Debate Entre protestas y propuestas: en Barcelona se da cita la negociación final promovida por las Naciones Unidas en torno al cambio climático con miras a Copenhague. ¿Una última oportunidad?
Bajo un Clima Pesado
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Cabezones de Oxfam parodiando a Gordon Brown, Sarkozy, Obama, Merkel, Berlusconi y Rodriguez Zapatero en L´Hospitalet, sede de la reunión. |
Tres pancartas recibieron a los asistentes a Barcelona desde lo alto de la Sagrada Familia. “Salvad el clima”
(Save the climate) fue el mensaje vertical de una manifestación horizontal por toda la ciudad catalana. En el puerto de Fórum el
Rainbow Warrior de Green Peace ancló en pleno debate de la convención de las Naciones Unidas. Paralelamente, la ONG Intermón Oxfam recogió un aproximado de 4 mil firmas respaldando las acciones para contrarrestar el cambio climático. El acalorado contexto subió varios grados tras la aparición de los cabezudos de Oxfam Internacional, parodiando renombrados políticos mundiales. Ver a Nicolás Sarkozy, Ángela Merkel y Barack Obama rompiendo cheques en señal de desacuerdo con los aportes de los países desarrollados encendió una candente jornada inaugural de la negociación preparatoria para la XV Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) del próximo diciembre en Copenhague, Dinamarca (COP 15).
Los más de 4 mil delegados de 180 países intentarán ponerse de acuerdo, básicamente, en cinco temas clave: la mitigación de las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero (para mantener el aumento en la temperatura mundial por debajo de 2°C), la adaptación al inminente impacto climático (que incluye un fondo destinado a los países menos desarrollados), la transferencia tecnológica para cambiar la matriz energética y las medidas de reforestación y protección de los bosques y selvas. Se espera evitar el fiasco del Protocolo de Kioto en 1997, cuando solo 184 países ratificaron las primeras y hasta el momento únicas metas legalmente vinculantes para reducir en un promedio de 5.2% el CO2 de 1990 para el margen 2008-2012. Esta vez, los Estado Unidos –el país que más contribuye a las emisiones de carbono en la atmósfera– han sido literalmente presionados a tomar parte activa en el acuerdo hasta el final.