Local En parapente desde el cerro San Cristobal a la Catedral: futura ruta turística, previo homenaje a precursor aeronáutico peruano.
Desde el Cerropuerto
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Buscando rendirle homenaje a Santiago de Cárdenas e impulsar el parapentismo en el cerro San Cristóbal, Juan Ortiz saltará y volará hasta la Plaza Mayor el sábado 14. |
Su nombre no fue Jorge Chávez ni José Abelardo Quiñónez. Tampoco ha tenido el sitial en la historia aeronáutica del país de dicho par. Sin embargo, se le apodó “ volador” y se trata del padre no reconocido de la aviación nacional. En el bosquejo yace el limeño Santiago de Cárdenas y junto a él, la idea de vuelo en el Perú se remonta al siglo XVIII, durante el virrenato de Manuel Amat y Juniet, con el amago de un sobrevuelo del cerro San Cristobal a la Plaza Mayor y la pretensión de crear un correo aéreo para comunicar las Américas.
Este sábado 14, sin embargo, se le rendirán por fin honores. El parapentista Juan Ortiz, recordado por su sobrevuelo a la Casa del Embajador de Japón durante la toma de rehenes, cogerá viada del San Cristobal, atravesará el Rímac, pasará sobre Palacio sin ser un Mirage y aterrizará frente a la Catedral. El gesto vendrá a 247 años de que De Cárdenas escribiese el primer tratado latinoamericano sobre vuelo titulado “Nuebo sistema de Nabegar por los Aires sacado delas observaciones dla Naturalesa Bolatil” (sic). Óbviense las falencias terminológicas: De Cárdenas se revindicaría al ser el primero en utilizar el vocablo “aeronauta”.
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Peatones advertidos: el vuelo conmemorativo de 40 minutos y aterrizará frente a la Catedral. |
“Santiago de Cárdenas es sin duda el precursor de la aeronáutica en el país pero ha pasado desapercibido”, comenta el ex ministro de Vivienda y Salud Hernán Garrido Lecca, organizador del homenaje: “En plena Colonia, simboliza la creatividad y emprendimiento de los peruanos, vendiéndole la idea a Amat y Juniet de un correo aéreo y creando un fondo de capital de riesgo para solventar el proyecto”.
De Cárdenas pasó años observando el vuelo de gallinazos, tijeretas y cóndores para comprender los mecanismos de vuelo y el aprovechamiento de las corrientes de viento. Su estudio se tradujo en el diseño de una especie de ala delta. Desafortundamente, Amat y Juniet, que en un primer momento apoyó la idea, descartó al final el proyecto y Santiago de Cárdenas quedó catalogado de orate. Sin embargo, en 1904, el argentino Guido Dinelli llegó a armar su diseño de aeronave y la hizo volar en Tandil, Argentina. Con esto, Amat y Juniet se perdió la oportunidad de ofrecerle deleites más etéreos a la Perricholi, antes que terrenas caminatas por la Alameda de los Descalzos.
Ricardo Palma, no obstante, recoge la tradición bajo el título Santiago “Volador” y escribe que, al presentarle un memorial al virrey de su proyecto, “decía que por medio de un aparato o máquina que había inventado, pero para cuya construcción le faltaban recursos pecuniarios, era el volar cosa más fácil que sorberse un huevo fresco y de menos peligro que el persignarse”. A su vez, Julio Ramón Ribeyro se inspiró en su vida para escribir la obra teatral “Santiago el pajarero”.
El vuelo en parapente del sábado será un acto simbólico y revindicativo para De Cárdenas (ver recuadro). Sin embargo albergaba la “oportunidad de convertir el cerro San Cristobal en un punto turístico de vuelos en parapente, como lo es en el malecón de Miraflores”, apunta Juan Ortiz. Previa persignada en la cruz, el buen viento está garantizado. (Thor Morante)
Inquisición Aérea
De cómo el Perú dejó de ser el origen de la aeronáutica. |
Santiago Volador: precursor aeronáutico. |
¿Por qué Santiago de Cárdenas nunca llegó a volar? Amat y Juniet le remitió la consideración de la propuesta al entonces catedrático de Matemáticas de San Marcos, Cosme Bueno en 1761. Tras analizar la propuesta, aceptó la posibilidad de volar, pero no con el diseño de De Cárdenas.
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De Cárdenas observó más de una década el vuelo de las aves para diseñar su máquina voladora. |
“Se me ha dicho que es necesario para bolar tener mobimiento en las Alas para usar de aleteo” (sic), reclama este último en su tratado de 1762 sobre las consideraciones de Bueno. Ni el ala delta ni Superman. Sin embargo, la Lima novelera inventó que haría un vuelo de demostración con fecha y hora definidas. De Cárdenas, que no había ofrecido tal, debió ser salvado de linchamiento por el virrey tras esconderse en la Catedral. Pero no se salvó de la burla ni de la Pava que rezaba: “Cuando voló una marquesa / un fraile también voló, / pues recibieron lecciones / de Santiago Volador. / ¡Miren qué pava para el marqués! / ¡Miren qué pava para los tres!”.