Derechos Humanos El 25 de noviembre, día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, pero las cifras en el Perú, siguen siendo alarmantes.
El Rostro de la Violencia
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Luego de la operación para reconstruirle el rostro estuvo en coma por 12 días. Al despertar, como no podía hablar (su traquea estaba quemada porque ingirió parte del ácido), escribió en un papel a su madre: “mátame, por favor”. |
El pasado 29 de octubre, la joven modelo de la televisión británica, Katie Piper, 26, decidió romper su silencio para contar al mundo el terrible drama que vive desde el 31 de marzo del 2008, cuando su ex enamorado David Lynch transformó el despecho en venganza y contrató a un maleante para que le arrojara ácido sulfúrico al rostro. El documental “Mi Bello Rostro”, transmitido por el Canal 4 de Londres, mostró cómo en una cirugía experimental se le retiró lo que quedaba del rostro y se le construyó uno nuevo con tejidos de su cuerpo. Ha sido operada 34 veces, perdió la visión del ojo izquierdo y su tráquea fue dañada. Katie pudo haber muerto.
El caso de la bella Katie Piper podrá ser trágico pero está lejos de ser una excepción. Las mujeres siguen siendo víctimas de violencia doméstica. En el Perú las cifras son realmente escalofriantes.
De acuerdo a los registros del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual del Ministerio de la Mujer, en el Perú cada mes 11 mujeres son asesinadas, es decir, son víctimas de feminicidio, término acuñado para definir “el asesinato cometido por razón de discriminación contra la mujer, esto es, por considerarla como una persona con menores derechos”, señaló a CARETAS Ana María Mendieta, directora de este programa. “Estos datos son solo la punta del iceberg”, agregó.
Pero lo más alarmante es que en un 49.7% el asesino es la propia pareja de la mujer.
“La mayor parte de casos de feminicidio se dan en una relación de pareja en un contexto de violencia familiar donde el varón asume el rol de dominio sobre la mujer. El momento más crítico de violencia se da cuando él siente que está perdiendo ese control sobre ella, por ejemplo, cuando la mujer decide denunciarlo o abandonarlo”, sostuvo Mendieta.
Eso sucedió a Isabel Reymundo, joven madre de 35 años, que luego de 16 años de maltratos físicos y psicológicos, decidió denunciar a su pareja y padre de sus dos niñas.
“Yo lo denuncié en la comisaría de Santa Isabel porque en una golpiza me rompió la dentadura. Cuando se enteró me trató de quemar rociándome con querosene. Me dijo ‘has malogrado mi nombre, mi apellido’”, contó entre lágrimas. “Yo tenía miedo, no tenía nadie en Lima, así que seguí con él y no continué con la denuncia”.
En los 16 años de relación Isabel pensó en dejarlo pero desistió. “Pensaba que mejor era tener la familia unida, como sea. Por eso aguantaba todo, los golpes, los insultos”.
Pero el 5 de abril Isabel se cansó de ser víctima. Ese día volvió a ser golpeada pero esta vez se defendió. Eso lo enardeció más y no paró hasta casi dejarla muerta. “Sin fuerzas pude salir y pedir ayuda. Botaba coágulos grandes de sangre por la boca, la nariz. Quise ir a la comisaría pero estaba tan mal que me llevaron al hospital de emergencia”.
Isabel Reymundo denunció a su pareja pero pese a sus graves heridas, tanto los médicos legistas como la jueza de familia de Comas, no acusaron al agresor por intento de asesinato, sino por lesiones. Aquella vez Isabel pudo haber muerto.
Así como ella, solo 45 mujeres de 116 lograron sobrevivir a un intento de feminicidio.
Lo más trágico es que esas 116 muertes pudieron prevenirse. “El 20% de mujeres que han sido asesinadas denunciaron haber sido maltratadas antes del crimen”, señaló Mendieta. Pero sus denuncias cayeron en saco roto o se cansaron de seguir la difícil batalla legal.
Cuando Isabel Reymundo denunció por primera vez a su esposo en la comisaría, el policía que atendió su denuncia atinó a decirle que vaya a casa y se ‘arregle’ con su pareja. Es por eso que luego del ataque que casi le cuesta la vida acudió en primer lugar al Centro Mujer (CEM) de Comas, una de las oficinas descentralizadas del Ministerio de la Mujer que atienden casos de violencia familiar y sexual.
“Tenemos 89 CEM con equipos compuestos por abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales”. Todos ellos le brindan el apoyo legal y emocional que necesitan las víctimas.
Muchas veces el daño causado por el maltrato psicológico puede ser devastador. “La anulación de la autoestima provoca que la mujer se sienta incapaz de tomar cualquier decisión, pierde su autonomía de decidir. Incluso se llega hasta el suicidio”.
Las estadísticas demuestran que en mujeres de entre 18 y 59 años la violencia psicológica es ejercida en un 69% por la pareja.
La violencia psicológica puede empezar de forma sutil. “Frases como ‘qué bruta eres’, ‘siempre haces las cosas mal’, son también violencia familiar que va minando la autoestima de la mujer. Si la persona en la que más confías, tu pareja, te trata así, pues te lo terminas creyendo”, asegura Mendieta. (Patricia Caycho)