Internacional Por qué el Perú podría mejorar sus relaciones con Chile con Sebastián Piñera de presidente.
Un Cafecito Histórico
 |
El lunes 18, Piñera recibió el saludo de la presidenta Michelle Bachelet en su residencia de Las Condes. |
El lunes 18, Sebastián Piñera recibió a la presidenta Michelle Bachelet con un desayuno en su domicilio en el elegante barrio de Las Condes. Era en realidad un cafecito histórico. El triunfo de Piñera en las elecciones presidenciales chilenas terminó con veinte años de gobierno de la Concertación. El presidente electo obtuvo el 51.61% de los votos frente al 48.39% del ex mandatario Eduardo Frei. De modo inverso, fueron casi los mismos porcentajes de la segunda vuelta del 2000, cuando Ricardo Lagos (51.31%) se impuso sobre el derechista Joaquín Lavin (48.69%). En el 2005 Bachelet (53.5%) derrotó por un margen un poco más holgado a Piñera (46.5%).
La marcada división política chilena, donde una relativamente pequeña porción del electorado inclina la elección, volvió a hacerse patente pero esta vez la suerte le sonrió a un candidato millonario que encabezó una alianza de derecha donde él representa la tendencia más centrista.
En cruel vuelta de tuerca política, los analistas chilenos han enumerado la “derechización” de la Concertación y las pocas diferencias de su propuesta con la de Piñera entre las razones que drenaron su electorado, que en parte fue a parar al joven izquierdista disidente Marco Enríquez-Ominami.
Piñera, que se califica a sí mismo como de “centro derecha”, no perdió tiempo para encontrar su sitio en el juego de la ubicación regional. “Un camino es el que lideran países como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otro es el que lideran países como México, Brasil, Colombia, Perú y Chile... Yo le dije al presidente García, cuando estuve con él, que para seguir acortando la distancia Perú va a tener que acelerar mucho más, porque yo le aseguro que Chile va a acelerar a fondo a partir del 11 de marzo”.
El Ejecutivo confía que la elección de Piñera interrumpa la creciente tensión entre ambos países, acumulada con los dos últimos gobiernos de la Concertación.
CARETAS pidió su pronóstico al abogado y periodista chileno José Rodríguez Elizondo. Ex embajador de Chile en Israel en el gobierno de Patricio Aylwin, y colaborador de CARETAS en la década de 1980, Rodríguez Elizondo percibe que el enfático rechazo del presidente electo Piñera a una salida soberana de Bolivia por Chile al mar debe despejar la relación bilateral entre Chile y Perú.
La novedad que puede aportar Sebastián Piñera al manejo de la relación chileno-peruana, se funda en su capacidad para apostar duro… cuando llega a convicciones fuertes.
–¿Y qué convicciones fuertes tiene en esta materia?
Pueden discernirse una de carácter coyuntural y otra de tipo histórico. La primera implica, además, una autocrítica frontal: El Presidente electo cree que Chile no ha enfrentado la relación regional y vecinal con una genuina política exterior de Estado. Debido a un manejo secretista y/o partidista, los últimos gobiernos de la Concertación se habrían privado de la claridad y determinación que aportan los debates informados, con expertos “pluralistas”. Esto habría inducido a determinados “desaciertos”, tales como la nueva creación de expectativas en Bolivia y la desprolija conversación telefónica de Michelle Bachelet con Alan García, en el marco del “caso Donayre”.
Su segunda convicción fuerte, es su aceptación de la relación de vasos comunicantes entre Chile, Bolivia y el Perú. Liberado del dogma bilateralista, Piñera enfrenta esa realidad triangular, diciendo que Chile no debe agendar con Bolivia el tema de la soberanía territorial ni marítima, porque a) no se ha discutido ni consensuado internamente, b) no depende solo de Chile, de acuerdo al tratado chileno-peruano de 1929 y c) el Perú, normalmente, no ha dado su visto bueno a una eventual transferencia.
Sobre esas bases, el próximo Presidente propone soluciones de otro tipo para Bolivia y enfrenta el conflicto con el Perú a favor de ese sinceramiento estratégico. Elimina, así, un recelo que siempre ha estado en la base de la conflictividad peruana con Chile… aunque algunos quieran negarlo.
En cuanto al pleito por la frontera marítima, Piñera anuncia un combinado de continuidad y cambio. Continuidad en el manejo “profesional” del proceso ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya. Cambio, en cuanto integraría ese componente con una defensa política, una defensa diplomática, un esfuerzo comunicacional y equipos de expertos ad-hoc. Sería el fin de ese “ideologismo juridicista” que, para sus críticos, ha impedido enfrentar la estrategia peruana con la correspondiente contraestrategia chilena.
Sobre la base de lo señalado, puede presumirse que Piñera elaborará la contraestrategia que nunca se levantó e impulsará una nueva versión de las “cuerdas separadas”. En esa línea –y siempre que Alan García manifieste idéntica disposición–, tratará de encapsular el pleito, alejándose de la peligrosa espiral de incidentes que hemos venido experimentando.
La hipótesis dice, en síntesis, que Sebastián Piñera llega para potenciar la excelente relación económico-comercial entre ambos países, sobre la base de una política proactiva y de la reciprocidad de su contraparte peruana. A su favor cuenta no solo con la distensión propia de los cambios en las cúpulas y con el interés del empresariado binacional. También cuenta con la esperanza de que su sinceramiento con Bolivia diluya la exasperación que produce, en el Perú, cualquier negociación que suponga la eventual transferencia de un soberano pedazo de Arica. (Por: José Rodríguez Elizondo)
Cómo Maneja
Perfil de un presidente millonario. Un perfil publicado el 18 de enero en el diario La Tercera caracteriza a Piñera como una persona persistente y competitiva al extremo, disciplinada y obsesiva con el detalle. Economista doctorado en Harvard, muestra además resistencia a delegar y una marcada impulsividad. De extremo humor negro (“las bromas pesadas son un deporte que practica con sus amigos. Da y recibe”), es también un jefe selectivo con gran capacidad de gestión y buscador incansable de oportunidades. Pilotea su propio helicóptero y aprendió a tirarse en paracaídas. Contrario a la creencia popular, sabe escuchar pero “le cuesta ponerse en los zapatos del otro”. No por nada amasó una fortuna de US$ 1,500 millones que tiene en su puntal el 25% de acciones de LAN. Prometió vender ese paquete después de ser elegido, lo que no hará con su canal de televisión.