Entrevistas Entrevista Insólita, a mano alzada, del caricaturista Juan Acevedo.
Dibujando al Dibujante
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“Mi formulación del mundo no es la misma de hace 30 años., aunque mis valores no han cambiado”. |
Juan Acevedo, el hombre de la sonrisa permanente, es uno de los grandes humoristas de este país y recientemente, el 26 de noviembre, acaba de cumplir 60 años muy bien llevados. Su humorismo no se caracteriza por su acidez, ya que él es un producto de la izquierda civilizada. Destaca por la sindéresis con que saca a la luz en sus viñetas las contradicciones de la sociedad peruana. Es un fedatario de la injusticia social, pertinente y también entrañable, al hacernos ver con lenguaje de niños muchas veces, la realidad cotidiana en la que estamos inmersos. El Cuy, su personaje iconográfico por excelencia, nos pisa, sin darnos cuenta, los callos del alma. Yo creo que la diana a donde apunta, más que integralmente política, está en la vida que arrastra el Perú en sus desigualdades sociales tan marcadas y su gran preocupación por la educación, aunque sea escrita con trazos infantiles. Y no es que este gran parlanchín sea solo un dibujante de historietas de trazo rápido como en “Pobre diablo”, “La Araña No”, “Piolita” y los muy actuales “Cholín y sus amigos”, que son muy apreciados por los niños, sino que su versatilidad va también dirigida en estilos de dibujo muy diferentes a la crítica política para adultos. Con esas sombras chinescas divertidísimas de su “Love story”, en las que la panza de Alan y el tupé de Rafael Rey se lían a discusiones con una greñuda Michelle Bachelet en estado de cabreo infernal. Y si dentro de sus nueve libros de dibujos publicados escogemos “Ciudad de los reyes” encontraremos la abundancia de trazos y líneas muy trabajados que crean fondos oscuros y atmósferas casi palpables de gran fertilidad imaginativa y cáustica. “Paco Yunque” y “Túpac Amaru” tienen también un tratamiento más clásico o académico de luces y sombras. En su última obra de “El Cuy”, de reciente aparición, el dibujo tiene una línea más simple y rotunda. Ahora intento saber dónde está la génesis de tanta moción social y vocación docente para liberar al Perú de sus demonios. Vayamos con él.–Sitúeme, por favor, en su infancia y su entorno social.
–Mi padre era coronel del Cuerpo Jurídico Militar y mi madre la clásica ama de casa. Nací en Pueblo Libre en una vida semirrural ya que entonces estábamos rodeados de chacras. Tuve una infancia casi bucólica, con canales de regadío precolombinos en los que había pescaditos y volaban mariposas amarillas. Al llegar la modernidad surgieron las tuberías y desaparecieron éstos.