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28/Ene/2010
 
 
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Nacional El agua también destruye. Más de 13 mil afectados por terribles precipitaciones.

Cusco Diluvio Andino

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Anegado Valle del Urubamba. Inundaciones afectaron principalmente las localidades de Písac, Calca y Urubamba

Esta semana la ocupación favorita de los pobladores de Urubamba consiste en inclinarse sobre la baranda del puente para observar al normalmente plácido Vilcanota discurrir tronando con furia.

“Mira, una moto!” y efectivamente, una moto medio sumergida navega aceleradamente, yendo más rápido de lo que jamás haya hecho sobre caminos pedregosos.

“¡Allá va un sofá!” “¡Un televisor!” Troncos y tablones de madera, chanchos y perros muertos, y miles de toneladas de desperdicios plásticos van agolpándose en las aguas turbulentas.

Kilómetros de vía de ferrocarril y caminos ribereños están a un metro o más bajo agua. Un nuevo y elegante hotel ribereño en Urquillos, río arriba de Urubamba, tiene las aguas lamiendo sus edificaciones y el camino de acceso requeriría un bote.

En Urubamba mismo cientos de casas ribereñas están a dos metros bajo agua. Los muros de adobe del Hotel San Agustín, ex Turquesa, construido hace 40 años como el Hostal Naranjachayoc, se han desmoronado y observamos a trabajadores intentando rescatar mobiliario y colchones que flotan en las ruinas. La mayor parte del camino a Yucay está bajo agua.

Una mañana Defensa Civil se apareció repentinamente dando la orden perentoria “¡Evacúen!” a todos los que habitan en la cercanía del río. Inmediatamente agarramos nuestros pasaportes y metimos a empellones al bulldog en la camioneta. ¿El gato, dónde diablos estaba el gato?

No queríamos ir. Ahora podemos comprender por qué los damnificados de Katrina en Nueva Orleans tuvieron que ser evacuados a la fuerza.

Unas horas después, retirada Defensa Civil, regresamos. Dos de las tres carreteras que van del valle de Urubamba a Cusco están cortadas –Pisac y Huarocondo–. Mandamos comprar velas y café, arroz y latas de atún.

Cada media hora chequeamos un palo marcador en el río. “¡Ha subido 10 cm!” “¡Lo mismo que anoche!”

Joaquín Weeks, quien ha practicado canotaje en el Vilcanota frente a su casa en la estación de tren de Ollataytambo, dice: “Es de grado 5 o más”. Grado 5 es el nivel máximo.

Medio milenio atrás los incas construyeron defensas en las márgenes del río para controlarlo y muchas de ellas aún existen.

Pero, dice Joaquín Weeks, “desde que se tiene memoria, nunca ha habido algo parecido”. (Escribe: Nicholas Asheshov)

Para Que No Se Repita

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Turistas aterrizan el lunes 25 en la cancha de fútbol de Ollantaytambo.

Pasado el temporal, no debe venir la calma. Hay que seguir trabajando, previniendo, cercando la furia de la naturaleza.

Precisamente eso busca el proyecto Vilcanota, que gracias a un convenio entre el gobierno peruano y el Banco Mundial, ha venido ejecutando una serie de estudios (realizados por científicos de la Universidad de Maryland y operado por el Plan Copesco) sobre la gestión de riesgo en el poblado de Aguas Calientes.

El objetivo es lograr una alerta temprana a través de equipos de última generación instalados en la zona que reporten en tiempo real datos sobre cambios en los taludes, en los flujos de agua, en los caudales. Luego, esta información activaría protocolos de evacuación. Se espera que a fines de diciembre se compren los equipos, se instalen y se capacite al personal. Así, para la próxima temporada de lluvias este proyecto sería una realidad.


 


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