Actualidad Propuesta de reducción en gasto de armamento encontró eco en Santa Sede.
Poroto en el Vaticano
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Lunes 30. El papa Benedicto XVI invitó a AGP a volver el próximo año. Sínodo de obispos abogó por reducir presupuesto de armas en América Latina. |
El comunicado del sínodo de obispos del Vaticano parecía redactado por la oficina de prensa del limeño Palacio de Gobierno. El texto, dado a conocer el lunes 30 luego de la XIV Reunión del Consejo especial para América de la secretaría general de ese colegiado, hace votos para que “por las Iglesias particulares de América se levante una voz profética que denuncie el rearme y el escandaloso comercio de armas de guerra, el cual absorbe grandes sumas de dinero que deberían ser, en cambio, destinadas a combatir la miseria y a promover el desarrollo”.
Ese mismo día el presidente Alan García se reunió con el papa Benedicto XVI en la Santa Sede. La cita versó sobre esa misma materia. Siempre listo a levantar un titular a su favor, sea de Correo o de L’Osservatore Romano, García declaró extensamente a su salida.
“He expuesto nuestra teoría de lograr que, mediante el límite de compras de armas, podamos asegurar una unión sudamericana sin desconfianzas, sin conflictos, y podamos asegurar más recursos a fin de erradicar la pobreza”, dijo.
Acto seguido jugó en pared con el sínodo. “Estoy seguro de que, coincidiendo con sus puntos de vista (del Papa), vamos a tener en Sudamérica, a través de los obispos y los consejos de las conferencias episcopales, un poderoso impulso que les diga a los políticos y que enseñe a los pueblos que si se quiere erradicar la pobreza no hay que dispendiar el dinero comprando submarinos atómicos”.
A estas alturas, AGP ya tiene las cifras memorizadas. Lamentó que en los últimos cinco años, los países de la región hubieran gastado US$ 23 mil millones en armas. “Si esto no se corrige, en los próximos cinco años años gastaremos casi US$ 200 mil millones y compraremos armas por US$ 35 mil millones. ¿Qué pobreza vamos a combatir si es que dilapidamos el dinero de los pobres en armas? ¿Cómo se les ocurre comprar misiles y, a la vez, llamarse hermanos? No tiene ninguna lógica, hay que terminar con ese doble discurso”.
La visita que el Sumo Pontífice recibió dos días antes tuvo especial relación con la audiencia de García. El sábado 28 Benedicto XVI se reunió con la presidenta chilena Michelle Bachelet, cuyo gobierno es el principal aludido por la propuesta de Protocolo de Paz del Ejecutivo peruano (ver recuadro) y la argentina Cristina Kirchner.
El Papa conmemoró los 25 años del Tratado de Beagle, que se consiguió con la mediación protagónica de Juan Pablo II y evitó el conflicto entre ambos países. Se considera que dicho acuerdo cerró las contingencias pendientes de Argentina y Chile. “Este acontecimiento forma parte de la gran historia de las dos naciones y de América Latina”, consideró Benedicto XVI.
Y es precisamente la total superación de hipótesis de un conflicto que pueda involucrar a Argentina y Chile lo que hace la preocupación de García más relevante en torno al Perú. El caso del espía Víctor Ariza se enmarca en ese contexto. Y si bien las reacciones iniciales del Perú y de Chile –indignación y negación– responden a la coreografía inevitable en un caso de espionaje, la vorágine armamentista sureña no tiene visos de ser un bailecito inofensivo. Con Bolivia por completo fuera de un tablero bélico, a pesar de sus pretensiones históricas de acceso al mar, el Perú resulta siendo el único objetivo potencial de la fortuna en armas que Chile adquiere año tras año. El último ejemplo son los US$ 665 millones en armas que pretende adquirir de Estados Unidos (CARETAS 2106), orden de compra que incluye los destructivos misiles para equipar sus aviones F-16.
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Comprarán misiles para armar F-16. |
El canciller José Antonio García Belaunde explica que la campaña peruana se encontró con “terreno abonado” en el Vaticano. Un mes atrás viajó allá de avanzada para preparar la audiencia papal del Presidente y sostuvo una reunión con el poderoso secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone y su “homólogo”, el canciller Dominique Mamberti. Entonces “Joselo” declaró que “el cardenal Bertone fue muy enfático sobre su preocupación por los gastos (de armas frente) a las inmensas necesidades de las poblaciones en el mundo entero. Los gastos en materia armamentista son un tema muy sensible acá”.
