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Actualidad Indignación de AGP tiene asidero. No solo por lo que se revelará sobre los alcances del espionaje, sino también por la inverosímil respuesta chilena.

Reacción en Cadena

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Se despachó en Palacio el lunes 16: “Acto repulsivo”, “ofensa a la soberanía del Perú” y “comportamientos propios de una republiqueta”.

El presidente Alan García llegó el sábado 14 muy puntualmente a la inauguración del foro APEC, en las hipermodernas instalaciones de Suntec City en Singapur. Cuando arribó la presidenta chilena Michelle Bachelet se acercó de inmediato al lugar de García para asegurarle que ella no tenía nada que ver con el caso del espía FAP Víctor Ariza. “Tú no puedes creer que yo esté detrás”, le escucharon decir. También le reclamó por qué le “hacía esto” en el contexto de un foro de esa envergadura. Esa misma mañana, el Presidente le informó al canciller José Antonio García Belaunde que adelantaría un día su retorno a Lima y cancelaba la visita de la ministra Mercedes Aráoz a Santiago para explicar la propuesta peruana del protocolo de paz.

García le respondió a Bachelet que no creía que ni ella, e incluso ni su ministro de Defensa, tenían por qué estar al tanto, pero le pidió determinar hasta dónde llegaban las responsabilidades. De ahí la posterior referencia a los “sectores pinochetistas” que hizo el lunes 16.

Por allí pasó el mexicano Felipe Calderón, el otro presidente hispanoparlante de APEC, y le preguntó en son de broma a Bachelet: “¿Por qué lo espías?”.

Abriendo la Cancha

En Lima García calificó el espionaje como un “acto repulsivo” y una “ofensa” a la soberanía del Perú, que “deja muy mal a Chile ante el mundo”. Consideró “este tipo de comportamientos propios de una republiqueta”.

Al día siguiente Bachelet declaró que las palabras de García eran “ofensivas y altisonantes”.

El entredicho llegó hasta la Casa Blanca, donde el portavoz del departamento de Estado, Ian Kelly, hizo votos porque las tensiones se “resuelvan a nivel bilateral”.

El canciller chileno Mariano Fernández aclaró que su país no se sentía “tocado” por las palabras de García. Éste abrió la cancha y convocó para el miércoles 18 una reunión en el salón Embajadores de Palacio de Gobierno con Luis Castañeda, Keiko Fujimori, Ollanta Humala y Lourdes Flores.

Luego de atender en sesión reservada a García Belaunde y el ministro de Defensa, Rafael Rey, el Congreso aprobó enviar una nota de protesta a la OEA y Unasur.

La Ministra Bachelet

La molestia del gobierno peruano se basa no solamente en el espionaje en sí, sino en la reacción chilena. “Para ellos el problema no es el delito sino quién lo denuncia”, sostiene un ministro.

El diario sureño El Mercurio editorializó el miércoles 18: “Se sabe, desde siempre, del desproporcionado impacto político en el Perú de las relaciones con Chile. A partir de la demanda de delimitación marítima la situación se ha agravado aún más, al calor del nacionalismo gravitante en Perú”.

En el Ejecutivo consideran más bien que la mala leche proviene de Santiago, impulsada además por las elecciones presidenciales de diciembre donde el candidato oficialista Eduardo Frei observa sus posibilidades cada vez más diluidas. Las fuentes citan el reciente debate entre García y Evo Morales, donde La Moneda tomó explícito partido por el boliviano; la actitud despectiva ante la propuesta peruana de desarme y el anuncio de reforzar la embajada chilena en Ecuador cuando la relación de ese país con el Perú pasa por un excelente momento.

El diario Correo recordó que en noviembre de 2003, cuando Bachelet era ministra de Defensa, dos efectivos de inteligencia de la Región Militar Austral protagonizaron un escándalo de espionaje al irrumpir al consulado de Argentina en Punta Arenas para sustraer información. El episodio incluyó forcejeos y la violación de una caja fuerte. El gobierno de Ricardo Lagos dio de baja a los involucrados pero el incidente no apagó la buena estrella de la ministra. Según su confesión, Ariza empezó a “trabajar” con los chilenos en junio del 2004. Bachelet recién dejó la cartera de Defensa tres meses más tarde.

Hilo de la Madeja

Las duras críticas de García no son gratuitas. Todo indica que la investigación en torno al espionaje arrastrará a más implicados y se convertirá en una complicada bola de nieve que no tiene nada de navideña. Ariza parece ser apenas el hilo de la madeja y las autoridades se encuentran terminando de armar el contundente paquete de dos mil folios que será entregado a Chile.

La noticia de Ariza se filtró un día después de que el ministro de Defensa chileno Francisco Vidal confirmó que su país comprará material de guerra por US$ 665 millones a Estados Unidos. El paquete incluye misiles Stinger, sistemas de radar Sentinel y misiles AIM de mediano alcance.

El caso, mencionado inicialmente el jueves 12 en RPP, corrió como un reguero de pólvora y los detalles –en algunos casos ciertos, en otros falsos– se virtieron en ríos de tinta. El diario La Primera sembró la especie de que el Presidente no estuvo enterado de la investigación y que una parte de la cúpula militar le ocultó la información dada a conocer justo cuando él cumplía con su gira por Asia.

