Restaurantes La clásica cocina véneta de Lula Prai.
Trattoria Dei Prati
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Lula Prai aplica su experiencia práctica en Italia en la cocina de su restauante en Miraflores. |
Hace tres años, Lula Prai convirtió su casa miraflorina en restaurante. Ella aprendió el oficio en la vida diaria, primero en Italia, como ayudante en trattorias de la zona del Véneto, como La Caneva dei Biasio e Il Ciod, más tarde, ya en Lima, abrió las puertas de su casa a los amigos. Poco a poco los comensales fueron ganando espacios hasta tomar por asalto casi todos los ambientes. Nació entonces la trattoria Dei Prai.
Su propuesta es tradicional y regional. Pone espaguetis al vóngole (S/. 29), bucatini en salsa de pato (S/. 35), y tortelloni de prosciutto (S/. 30). La pasta es firme, sabrosa, casi al dente, porque debe hacer ciertas concesiones al gusto nacional. Las salsas acompañan a la pasta, no la inundan ni le restan protagonismo. Las entradas también son las clásicas: carpaccio de pato (S/. 25), mozzarella en carozza (S/. 18) y pulpo al aceite de olivo (no al olivo), (S/. 32). Debe mejorar en postres como el salame de chocolate con helado de menta, porque ninguno de los dos resulta convincente. En general, la cocina es casera, correcta, con buenos ingredientes, pero sin pretensiones. El ambiente es agradable, aunque los baños resultan antiguos e incómodos, por ser de casa antigua. La atención es cordial y el café estupendo. (María Elena Cornejo)
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Trattoria Dei Prati: Calle Cantuarias 239, Miraflores, teléfono 242-3382. Horario de atención: de lunes a domingo, almuerzo y cena.
Capacidad: 60 personas. Visita y opina: www.muchogustoperu.blogspot.com
PIQUEOS
La Buena MuerteEL célebre huarique de Barrios Altos acaba de cumplir 50 años. Hace 15 dejó el pequeño local al frente de la Iglesia de la Buena Muerte, de donde tomó el nombre, para mudarse a media cuadra, a un local más amplio, pero lamentablemente menos concurrido. La Lima de antes ya se fue y no es fácil acceder a esa cuadra, menos aún en época navideña de calles cerradas y choros al acecho. Sin embargo, es un placer volver a comer el cebiche que creó Minoru Kunigami y que ahora continúan sus hijos Elena y Julio en Paruro, y Rafael en el local de Santa Catalina. Es un cebiche con un toque de kion y ají limo servido con abundante jugo de limón y cebolla crujiente. Buenos también son los chifles que sirven de cortesía con cancha tostada. Menos logrado es el tamal de pescado, otrora famoso y ahora reseco, seguramente por exposición prolongada al fuego. El pisco sour mantiene el nivel y provoca repetición. (Jr. Paruro 465, Lima. Tel: 4270170. Horario de atención: de martes a domingo de 12 m. a 6 p.m.).