Frente a Benedicto XVI, continúa García Belaunde, García elaboró su iniciativa, “que es la respuesta a una lógica perversa. En los últimos años nos ha ido bien, hemos hecho bien las tareas, estamos pasando la crisis internacional mejor que nunca, y en vez de seguir por ese camino decidimos gastar la plata en armas”.
En la Santa Sede se añadió una inesperada vuelta de tuerca. La posición del Perú, resumió García, es “menos armas y más defensa del medio ambiente”. Habría que preguntarles a algunos de los perros del hortelano apaleados por el mandatario qué piensan del nuevo conejo salido de la chistera, pero éste reiteró que si se reduce la tercera parte de los US$ 400 mil millones de gastos militares mundiales anuales, se tendrían disponibles US$ 130 mil millones “para reforestar el mundo, defender la Amazonía y reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero”. Prometió llevar la propuesta a la próxima cumbre ambiental de Copenhague.
Luego del encuentro con el Papa, García siguió a la cumbre iberoamericana en Estoril, Portugal. Bachelet había declarado sobre el caso del espía Ariza que “la verdad es que, hasta ahora, lo que hemos podido aventurar, de mirar, no tenemos resultados concretos que nos orienten a ningún resultado claro sobre los antecedentes, y por lo tanto vamos a seguir con un estudio más profundo”. Una forma de no decir casi nada pero también de alejarse de su postura inicial, que prácticamente acusaba al gobierno peruano de montar el caso.
Recién llegado a Portugal, García respondió que “he seguido con atención entre los vuelos de avión las declaraciones de Michelle Bachelet y me parece que tienen un signo positivo. Ha hecho declaraciones que valoro mucho, porque son declaraciones de coraje, son declaraciones de decisión, de investigación a fondo y con eso nosotros estamos satisfechos porque nos parece que cuando hay una denuncia así, lo mínimo es decir, bueno, lo vamos a investigar”.
A su vez, la presidenta chilena celebró la aclaración de AGP, quien sostuvo que “jamás he dicho que Chile sea una republiqueta. Dije que el espionaje es más propio de una republiqueta que de países civilizados y democráticos. Eso es diferente”.
Pero, a pesar de los mensajes enviados a través de la prensa, no se reunieron. Las relaciones bilaterales volvieron a enfriarse y detrás de la nueva historia de espías se acomodan millones y millones en armamento.
El Protocolo de Paz
Reducción en gasto y fuerza armada conjunta.¿Cuál es la propuesta peruana de Protocolo de Paz? Tiene tres componentes: un pacto de no agresión entre los países del Unasur, la creación de una fuerza sudamericana de paz e integración para que cualquiera de los mencionados países se pueda defender ante una agresión externa, y la reducción de los gastos militares. Y las metas a ese respecto no son descabelladas: reducir 3% en el gasto corriente de Defensa y 15% en la compra de nuevos equipos. Si se toma en cuenta las proyecciones en gastos de los próximos años, ese 15% significaría casi mil millones de dólares anuales.
La propuesta ha recibido aceptación por parte de los gobiernos de Brasil, Ecuador y Panamá.
A su vez, el vicecanciller de Chile, Ángel Flisfisch, presentó a fines de noviembre, durante una reunión ministerial de Unasur en Quito, un documento sobre seguridad regional que propone la conformación de dos grupos de trabajo. Uno para consensuar la declaración de seguridad de Unasur y otro para estudiar la organización de una fuerza combinada de Defensa modelada a imagen de la fuerza chileno-argentina Cruz del Sur. No hay mención sobre reducción de gastos militares.
García Belaunde consideró que “Es un texto interesante y largo. Creo que hay cosas bien interesantes que enriquecen nuestro proyecto. Yo no diría que es un texto alternativo, sino complementario”. Reiteró que la intención del gobierno peruano es que su propuesta sea aceptada íntegramente.
Unasur está integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.