Historia Han pasado 129 años de la toma de Lima, y la mediación de Petit Thouars en aquellos tensos días aun es discutida por los chilenos.
El Gran Gesto De Petit Thouars
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Tenía 49 años cuando llegó a Lima como jefe de la División Naval de Francia en el Pacífico. |
El Ejército chileno estaba en las puertas de la capital. Había dejado atrás, todavía humeando, las poblaciones de Chorrillos y Barranco. Se temía que Lima corriera la misma suerte: el incendio, la destrucción, la borrachera de las hordas invasoras,
delirium que –a decir de algunos de mis mayores– provocó en Otto Bismarck, el “Canciller de Hierro” alemán, la inconcebible frase: “Dejad que esos valientes gocen de su victoria”. En el puerto estaban surtas las escuadras neutrales observadoras de la Guerra del Pacífico; de Gran Bretaña, comandada por el almirante Sterling; de Italia, por el comodoro Sabrano, y de Francia, por el almirante Du Petit Thouars, que, instados por sus ministros plenipotenciarios, se reunieron para ver la forma de evitar que la “Perla del Pacífico” –como entonces llamaban a la antigua Ciudad de los Virreyes– fuera también arrasada.
Abel Bergasse Du Petit Thouars –nacido en Burdeos, Francia– era un marino de estirpe. Desde muy joven había estado en el fragor de más de un combate, demostrando competencia y valor. En la Guerra de Crimea (1853-1856), que enfrentó a Rusia con Francia y otras potencias europeas, combatió valerosamente hasta quedar malherido y perder un ojo.