Religión A 140 años de la muerte de la veneradísima Beatita de Humay, el improbable santoral popular sigue creciendo.
Santos Inauditos
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Veneradísima efigie de la Beatita de Humay, cuya adoración se gestara posteriormente a la Independencia y el repliegue de las órdenes religiosas del campo. |
A la beatita de Humay el milagro solo le dio para salvar un busto con su imagen obsequiado en 1944. Un milagro egocéntrico, a decir de algunos, pues en el terremoto del 2007 el resto de su santuario en Pisco se desplomó sin contemplaciones. Sin embargo, ese mismo remezón depararía mejor suerte para una mujer de 107 años a quien la beatita le habría advertido horas antes en sueños que abandonara inmediatamente Pisco y enrumbara a Lima. Así, la anciana devota ayudaría con su relato a sumar un milagro más atribuido a la piadosa Luisa de la Torre Rojas, que el pasado 21 de noviembre cumpliera 140 años de fallecida.
Devota a su vez del autoflagelo y con una biografía más cargada de leyendas que de verdades (como el supuesto ayuno que solía realizar por voluntad propia con solo meses de nacida), la beatita de Humay, sin embargo, es solo un miembro más de ese abigarrado santoral popular en el que también encuentran sitio figuras como la Sarita, el Niño Compadrito, la Melchorita, Chacalón y muy pronto la princesita del folclor, Alicia Delgado.