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Actualidad Del desfile militar a la indignación del Presidente por vinculaciones apristas con Alas Peruanas.

Barro y Barrido

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Martes 8 La parada militar pospuesta por la epidemia de influenza tuvo caballos con pompones y tanques chinos.

Fidel Ramírez, el cuestionado rector de la Universidad Alas Peruanas, asistió a la última corrida de Acho, el domingo 6. Cuando uno de los animales no estuvo a la altura de las circunstancias, un aficionado vociferó:

“¡El toro lo trajeron de Alas Peruanas!”.

No hubo toros dos días después, en el desfile militar de Fiestas Patrias que había sido postergado por la epidemia de influenza. Hubo caballos con pompones, tanques chinos puestos a prueba para reemplazar a los viejos armatostes soviéticos y un sonado episodio protagonizado por el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, que se mostró ofendido por el relegado lugar en el que fue sentado. Pero la tensión en el oficialismo iba por dentro.

Una variable inesperada ha sido el impacto del escándalo de Alas Peruanas dentro del partido. Desde Palacio trascendió que el presidente Alan García echa humo por las vinculaciones que, en distinto grado, tienen con la cuestionada casa de estudios los miembros de la bancada aprista. Ya se conocía que el más comprometido es el parlamentario por Ica, Édgar Núñez, y es posible que no sea casual la reciente denuncia de personal de Cofopri, presidido por el “cuarentón” Omar Quezada, que acusó a Núñez de invocar el nombre de García cuando pidió un favor para un amigo en la institución tituladora.

Los viajes en los que participaron congresistas como Mercedes Cabanillas, Mauricio Mulder, Wilder Calderón, José Vargas y, cómo no, Núñez, han traído cola. Peor porque ahora se sabe que, además del ya conocido periplo a Finlandia en octubre, tres meses antes un grupo de ellos utilizó la agencia de viajes de Alas Peruanas para viajar al XXIII Congreso de la Internacional Socialista en Grecia. Y fueron acompañados nada menos que del rector de Alas Peruanas, Fidel Ramírez.

El último dato le supo a sebo a AGP. Ramírez se viene despachando con la inscripción de su partido Participación Popular. Es PAPO, nada menos que el PAP más una “o”. Lejos de mostrarse incómodo por los escándalos, Ramírez sostuvo en el programa Reporte Semanal que “quisiera ser presidente de la República, esa es mi aspiración. Siento que puedo aportar en esos niveles”.

A la luz del caso, García ha recordado con algunos colaboradores el episodio de la vinculación del establecimiento aprista con el narcotraficante Carlos Langberg. De hecho, el actual Presidente tomó el control del partido cuando irrumpió como una posibilidad de relevo generacional ante el escándalo. Si bien esta vez no piensa salir a responderle a Ramírez, sí espera que la denuncia salga de los propios apristas. En la coyuntura, además, se juega un escapulario por el que muchos harían cola.

El martes 8, los apristas amanecieron con una noticia que les provocó desempolvar los pañuelos blancos. La última encuesta del Instituto de Opinión de la Universidad Católica, que no es precisamente una filial de Alfonso Ugarte, incluía un cuadro en el que se sondeaba por primera vez las posibilidades del oficialismo hacia el 2011. Un 7% declaraba que “definitivamente votaría por ese candidato” y un 11% adicional reconocía que “probablemente votaría por ese candidato”.

El resto era el reparto estable. El alcalde limeño Luis Castañeda Lossio, que por cierto también estudia arquitectura en Alas Peruanas aunque nadie lo haya visto en una clase, encabeza las preferencias con 21% (en mención espontánea, con cartilla se dispara al 30%), seguido por Keiko Fujimori (17%), Ollanta Humala (14%), Lourdes Flores (9%) y Alejandro Toledo (9%). Un 27% no precisa aún su respuesta.

Esta primera inclusión del APRA podría guardar relación con un reciente intercambio de correos electrónicos entre el congresista Jorge del Castillo y Fernando Tuesta, del instituto de opinión de la PUCP. El ex premier le reclamó que no considere a los apristas en sus sondeos y éste le respondió que aún no tenían un rostro.

Del Castillo se ha empeñado en poner el tema sobre la mesa. En su última columna publicada en el diario La República el pasado 4, recordó que en las recientes elecciones complementarias municipales los apristas se llevaron 24 de 86 alcaldías. Terminó su texto esperanzado, si bien con una “chiquita” dedicada al actual secretario general, Mauricio Mulder: “Aunque no está en su mejor momento organizacional y en La Libertad ha tenido una mala performance, el APRA, que no aparece en las encuestas, ha demostrado gracias al trabajo de sus fieles militantes de los pueblos alejados, que no puede ser descartada electoralmente y que sigue contando con el voto popular”.

No es un secreto que Del Castillo, no salpicado por Alas Peruanas, espera recuperarse de la debacle de los “petroaudios” para tentar por la candidatura presidencial. Su agenda de la última semana, por ejemplo, jugó en varias canchas. Presidió una conferencia en el Hotel Country del grupo de más de 60 economistas que organizó en la comisión anticrisis, asistió al estadio de Matute para el compromiso de paz que firmaron los barristas de la U y Alianza con miras al clásico que se jugó el martes 8, y dedicó el fin de semana a la promoción del código del consumidor en tres distritos.

Pero tampoco es un secreto que hasta ahora AGP se ha mostrado esquivo con la posibilidad de irse con todo hacia el 2011. La versión más difundida consiste en que planea volver a lanzarse en el 2016 y un posible gobierno aprista en el intervalo le restaría posibilidades. Sin embargo, un ministro consultado considera que el Presidente es demasiado “políticamente sofisticado” como para resignarse a que su partido abandone el poder luego de un gobierno exponencialmente superior al desastre que dejó en 1990. Más de una vez García les ha comentado a algunos cercanos que cree inevitable que Castañeda, su contemporáneo en la Universidad Católica, será el próximo presidente del país.

Pero en la dirección política celebrada el martes 8 por la noche la cúpula aprista lo vio “cada vez más definido” en la idea de la candidatura presidencial propia. Fue reiterado que el congreso partidario será celebrado en febrero y es probable que sea también una ocasión para perfilar al que se lance al ruedo.

Del Castillo no está solo en esa lid. El presidente del Congreso, Luis Alva Castro, viene dando a conocer su intención de entrar en la danza. Parece inspirado por el 22% que logró en 1990 a pesar de la hiperinflación y el descontrol terrorista.

Pero otros nombres con la garrocha generacional que quisiera aplicar García suenan con insistencia. El ministro Aurelio Pastor fue uno de ellos, pero él sí ha sido tocado por Alas Peruanas. La ministra de la Mujer, Nidia Vílchez, puede ser una silenciosa gallina de tapada. La última encuesta de Ídice, compañía criticada ferozmente por las demás y seguida con devoción en los predios de la estrella, asigna a Vílchez una posición especial como posible candidata. El líder histórico Armando Villanueva reiteró en su cumpleaños número 94 su preferencia por la carismática huancaína de 45 años. De hecho, es la aprista de su generación más impulsada por el Presidente, rescatada del Congreso para ocupar discreta pero cumplidoramente dos ministerios. Un estratega de marketing electoral aprista cree que por allí se dibujará el rostro que falta en las encuestas.

Otros se preguntan si la intención no será lanzar una candidatura peso pluma, todavía inmadura, que permita arrastrar una bancada pero nada más. Hay escépticos que aún creen que la sofisticación de García se circunscribe a sí mismo. Eso se definirá en los próximos meses.


 


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