Es una hipótesis inverosímil. De hecho, el ministro de Defensa, Rafael Rey, confirmó que le comunicó de las sospechas de la FAP desde agosto pasado. “En el acto llamé al Presidente de la República, quien me dijo que se procediera a investigar con todo rigor para confirmar o descartar las sospechas”. García también fue informado antes de la entrada a escena del Ministerio Público.

La filtración sí podría tener alguna intencionalidad política, pues se expone una investigación que pudo seguirse llevando a cabo de manera reservada. La gotera pudo estar en la Fiscalía, la Policía o el juzgado penal de turno.

Contienda de Competencia

Eso lleva a discutir la contienda de competencia. El Consejo Supremo de Justicia Militar reclama su jurisdicción sobre el caso. Su presidente, el general EP Juan Pablo Ramos Espinoza, señaló que será el Tribunal Constitucional el responsable de dirimir la diferencia.

El presidente de la Corte Suprema, Javier Villa Stein, fue de similar opinión. “Lo que ha sido vulnerado de una perspectiva inmediata es el secreto militar perpetrado por un militar en ejercicio de sus funciones, y en consecuencia la competencia está clarísima. Espero que en esta oportunidad el Tribunal Constitucional resuelva como yo estoy pensando que tiene que resolver”.

Aunque no ha ofrecido declaraciones, trascendió que la Fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, piensa distinto y creería que la investigación podría gozar de más credibilidad en el fuero civil. Cabe destacar que el fuero militar tiene sus propios fiscales.

Por el momento, la destacada jueza del 58° Juzgado Penal de Lima, Antonia Saquicuray, asumió la investigación judicial contra Ariza. El abogado del suboficial es Walter Chinchay, considerado entre las altas esferas de las FFAA como defensor de parias militares.

Coletazo en la FAP

La debacle tiene efectos colaterales. En el 2002 Ariza fue destacado como ayudante del agregado aéreo del Perú en Chile. Se trataba del entonces coronel FAP Carlos Samamé Quiñones, formado como piloto de helicópteros y actual jefe del Estado Mayor de la FAP. Para mala suerte de Samamé, este episodio pone en serio entredicho sus opciones de suceder a fin de año al general Pedro Minaya Torres al frente de la comandancia general del Instituto. La natural sucesión se ha visto rota y las cartas han vuelto a echarse de improviso.

Samamé asistió entre el 21 y 28 de junio pasado en Santiago a la séptima reunión de “segundos” de las fuerzas aéreas de ambos países. Durante su visita fue recibido por el comandante general de la FACH, Ricardo Ortega Perrier, que en esa oportunidad calificó a la FAP como “fuerza aérea amiga”. La relación entre ambas armas continuó, tanto que hace pocas semanas, en octubre último, se produjo en Santiago una conferencia bilateral entre sus dos jefes de inteligencia. Por la FAP asistió el general Nicolás Asín, que se presentó ante el Congreso el lunes 16, y por la FACH el general Alberto Silva Aguayo, quien se convierte en objetivo clave para el gobierno peruano.

Trascendió que dos fueron los temas principalmente tratados. Desde el lado peruano el interés iba por los recientes, y controversiales, ejercicios militares de la “Operación Salitre”. Los chilenos solicitaron información del ejercicio Halcón-Cóndor de febrero del 2007, donde se “enfrentaron” los Mirage 2000 y MiG 29 de la FAP contra una flota de F-16 estadounidenses, similares a los que tiene Chile. La situación lleva a pensar que la FACH sabía muy bien lo que quería.

Un Caso Muy Pertinente

CARETAS vuelve a publicar el viernes 20 histórica edición sobre espionaje chileno de enero de 1979.

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Jarpa fue expulsado del país con el también marino Alfredo Andoházegui.

Chile no espía”, respondió el ministro Mariano Fernández. La historia ofrece una versión distinta. El antecedente más gráfico es el del marino Sergio Jarpa Gerhard, que en diciembre de 1978 fue capturado tomando fotografías de la base militar de Talara. El teniente Jarpa era el capitán de la fragata Beagle, en ese momento acoderada en el Muelle 2 de Talara para, supuestamente, recargar combustible. Fue expulsado a Santiago, pero el incidente no detuvo la carrera de Jarpa. Llegó a vicealmirante, fue director general de los Servicios de la armada y comandante en jefe de la Escuadra. Era hijo de Sergio Onofre Jarpa Reyes, poderoso político del gobierno de Augusto Pinochet y entonces embajador en Buenos Aires. Murió en agosto del 2007, víctima del cáncer.

La expulsión se dio en el contexto de un escándalo de espionaje que tiene especiales resonancias hoy. El suboficial FAP Julio Vargas Garayar fue detenido el 12 de octubre de ese mismo 1978 y reconoció varias entradas a La Joya para fotografiar las instalaciones por encargo del entonces agregado aéreo, general de brigada Vicente Rodríguez Busto. Como Ariza, Vargas fue un suboficial FAP, aunque retirado cuando estalló el escándalo. Pero no corrió la misma suerte. En enero de 1979 fue fusilado en Punta Lobos. Ariza, en cambio, enfrenta hoy una pena de entre 15 y 35 años.


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