jueves 2 de septiembre de 2010
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05/Nov/2009
 
 
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Vida Moderna :::: Libro de memorias y excesos de Víctor Shimabukuro, dueño de Las Cucardas.

La Casa Rosada

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Casa de tolerancia de 40 habitaciones que tiene el monopolio de la legalidad.

SE acerca. Extiende la mano que resguarda su cintura y descubre su correa, presentándose sin palabras. Es una Luger de la Segunda Guerra Mundial, una pistola alemana semiautomática más conocida como Parabellum. Su mano es sudorosa. El nombre no importa.

Sirve cerveza en un par de vasos y se sienta a la mesa. Dispara números al aire: 40 habitaciones, S/. 100 diarios de alquiler por cuarto, servicio básico de S/. 50. Las mujeres hacen más dinero conmigo, concluye con firmeza. Mientras sustenta su punto de vista, una a una lo van saludando con un beso en la boca. Son las 4:30 p.m., y se acerca la hora del relevo de turnos. Acá no hay cafichos, muac, ni nos llevamos el 50% de su trabajo, muac, y encima atendemos todo el año, muac muac. El local de Las Cucardas tiene el monopolio de la legalidad en lo que se refiere a casas de tolerancia. Trabaja con carnets de sanidad, reparte preservativos, realiza exámenes (serológico, de secreción y de VIH) e incluso vende sildenafil (venta discreta a S/. 2 x 10). El servicio básico implica tres posturas y unos pocos minutos de sexo oral. Muac. Los ciegos entran gratis porque aquí se paga por ver, dice con seriedad. Se lleva la mano a la pistola, deja ver una uña larga y recuerda dos antiguos conatos de asalto. Una camioneta con tres sujetos armados frenando frente al local. Un policía furioso, muy distinto a los alegres oficiales que suelen dejar sus armas en recepción. Reconozco a un tombo por su parada, su corte de pelo, la marca de la gorra en su cabeza y la manera en que abre su brazo derecho al caminar. En aquel entonces cargaba tres pistolas en su cintura. Recuerda haber sobrevivido a dos balaceras en su puerta, muac muac. Se hace llamar Víctor Hugo Shimabukuro pero le dicen Chino. En una tarjeta dice que es el Director Gerente del Consorcio Kikuyama, con sede en la Av. Argentina 1877. Acaba de cumplir 54 años de vida.


 


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