Turismo Con el arribo de febrero llegó el sol y arrancan los carnavales en el país. Bailes, yunzas, ataques hídricos y cerveza a discreción en los puntos bravos de la celebración.
Jolgorio y Carnavalón
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En carnavales de Cajamarca, el pase de comparsas va al ritmo de coplas improvisadas y pícaras matarinas. |
En Cajamarca todo arranca siempre a ritmo de matarina: “Todos los muchachos tienen en el pecho una alegría, y dos cuartas más abajo el cañón de artillería. Matarina, matarina...”. Pero si hay algo que el cajamarquino disfruta más son los carnavales. Esto es, fiesta hasta el acabose entre el 12 y 17 de febrero, arrancando con la entrada del Ño Carnavalón hasta su entierro.
En el ínterin, música, comparsas, patrullas, cabezones y cerveza, donde el agua arrojada al sexo opuesto puede acabarse, pero el trago no. Si no, ni la reina del Carnaval pasa. Lo mismo, Puno. Entre el 14 y 28 de febrero se coronará a la “cholita pandillera” en medio de pasacalles, encuentros de pandillas y el Concurso de Tarcadas, danzas típicas al ritmo de la quena. Meros vandalismos a la limeña, globos de agua mediante, son juego de niños.
Pero en Ayacucho dicen tener el mejor Carnaval (ni modo, dura más de un mes). El Rey Momo proclama días festivos de bullicio y colorido, incitando al desgobierno y libertinaje. Qué caramba, salvo por el tributo a la Pachamama, regocijo asegurado.