Personajes Auge y caída de Tiger Woods: mas de una decena de amantes, un divorcio millonario ad portas, los anunciantes le bajaron el dedo y un retiró temporal del golf.
El Tigre en el Hoyo
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Deshinibida Rachel Uchitel, la primera de las amantes de Woods en salir a la luz. Ahora negocia con Playboy. |
SU nombre verdadero es Eldrick. Le dicen Tiger no por su destreza deportiva ni por sus incontenibles habilidades en el pasto de la lujuria carnal. El origen del apodo es místico y es una suerte de “Apocalipsis Ahora!” en la vida real: su padre, Earl Woods, es un veterano de guerra norteamericano, y en Vietnam entabló una extraña amistad con Vuong Dang Phong, más conocido como Tiger. El asiático le salvó la vida en más de una ocasión: en una de ellas, Phong se despertó en la noche y vio cómo una víbora se escurría por el cuerpo de Earl. De puntillas, se abalanzó sobre el animal y lo mató. Años después, Earl quiso transmitirle esa aura legendaria a su retoño Eldrick. Lo llamó Tiger en agradecimiento a Phong y para que su hijo se focalizara en un destino de fuego. Él encontró el camino del golf. Y de la cama, añadirían los piadosos para no repetir la comidilla sensacionalista del affaire Woods. El fuego terminó quemándolo.
Hoy Tiger es motivo de mofa planetaria. Él ha anunciado su retiro sin fecha de regreso.
Tiger revolucionó el golf. Con él, los contratos publicitarios subieron como la espuma: fue el primer deportista del mundo en lograr 1.000 millones de dólares en ingresos. ¿Cómo cambiará la imagen del golf con su ausencia? Vale considerar que de la porno privada –una de las 10 presuntas amantes es una honorable actriz triple X– que Tiger protagonizó en los hoyos extramatrimoniales, siguen brotando damas ansiosas por sus 15 minutos de fama o internet. Dos de las golfas, la mesera Jaimee Grubbs y la modelo Mindy Lawton, aseguran que el aludido no usaba protección durante la concentración sexual. La magalyzación del golf desvió –y lo seguirá haciendo– la trayectoria de la pelota.
Las rayas del tigre
Conviene saber qué hay detrás del genérico rótulo de “uno de los mejores golfistas de todos los tiempos” para comprender mejor la trascendencia mediática del inminente divorcio que pedirá Elin Nordegren, su esposa sueca con la que Woods tiene una hija de dos años y un hijo de once meses. El acuerdo prematrimonial está valorizado en 300 millones de dólares, a los que se podrían sumar una casa de 2,6 millones y un yate de 22 millones. Si se concreta, sería la ruptura más cara de la historia (la lista la lidera la ex mujer de Michael Jordan, quien se embolsicó unos 168 millones. Por ahora).
Tiger ha arrasado en 14 majors (los torneos topes del golf) y está a 4 de los conseguidos por Jack Nicklaus, así como en el tenis Roger Federer intentó en los últimos años superar el récord de Sampras (14 Grand Slams), hasta que en el 2009 rompió la marca con 15 al coronarse en Wimbledon.
Tiger sincroniza como nadie los 124 músculos (de un total de 424) que se activan al ejecutar el swing. Su asombroso talento le dio glamour y protagonismo al golf. Su fortuna no parecía distraer su pasmosa concentración y pulso. Otras son las culpables.
El 30 de diciembre, Tiger cumplirá 34 años. Es aún un golfista joven. Tanto él como Federer reescriben la Historia del deporte. Tal pretensión y el estilo los unen. Son amigos. Kaká y ellos son la imagen de Gillette. Pero quizás ya no lo sean más juntos. Kaká es evangelista y llegó virgen al matrimonio. Este año, Federer se estrenó como papá con dos mellizas. En cambio, la vida de Tiger se ha convertido en un policial rosa: se sigue especulando sobre lo que pasó ese 27 de noviembre, cuando Tiger chocó su auto en la puerta de su casa. Había arañazos en su rostro. La versión más aceptada es que su esposa se enteró de sus trampas y lo persiguió con un palo de golf. Hasta que su marido se estrelló. De ese choque y fuga no se pudo escapar.
El hoyo y el regreso
Gillette anunció que limitará la presencia del golfista en su publicidad. Gatorade eliminará la bebida “Tiger Focus”. Siguen firmas.
Para bien o para mal, el planeta Woods sigue rotando. Pero con nuevos satélites. Rachel Uchitel negocia para posar en Playboy. Jaime Grubbs afirma que fueron más de 20 contiendas sexuales; luego pidió disculpas por televisión a la esposa del famoso, cuya suegra, Barbro Holmberg, fue hospitalizada el 8 de diciembre a las 2:00 de la mañana. Y el dueño del blog “La Primera Iglesia de Tiger Woods”, John Ziegler, para quien el golfista era el “verdadero mesías”, tuvo que disolver su iglesia y cerrar la página. Etcétera.
Lo que se espera es el regreso. La locura gringa por el comeback: más impresionante que el éxito es el retorno triunfal de alguien que estuvo en la lona. Pasó con Britney Spears en el pop, y con Mickey Rourke en el cine. No importa si es marketing o es de verdad. Pero que le toque a Tiger Woods. (José Tsang)