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05/Nov/2009
 
 
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Medio Ambiente Pluspetrol finalmente reinyecta las aguas saladas que antes se vertían al río Corrientes.

Submarino en Andoas

Cerca de 1 millón de barriles diarios de aguas saladas que se vertían a los ríos ahora se reinyectan al subsuelo.

A escasos 30 kilómetros de la frontera con Ecuador, en el distrito de Andoas, Datem del Marañón, Loreto, se reinyectan en el subsuelo, a 3,800 metros de profundidad, el equivalente a 900 mil barriles de aguas de producción diarias. ¿Y esto qué significa? Simple, que el agua salada extraída del suelo debido a la explotación petrolífera de Pluspetrol Norte en los Lotes 1AB y 8, en Andoas y Trompeteros (Maynas), respectivamente, no es vertida en ninguno de los tres ríos del área: el Corrientes, el Pastaza y el Tigre. Esto implica cero contaminación fluvial. El proyecto arrancó en 2003 y concluyó en abril último, tras una inversión de US$ 484 millones y el tendido de 112 kilómetros de tubería. La suma representa la mayor inversión en mitigación ambiental en la historia del país, el doble que la de Doe Run en La Oroya.

Planta de reinyección.

Y un símbolo de respeto –y respiro– para las 51 comunidades nativas que residen en su área de influencia, entre las que se hallan quichuas y achuar, entre otros. La contaminación de los ríos citados data de la década del 70, con las operaciones de Petroperú y Occidental, y fue el principal motivo de la creciente tensión entre nativos y petroleros. El aeropuerto de Andoas en la zona fue tomado durante el último “Baguazo”, comprometiendo severamente las operaciones petroleras. Se trató de una acción de violencia recurrente. En marzo del 2008, murió un efectivo policial durante el desalojo de la pista, tomada por nativos achuar. La reinyección de las aguas saladas permitirá enterrar las hachas de guerra.


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