Turismo Cada vez más viajeros del Primer Mundo vienen al Perú para descubrir que aún en el planeta hay grupos humanos muy distantes de la era del vacío en la que ellos viven. Extraordinaria oportunidad para el desarrollo turístico de nuestro país.
La Ruta vivencial
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Trekking con llamas entre Olleros y Chavín en Canrey Chico, alianza entre comunidades y empresa privada que forma parte del TRC. |
Alguna vez participé en la realización de un estudio encargado por una entidad de cooperación internacional, que buscaba definir nuevas experiencias que extendieran la estadía del turista que viene al Perú. Mi tarea consistía en entrevistar a operadores turísticos de Perú y de Bolivia y de ahí sacar la carnecita. Una de las preguntas era: “¿qué motiva al turista antes de venir y qué es lo que más lo satisfizo al finalizar el viaje?”. En un noventa por ciento el interés previo estaba en los testimonios arqueológicos y los recursos naturales. En cambio, a la hora de dejar el Perú, en el mismo porcentaje los visitantes se referían a la gente como un rasgo distintivo único en el mundo (estamos hablando de viajeros frecuentes que conocen muchos lugares); las personas que los guiaron, los recibieron en el hotel, les sonrieron a la hora de conversar sobre una pieza de artesanía, las señoras de los mercados…
Entre los patrimonios del Perú se encuentra el de su riquísima y variada cultura viva, expresada en tradiciones, prácticas productivas, religiosas, festivas, música, danza, lenguas. Sin embargo, lo interesante es que el turista percibe este diferencial como algo real y lo descubre en un estilo de trato personal que le habla de autenticidad y de afecto, dos virtudes decididamente difíciles de encontrar en las ciudades del Primer Mundo de las que ellos provienen, donde el costo de tener las necesidades materiales cubiertas es altísimo: frialdad, desconfianza, relaciones impersonales, la sensación de que ahí todo acabó, lo que el filósofo Lipovesky llama, “la era del vacío”. Pues para llenar ese vacío es que entre nosotros está surgiendo con una energía cholo power, una sólida red de emprendimientos generados en comunidades y poblaciones locales en distintos lugares de nuestro territorio. La iniciativa corresponde al Programa de Turismo Rural Comunitario gestado dentro del Mincetur, dirigido por un compacto equipo de técnicos que trabajan con el apoyo de la Cooperación Española (Aeci). En el argot turístico, a esta oferta se la llama “turismo rural/comunitario”, pero en los hechos es algo más, que contiene un elemento subjetivo casi imposible de encasillar en una nomenclatura burocrática. Y es que se trata del imán que tiene la gente.