Entrevistas Los talentos, primeros miedos y últimas convicciones de Susana Baca en entrevista insólita.
Susana, Llena eres de Gracia
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Susana Baca de la Colina es una mujer afable con una sonrisa muy dulce. Se muestra fina y delicada y nadie podría imaginar que esta gran dama, tan dúctil como exquisita, se hiciera a sí misma golpe a golpe en la forja de la vida, venciendo dificultades y sufrimientos sin cuento. Sin ser profeta en su tierra esta mujer de raza negra ha conseguido el estrellato internacional, ya que es la ganadora del primer Grammy conseguido por un artista peruano en toda su historia. A caballo de nuestra conversación me doy cuenta de lo consciente y dedicada que ha sido su vida respecto a la negritud, a sus orígenes afroperuanos y creo que ella mejor que nadie podría explicarnos el problema racial que su hipersensibilidad siempre detectó. Nacida y criada en Chorrillos “en la parte de atrás”, como ella especifica, ya que “Chorrillos era un balneario de gente rica y los sirvientes estaban detrás”; ella se siente parte integrante de las famosas “dinastías” y sus nombres señeros: los Vásquez, los Santa Cruz (familia de Nicomedes), los De la Colina (Ronaldo Campos de la Colina, Caitro Soto de la Colina), etc. Dinastías de gente de color. “Nací en un hogar muy humilde, entre las chacras de Chorrillos, en un solar, en un callejón y mis tías eran amas de leche y mi abuela, cuando dio a luz a mi madre, amamantó a otro niño”, me da detalles de sus modestos orígenes. Le pregunto sobre esto:–Todos tenemos de una u otra forma algún recuerdo infantil bonito, cuénteme sobre esto.
–Los fines de semana se reunía la familia. Cebiche de bonito. Escabeche de pescado. En las fiestas de San Pedro, patrón de los pescadores, después de la procesión en las barcas se realizaba una pesca comunal llamada Cala, con arrastres de redes en donde aparecía enorme cantidad de peces aleteantes y había entonces una gran comilona para todos con música, guitarras, cajón y cantos. A los seis años ya estaba yo metida en el ambiente y dejaba el juego por la música. Sentí con fuerza el llamado de la música.