Justicia Juez del caso “petroaudios”, de próximo final, bajo inexplicable fuego del Ministerio Público.
Objetivo Barreto
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Rómulo León sostuvo el viernes 6 un careo con dominicano Fortunato Canaán. Barreto revisó 14 mil e-mails y 73,178 archivos de su computadora. Al proceso fueron enviados 400. |
El juez Jorge Barreto formuló el anuncio cuando el pasado viernes 6 terminaba el breve careo entre Rómulo León Alegría y el empresario dominicano Fortunato Canaán en el penal San Jorge: “Señores, me han denunciado por este caso a pesar de que traté de llevar las diligencias de la forma más correcta posible”.
Una brisa helada pareció recorrer el ambiente. Además de los careados se encontraban el abogado de León, Eduardo Roy Gates; el de Canaán, José Salazar Guadalupe; la representante del Ministerio Público, Nancy Carrión Velásquez; el procurador Jorge Luis Caldas y José Verdaguer, abogado del presidente de Perupetro, Daniel Saba.
¿Podía caerse el juez Barreto a pocas semanas de que finalice el juicio por el caso de los “petroaudios”? ¿Tan grave era la situación como para patear el tablero?
Las denuncias a las que se refirió el magistrado fueron hechas por el Ministerio Público debido a presuntas irregularidades en la visualización del contenido del CPU de León. Entre setiembre y octubre Barreto fue denunciado ante la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA), la Fiscalía Suprema de Control Interno y la Presidencia de la Corte Superior de Lima.
El conflicto estalló en agosto pasado. Barreto solo permitía a la fiscalía y a la procuraduría ver los archivos que, según decidía él, eran parte del proceso. A principios de setiembre, la fiscal Juana Meza, titular de la 3a Fiscalía especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios, formalizó un pedido para que se le permitiera al Ministerio Público participar de la revisión de todo el contenido de la desktop de León Alegría. El hermético magistrado no respondió al pedido, pero trascendió ampliamente que sus razones se basaban en la gran cantidad de contenido personal encontrado y en el riesgo de filtraciones a la prensa que, consideró, había por el lado del Ministerio Público.
El visualizado continuó y nuevamente la fiscal Meza solicitó acceso a todo el material, pues Barreto revisaba el CPU en compañía de los peritos, del abogado de León y del mismo procesado. Tampoco hubo respuesta a su solicitud.
Un tercer documento fue enviado por el Ministerio Público a Barreto, esta vez advirtiéndole que se informaría de su actuación ante sus superiores y la Fiscalía superior. A principios de octubre Barreto hizo saber la posibilidad de su renuncia por la presión de la Fiscalía y la Procuraduría. Pero no ofreció una respuesta formal.
El último pedido se hizo faltando algunos días para concluir el visualizado del contenido de los archivos de León. Tampoco hubo eco. Recién al terminar la visualización, Barreto declaró improcedentes las solicitudes del Ministerio Público y de la Procuraduría. La fiscal Meza apeló y además comunicó la situación a la fiscal superior Flor de María Vega, quien a su vez solicitó a la Tercera Sala Anticorrupción remover a Barreto del caso. El lunes 9 se dio a conocer que el colegiado optó por ratificarlo y comunicó su decisión a la presidencia de la Corte de Lima, por lo que se considera improbable que ésta tome una decisión distinta.
Quedan abiertas las investigaciones preliminares en la OCMA y el Ministerio Público. En la Oficina de Control se debe resolver el tema en menos de 30 días y José Timarchi de la Oficina de Control Distrital de la Fiscalía sigue recopilando pruebas.
Barreto ha actuado hasta el momento en 40 sesiones judiciales donde fueron revisados 14 mil e-mails y 73,178 archivos diversos de la computadora de Rómulo León (envió 400 al proceso). Además recabó 85 testimoniales que incluyeron las declaraciones del noruego Jostein Kjerstad, presidente de Discover Petroleum International; Mario Díaz Lugo, represenatnte de DPI en América Latina y Fortunato Canaán.
El lunes 16 inicia las audiencias donde se oirán los famosos “petroaudios”, tanto los conocidos inicialmente como los que se recibieron después. Finalmente, se espera el peritaje técnico que determinará si es que se cometieron irregularidades en la licitación de exploración de algunos lotes que ganara Discover Petroleum. En el careo, Canaán y León respondieron a seis preguntas para aclarar la trunca relación laboral que mantuvieron.
Es evidente que, a estas alturas, resultaría contraproducente sacar a Barreto. Más cuando el plazo para entregar su informe final a la sala que dictará sentencia se vence en enero próximo y todo indica que cumplirá con él. Si lo mandan para su casa, el caso de los “petroaudios” se alargará innecesariamente, como algunas series de televisión. Si el Ministerio Público guarda alguna carta bajo la mesa, está obligado a mostrarla de una buena vez.