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12/Nov/2009
 
 
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Pérdida

Un Adiós a Mariana

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Creimerman trabajó en CARETAS en la década de los 80’s. Murió a los 50 años.

Era rubia y sus ojos verdes de mar desatado. Fue una guerrillera sin dogma ni razón política. Un fuego caminando. Solo estuvo apaciguada cuando pudo recostar la cabeza en los cojines de palabras dóciles que ella misma bordó cuando quiso. Y forzó las revelaciones antes del tiempo, como todo avanzado. Mariana Creimerman se ha ido, hace pocos días, a la mitad del camino de la vida. Cuando nos conocimos, en la redacción de CARETAS, comenzaba la década del ’80, terminaba nuestra adolescencia y subía a la escena la generación trágica de la violencia. Algunos, como ella, además de la sangre evidente de la historia, cargaban con el peso lacerante de las interrogaciones metafísicas. Aunque no se crea, eso hay a veces dentro de un periodista. Mariana ha muerto, en su clima, en los brazos de Vera de relentes rusos, y a la vera del océano de Lima, que era su ciudad, tanto como Buenos Aires, Valencia, Londres, el Cusco o el cielo. Nos ha dejado el relámpago de su brillantez y unas pocas palabras que habrá que rescatar para dar con su misterio.

Mientras, sus cenizas van volando sin destino, como se llevara otrora el viento la cabellera de su juventud. (Julio Heredia)


 


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