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Seguridad Combate al crimen en la capital norteña en toda su complejidad y crudeza.

Trujillo: El Duro Cuero Del Hampa

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La Divincri elabora la ficha corporal y registra los datos del prontuariado Leoncio Alberto Chávez Cruz.

Sábado 19 por la tarde: en las instalaciones de la Divincri Trujillo, un sujeto de 29 años se desnuda en público. Saltan a la vista innumerables tasajeadas sobre la piel, marca de lumpen. Fue arrestado el viernes 18 por la noche, blandiendo un revólver calibre 38, marca “Pucará”, durante un asalto en compañía de dos compinches.

La Jefatura de la Divincri trujillana está mejor dotada que alguna comisaría de Chumbivilcas, pero no mucho mejor. Una vetusta máquina de escribir sobre una anciana mesa, un habilidoso policía que con pulso firme sostenía una camarita de fotos digital, de bajo costo y quién sabe si obtenida en un sorteo, con la que fichaba a los detenidos, número sobre papel en la mano. Uno de ellos, con cara de niño, tenía 17 años, por lo tanto debe ser conocido como NN. El mayor, jefe o “profesor” en la escuela de buscones de mercadería ajena, se llamaba Leoncio Alberto Chávez Cruz, de 29 años. El tercero era Irwing Polo Reátegui, con 21 años.

Se procedió a revisar a los autores, y el de más edad quedó vestido solamente con sus calzoncillos. En los brazos y algunas partes del cuerpo, exhibía unas líneas marcadas mediante cicatrices sobre la piel, típicas señales que se autoinfligen los avezados cuando quieren llamar la atención. Al hacerle fotos por la parte dorsal apareció una devota imagen de una virgen, tatuada sobre la piel del sector del omóplato derecho. Aparte de los cortes y el fervoroso tatuaje, el individuo tenía tres ingresos en cárcel y se le incautó un revólver calibre 38, marca “Pucará”.

Al parecer, dentro de la metodología delincuencial que viene atosigando a los trujillanos, los tres sujetos estaban “incautando” el mototaxi, por falta de cumplimiento de cupo de seguridad. En esa misma dirección de Dirincri, en los días corridos de este mes de diciembre, ya existen 25 denuncias por extorsión (pago de “cupos”) a las que si sumamos los reportes de los meses previos (CARETAS 2109) alcanzan un nivel preocupante, aunque aún por debajo de los estandares de otros países de América (ver sección cartas).

Tal como están las cosas, bien hizo el arzobispo Miguel Cabrejos Vidarte en ponerse al frente de la marcha por la paz, mirando tanto a la delincuencia cuanto a quienes pueden ser tentados a tomar la justicia por mano propia y a la ciudadanía que, de la misma manera observa en más del 47 % con buenos ojos la “limpieza extrajudicial”, según Apoyo.

Francisco Paredes, periodista de La Industria que cubrió la Marcha de la Paz, sufrió esa misma noche un asalto en su domicilio, disparándosele dos veces y dejando sobre el suelo los casquillos del arma tras fugar ante el fracaso.

Según el mayor Marco Rojas los últimos golpes delincuenciales son dirigidos desde los penales “El Milagro” de Trujillo y los de Cajamarca, Chiclayo y Piura con celulares que son ingresados a los penales vía “chips” telefónicos mediante el “impuesto” penitenciario de 200 a 300 soles. Las zonas más oscuras donde se refugian en Trujillo los delincuentes son El Porvenir, Florencia de Mora y La Esperanza.

Frente a estos hechos, todo parece indicar que se han escapado muchas cosas de la mano. Por un lado, la lucha contra la delincuencia que está en desventaja pese a haberse instaurado el nuevo Código Procesal Penal en toda La Libertad desde abril del 2007 y que, dentro de lo que cabe, funciona bien. Por otra parte está el hastío de la población, resentida por los ataques del hampa, que ha llegado hasta a aceptar como viables una suerte de escuadrones policiales de castigo, fuera de todo reglamento o ley.

En el sexto piso del edificio del Ministerio Público en la ciudad de Trujillo, CARETAS encontró en pleno ajetreo al fiscal Constante Carlos Ávalos Rodríguez quien, con otros varios fiscales más, llevan adelante las investigaciones sobre los denominados “escuadrones de la muerte”.

El fiscal maneja un expediente especial de siete tomos que ya suma más de cincuenta centímetros de espesor, sobre el caso N° 5682-2007, contra el coronel Elidio Espinoza Quispe, jefe del departamento del centro de investigación de la Divincri La Libertad, y nueve policías más, por el homicidio de Víctor Alexander Enríquez Lozano, Ronald Javier Reyes Saavedra, Carlos Iván Esquivel Mendoza y Carlos Iván Marino Ávila, el 27 de octubre del 2007.

En el mismo piso y edificio se han llevado adelante 23 investigaciones sobre la existencia de un “escuadrón de la muerte” desde el 2007. Dos se encuentran ya con acusación fiscal. De estas dos, una corresponde a la matanza recién descrita y la otra es el caso N° 5148-2008, a cargo de la fiscal Cecilia Oliva Zavaleta Corcuera.

En sus descargos, el coronel Elidio Espinoza Quispe declara que el 27 de octubre a las 6 de la tarde, cuando por disposición superior se encontraba en el sector El Porvenir, se produjo el primer enfrentamiento. Al trasladar a los heridos a lo largo de la calle Sánchez Carrión, otros tres sujetos procedieron a disparar contra la camioneta que los conducía, siendo abatido uno de los nuevos atacantes.

Esta confusa versión y las investigaciones del caso hechas por la fiscalía, motivaron la denuncia y el inicio del proceso. La fiscal se preocupó de recorrer puerta por puerta la calle donde supuestamente se habían producidos los hechos pero nadie había visto u oído nada. En cambio encontró que las víctimas, según la versión de 46 testigos, de los cuales 39 tienen la condición de protegidos, fueron sacadas de sus domicilios o capturadas en la calle. Por otra parte, el mencionado coronel ha declarado contar con la agenda de Piero Paoli Zavaleta, muerto el 30 de enero del 2008 en la calle Las Pomas, de la Urbanización La Rinconada (CARETAS 2109), en la cual habría nombres, domicilios y teléfonos de jueces, fiscales y policías, incluyendo montos de pago de cupos. Inspectoría de la Policía Nacional ha enviado a dos equipos dirigidos por los coroneles Germán Campero y Rostter Rojo.

En síntesis, hasta la fecha Trujillo bate el récord nacional de delincuentes muertos en enfrentamientos con la Policía, con un número de 56 fallecidos, de los cuales 46 se produjeron entre el 2007 y el 2008, insistiéndose en que ello fue a partir de la promulgación del Decreto Legislativo N° 982 en julio del 2007, decreto que exime de responsabilidad penal al policía que en cumplimiento de su deber y en uso de sus armas de forma reglamentaria, cause lesiones o muerte. Las sospechas de distorsión en el uso de ese decreto ya están dadas. Pero no todo es negro. En primer lugar, la calma es indispensable para afrontar este y otros problemas en pleno auge, sea en Trujillo o en cualquier otra parte. No desesperar y ponerse a clamar a voces y estar serenos es básico

Tendrán los trujillanos que recordar las palabras de su arzobispo al decir: “Esta es una jornada de unión y de reafirmación del principio supremo que es la defensa de la persona humana, que tiene derecho a vivir en paz”. (Información de Abilio Arroyo)


 


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