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Actualidad Fueros civil y militar inician procesos contra espía de Chile. Ariza cayó por un USB con notas de información y planes codificados con el registro de envíos.

Las Rejas de Ariza

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El técnico supervisor FAP Víctor Ariza ocupa una celda de ocho metros cuadrados en el penal de Piedras Gordas. Tres agentes del INPE prueban sus alimentos y lo vigilan las 24 horas.

Hasta que se resuelva la contienda de competencia entre los fueros civil y militar, el técnico supervisor FAP Víctor Ariza Mendoza enfrentará dos procesos judiciales.

La jueza del 58o Juzgado Penal de Lima, Antonia Saquicuray, le abrió instrucción como presunto autor de los delitos contra el Estado y la Defensa Nacional –Atentado contra la Seguridad y Traición a la Patria– en la modalidad de Revelación de Secretos Nacionales y Espionaje, en agravio del Estado peruano, y Lavado de Activos. Los mismos cargos pesan contra sus presuntos contactos, los chilenos Daniel Márquez Torrealba y Víctor Vergara Rojas. Como cómplice de Ariza, fue denunciado el técnico inspector de la FAP Justo Rufino Ríos Aguilar, quien se encuentra en Estados Unidos.

Mientras tanto, otro juicio corre paralelo en el Tribunal Militar Policial. Su presidente, el contralmirante (r) Carlos Mesa Angosto, defendió la pertinencia de ese Fuero, señalando que el delito de traición a la patria en tiempos de paz está previsto en el artículo 67 del Código de Justicia Militar.

“No va a existir secretismo salvo la reserva de algunos documentos clasificados”, promete Mesa. “Nosotros los militares tenemos más conocimientos sobre qué información es clasificada, qué se puede enseñar y qué no. No vamos a ventilar, por ejemplo, planes secretos de la FAP”.

La celeridad del proceso es otro de sus argumentos. “El caso lo tiene el juez instructor de la Fuerza Aérea y tiene 90 días para emitir su informe final. Luego pasa a la Sala de Guerra de la Zona de la FAP y en un plazo de 60 días se estaría sacando la sentencia. En caso de ser apelada, la Sala Revisora del Tribunal Supremo Militar tendría 60 días más para confirmar la sentencia. Esto no quiere decir que tengamos menos garantías. Incluso él podrá recurrir a los organismos internacionales si no está de acuerdo. Tiene los mismos derechos”. La diferencia es que no se cuenta con beneficios penitenciarios. El lunes pasado su Tribunal presentó un escrito a la jueza Saquicuray, para que se inhiba. Hasta el momento no se ha pronunciado, pero el contralmirante Mesa sostiene que de no inhibirse, plantearían una contienda de competencia.

Ariza, que se acogió a la confesión sincera en el fuero civil, rindió el viernes 20 su primera manifestación ante Saquicuray en el penal de Piedras Gordas. A pesar de advertir que en el espionaje estaba involucrado solo él, prendió el ventilador para salpicar de barro al mayor William Del Águila Cerna, que ha sido citado como testigo y a quien acusó de haberlo coimeado para dejarlo trabajar.

El ministro de Defensa, Rafael Rey, defendió a Del Águila y lo calificó como la persona que más contribuyó para descubrir el espionaje.

El oficial FAP labora en el departamento de contrainteligencia de la Dirección de Inteligencia de la FAP (DIEFAP) y por encargo de su comando investigó a Ariza Mendoza en los años 2007 y 2009. CARETAS pudo conversar con él.

Explica que entre mayo y junio lo nombraron jefe de supervisión y control de contrainteligencia. Recibió de sus superiores la información sobre la “presunta existencia de vouchers de depósitos realizados desde Chile en favor del técnico Ariza y que ese documento estaba en poder de su esposa, quien al parecer lo estaba chantajeando por problemas personales. La segunda era que Ariza estaba construyendo un hotel con otros suboficiales en Puente Piedra. La tercera, que manejaba mucho dinero y gastaba más de lo que tenía. La última, eran los viajes que realizaba al exterior”.

–¿Cuáles fueron los resultados de esa investigación?
–Como era un técnico antiguo, reconocido y con mucha ascendencia en el personal de su nivel, mi acercamiento tenía que ser con mucha sutileza. Me hice su amigo y gané su confianza. Me contó que tenía una relación extramatrimonial con la suboficial PNP Dora Margarita Ruiz, con quien vivía en Puente Piedra. Tenían una casa de dos pisos en construcción. La información del hotel fue descartada. Con respecto a los giros, su esposa lo desmintió todo. En cuanto a los viajes al extranjero y el dinero que tenía, él me dijo que sus viajes a Chile los hacía para visitar a su hermana Blanca y sus sobrinas, y me aseguró que tenía algunos negocios con ella y por eso tenía dinero. O sea todo estaba justificado y cubierto. Al principio pensamos que estaba vinculado con el narcotráfico.

–¿Recibió dinero de Ariza?
–Claro, pero no como él lo asegura. Para verificar si disponía de dinero, le pedí préstamos los fines de mes. O sea cuando todo el mundo está gastado y raspando. La primera vez me prestó S/.400 y cuando él sacó los billetes constaté que tenía más de S/.1,000 en la billetera. Luego fueron préstamos menores, de S/.250 a S/.150. Todo lo hice con conocimiento de mi jefe, el comandante Sanchez-Urrelo, quien anotaba la serie de los billetes y los guardaba en un cajón para devolverlos. No me quedé con nada, todo fue parte de la investigación.

–¿Qué hizo Ariza, para que volvieran a investigarlo en el 2009?
–Renunció a sus viáticos de permanencia en Pisco. Solicitó su retorno a Lima, con un año de permanencia, con el argumento de problemas familiares. Tenía que permanecer en Pisco dos años como mínimo para reclamar el pago de sus viáticos (en Pisco Ariza fue seguido por dos agentes, CARETAS 2015).

–¿Cómo retomó la investigación?
–Me convocan en el mes de abril. Al principio fuimos cuatro, pero luego se incorporaron otros 6 agentes. Dos de ellos eran mujeres. Entre enero y abril de este año yo estuve trabajando junto con Ariza en el departamento de planes. Y cuando se inicia la investigación yo estaba en la Escuela de Contrainteligencia. Volver a acercarme a él era contraproducente. En julio uno de nosotros encontró un USB conectado a la computadora de Ariza en el salón de planes, y descubrimos una nota de información que le sembraron como señuelo, sobre el encargo de un cuadro comparativo. También encontramos planes codificados con el registro de envíos. Allí volvimos a solicitar a la DINI el levantamiento del secreto bancario y sale toda la vaina de los depósitos mensuales. Comunicamos a la Fiscal de la Nación, porque un tribunal militar no tenía facultades para ordenar una investigación por lavado de activos, y para el allanamiento de las viviendas que frecuentaba Ariza.

Pisándole los Talones

Primeros días de agosto del 2009. Agentes de contrainteligencia de la FAP descubren el departamento del espía Víctor Ariza, ubicado en el segundo piso del inmueble de la calle Juan Bautista 173, de Sol de Lima, Urbanización Palao, en San Martín de Porres. A cien metros del lugar vivía su amante Luz Medileyde Tarrillo Gutiérrez, quien reveló que Ariza se levantaba muy temprano para hacer trabajos en su computadora personal y enviar información a través de cabinas de Internet.



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