la intensa labor de investigación del Instituto que lleva su nombre, no han impedido que pocas personas recuerden hoy en día a don José de la Riva Agüero y Osma. No obstante su importancia para la formación de una derecha ilustrada en el Perú, sus seguidores lo han olvidado.
Riva Agüero nació en Lima en 1885, terminando la guerra con Chile. Se educó en la Recoleta y luego en San Marcos, donde formó parte de la célebre generación del 900. Fue muy precoz. Antes de cumplir 30 años había escrito tres libros fundamentales de cultura peruana. Su tesis de bachiller fue el primer estudio de crítica literaria nacional, mientras que la doctoral fue una elaborada reflexión sobre los historiadores peruanos, incluyendo un capítulo genial sobre el Inca Garcilaso. Titulado La Historia en el Perú, este estudio inicia la historiografía nacional en una época muy temprana, cuando a nivel mundial aún no se escribían libros cuya materia prima fuera el trabajo de otros historiadores.
Posteriormente realizó un extenso viaje, cruzando lentamente los Andes. Su resultado se halla en el libro titulado Paisajes Peruanos, que constituye el relato de viaje más erudito y entretenido que se pueda leer sobre la sierra peruana. Publicado en forma completa a la muerte de Riva Agüero, Paisajes Peruanos fue el último de sus libros de calidad excepcional.
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El 27 de octubre se cumplieron 65 años de la muerte de quien también fue alcalde de Lima. |
Posteriormente siguió investigando y publicando. No dejó de hacerlo hasta su muerte, acaecida a una edad relativamente temprana, poco antes de cumplir 60 años. Pero se perdió en el saber libresco. No volvió a auscultar el alma del país con la profundidad de su juventud. ¿Qué pasó con Riva Agüero? ¿Por qué brilló tan intensamente durante sus años mozos y se estancó durante su madurez?
Cuando se hallaba en lo mejor de su carrera, se produjo el golpe de Augusto B. Leguía. Al iniciarse el oncenio, se desató una persecución en regla contra los integrantes del partido civil y contra prominentes integrantes de las linajudas familias limeñas. Leguía reprimió a derecha e izquierda, porque víctima de su intolerancia pocos años después sería deportado Haya de la Torre y Mariátegui sufriría prisión y el cierre de Amauta. Por ello, en 1919 Riva Agüero viajó al extranjero y no regresó sino once años después. Durante ese período, se extravió del país y no volvió a captar el ritmo de su evolución.
Estando en Europa, pudo contemplar el ascenso del nazismo en medio de tremendos choques con el comunismo soviético. Perdió la fe en la democracia liberal y pensó que para evitar el triunfo comunista sólo quedaba adherir al fascismo. Cuando la guerra civil española y el alzamiento de Francisco Franco, Riva Agüero abrazó la causa de la Falange como reconciliación entre su apuesta política y la rancia tradición católica hispanista que encarnaba.
Al volver al país encontró la crisis revolucionaria de 1930-1933. Había nacido el APRA y Riva Agüero se rebeló ante la agitación y movilización de masas. En ese momento se volvió reaccionario.
Como le informó en una carta a Luis Alberto Sánchez, Riva Agüero no se autodefinía como conservador. Le parecía que en el Perú no había nada digno de ser conservado. Pero, sí afirmaba ser un reaccionario, porque lo hacía contra el desorden y para afirmar los viejos valores que habían hecho grande al Perú de sus mayores.
Armado de estas ideas fue Alcalde de Lima y Primer Ministro durante el mandato de Óscar R. Benavides. Se había vuelto una roca; imprimió un tono agresivo al gobierno, persiguió sañudamente a los apristas y comunistas y se negó a firmar la ley de divorcio, que había emitido el Congreso Constituyente. En ese momento renunció y se terminó su carrera política. Luego, le quedaron los estudios y la cátedra de Historia del Perú en la Universidad Católica.
Toda su vida fue un gran señor e interpretaba la historia como un enfrentamiento de poderes. Cultivó ideales nacionalistas y su obra transmite un profundo amor a la patria peruana. Pero estaba anclado. Su afición por la historia lo condujo a experimentar como propias sensibilidades del pasado. No quiso adaptarse a su época. La detestó, llena de guerras y revoluciones que habían alterado la autoridad de los linajes tradicionales. Dueño de fuertes convicciones y gran firmeza de carácter, Riva Agüero fue fiel a sí mismo y se sumergió en una época pretérita. Hoy está olvidado, porque vivió su madurez como hombre del ayer. (Escribe: Antonio Zapata*)
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(*) Historiador. Conductor del programa “Sucedió en el Perú”.