Internacional Mario Vargas Llosa llegó a la recta final de elecciones en Chile para expresar a viva voz su apoyo a Sebastián Piñera.
El Escribidor en Campaña
 |
Mario Vargas Llosa se alojó en la casa de Sebastián Piñera y su esposa Cecilia Morel, durante seis días. |
Es evidente que para muchos Mario Vargas Llosa fue por LAN y salió trasquilado. El escritor llegó hasta Santiago de Chile, se alojó con su esposa Patricia seis días en la casa del candidato derechista Sebastián Piñera y le expresó su respaldo por todos los medios posibles de cara a la segunda vuelta del domingo 17.
Pero también asistió a la inauguración del Museo de la Memoria invitado por el gobierno de Michelle Bachelet y recibió las pifias de un grupo de fastidiados militantes del Partido Socialista.
El novelista se dio tiempo incluso para comentar el debate entre Piñera (60) y el candidato de la concertación, el ex presidente Eduardo Frei (67). Vargas Llosa observó el encuentro en la sede de campaña del candidato millonario y opinó que éste se dejó ver “más seguro, confiado y con información a la mano”. De Frei dijo que “mostraba una especie de irritación que se traslucía en sus exposiciones y en muchos momentos las volvía algo confusas y como desencaminadas”.
Difícil saber si el abierto apoyo de una figura como Vargas Llosa tuvo algo que ver con la aparente radicalización de su posición sobre el Perú y la demanda marítima. “Yo como presidente voy a defender cada milímetro, cada centímetro de mar, de territorio, de límites y de soberanía chilena con toda la fuerza y toda la prudencia del mundo”, dijo en respuesta a las declaraciones del parlamentario Diego Tarud, que advirtió que sería “vulnerable” por la presencia que la aerolínea de la cual es el mayor accionista tiene en el país. “Voy a vender LAN antes de asumir como presidente”, volvió a prometer.
El canciller José Antonio García Belaunde salió al frente para advertir que el apoyo de MVLL, que encabeza el proyecto del Museo de la Memoria en Lima, era a título personal y no expresaba de ninguna manera la posición del gobierno peruano. Pero entre bastidores el Ejecutivo de Alan García espera que con Piñera, que representaría un nuevo gobierno opuesto al anterior, las relaciones tomen un nuevo aire.
Una encuesta publicada por el diario El Mercurio el domingo 10 le asigna a Piñera el 46.1% de las preferencias y a Frei el 41%. Para demostar que en todas partes se cuece un Idice, se filtró a la prensa un “informe presidencial” que pronostica un apretado triunfo de Frei sobre Piñera.
El dirigente Fernando Meza añadió que “manejamos ciertas encuestas que nos dicen que estamos en condiciones de ganar estrechamente las elecciones y que Eduardo Frei será presidente de Chile. Estamos hablando de dos puntos de diferencia respecto del candidato de la derecha”. Los miembros de la Concertación recuerdan la final de infarto en el ballotage del 2000, cuando Ricardo Lagos venció a Joaquín Lavin por un poco más de 2.5%.
La presidenta Bachelet, que no ha sido capaz de endosarle su altísima popularidad a Frei, dijo que “los candidatos pudieron plantear sus propuestas al país y creo que los ciudadanos que han visto el debate han podido comprobar que hay dos candidatos que tienen distintas opciones... No da lo mismo quién gobierne para asegurar protección social, para que haya una educación pública de calidad y para que se pueda defender a los ciudadanos contra los abusos”. De hecho, “porque no da lo mismo” es el eslogan utilizado por la campaña de Frei para el último tramo.
Pero hay diferencias que han sido difíciles de distinguir. Como para despercudirse de la derecha, Piñera ofreció el año pasado un bono de 40 mil pesos (unos US$ 80) a unos cuatro millones de chilenos para ayudar a afrontar los gastos de las matrículas escolares de marzo. Entonces miembros del gobierno lo criticaron severamente. Pero hace pocos días Frei ofreció su propio bono, aunque de 30 mil pesos.
Los parlamentarios que integran la derechista Alianza han dedicado los últimos días a recordar algunos indicadores poco felices en seguridad y desempleo del gobierno previo de Frei.
La Concertación, mientras tanto, ha recordado la impronta pinochetista de un sector de la Alianza. Además buscó tender puentes con el electorado de Marco Enríquez-Ominami, el socialista disidente que obtuvo el 20% de los votos en la primera vuelta. El Ejecutivo ha impulsado de urgencia proyectos de ley emblemáticos para el joven ex candidato, como el del voto voluntario y la inscripción automática para que los jóvenes puedan sufragar.
Uno de los últimos actos de campaña de Frei celebrados el jueves 14 se llamará “Porque no da lo mismo, la cultura y los jóvenes estamos con Frei”. Mientras tanto, Vargas Llosa ya no será tan joven pero tampoco es el único amigo escritor de Piñera. El novelista Jorge Edwards, que votó por la Concertación en sus cuatro gobiernos, hizo público que esta vez lo hará por Piñera.