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Corrupción Para Germán Kasay nadie pudo meter la uña en licitación de exploración petrolera.

Habla el Perito

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Kasay es ingeniero petrolero y no trabaja con el Estado desde hace 16 años. “Es imposible que en un concurso de estas características se pueda beneficiar a alguien”, concluye.

El juez Jorge Barreto se ha puesto bajo fuego. Siempre reticente con los medios, no ha salido al frente para explicar su decisión de excluir a los “petroaudios” como prueba en el proceso seguido contra el ex ministro Rómulo León y el abogado Alberto Quimper.

Barreto aduce que, a la hora de adjuntarlos, el Ministerio Público no hizo explícita su petición de considerarlos como tales. Esto ha motivado la reacción de la fiscal Juana Mesa, que entrevistada por La República afirmó que “fueron presentados oportunamente al juzgado como elemento probatorio... Es una contramarcha, un sinsentido, que ahora no los acepte y diga que no se han presentado como prueba”.

La fiscal superior Flor de María Vega solicitó a la sala presidida por el juez Iván Sequeiros, que es la que emitirá condena basada en el informe final de Barreto, que anule todas las diligencias llevadas a cabo desde setiembre pasado, cuando el Ministerio Público le solicitó sin éxito a Barreto acceder a todas las audiencias de visualización de los contenidos del CPU de León.

En realidad, es evidente que todo el proceso es consecuencia de los diálogos interceptados del “faenón” y que el gran desafío consiste en comprobar si hubo irregularidades en la licitación de lotes de exploración petrolera de setiembre del 2008. El consorcio Discover Petroleum-Petroperú, para el que trabajaba León y que era “asesorado” tras bastidores por Quimper a pesar de que integraba el directorio de Perupetro, se adjudicó entonces cinco lotes de exploración: cuatro en el zócalo continental y uno en selva. En tres de ellos se presentaron solos (incluyendo el lote selvático) y en otros dos se impusieron a la competencia.

Germán Kasay Ahumada es uno de los peritos calificados contratados por el Poder Judicial para determinar si el proceso de selección de Perupetro adoleció de irregularidades. El informe, elaborado en colaboración con Gaspar Zamora, concluye que ni las bases fueron confeccionadas para favorecer al consorcio ni la licitación estuvo direccionada. Además, descarta los cuestionamientos previos hechos por la Contraloría sobre la calificación de Discover para acceder al proceso de selección.

–¿Por qué no pensar en que las bases fueron hechas para favorecer al consorcio?
–Porque hubiésemos tenido que eliminar a las 44 empresas aprobadas, de las cuales participaron 19. Es imposible que en un concurso de estas características se pueda beneficiar a alguien. Y además la ley facultaba a Perupetro negociar directamente con el postor, pero la política de la empresa es ahora sacar por concurso todos los lotes que tiene.

–¿Estos lotes del zócalo continental eran un negocio seguro?
–No, es un negocio con riesgo y bien alto. Puedes perder todo lo que se invierte. Cada lote que sacaron a licitación tiene un programa mínimo de trabajo que es de 7 años o “períodos”. Siempre se empieza con el estudio de impacto ambiental, después viene la etapa de la geología y finalmente la etapa de la perforación. Más o menos se estima que por cada año se gasta US$ 10 millones aproximadamente. Por eso que cuando a DPI lo califican inicialmente (cuando todavía no se había consorciado con Petroperú) solo le autorizaban tres lotes, porque su activo era de US$ 32 millones de dólares. Perupetro decidió que solo les daban los tres lotes durante un año y de allí obtenían información, porque al final lo que le interesa al Estado es eso, que sirve para el banco de datos y futuros inversionistas.

–No es que te ganes la lotería.
–No te ganas nada. No es como dice el congresista Víctor Andrés García Belaunde, que se están robando los recursos. ¿Pero qué recursos si no se sabe lo que se va a encontrar? Ninguna tecnología, ni la más avanzada, te puede decir en estos momentos “perfora acá”.

–La Contraloría concluye que DPI no contaba con experiencia en pozos exploratorios perforados ni pozos de desarrollo perforados. ¿Esto podría tener algún tipo de consecuencia?
–Había tres parámetros que Perupetro medía. Uno eran las líneas sísmicas donde pedían 100 kilómetros de experiencia, y DPI tenía 30 mil kilómetros. Después pedían experiencia en pozos exploratorios y lo otro era la producción de hidrocarburos. Las bases estipulaban que al cumplir uno de los parámetros podían calificar. Como dato adicional, hace unos días miraba la página web de Discover y vi que habían perforado dos pozos en el Mar de Noruega. Salieron secos. Eso estaba en su propuesta como un proyecto para el 2009, pero Perupetro no podía calificar una promesa. Discover sí cumplía para poder asociarse con cualquier otra empresa, más aún si consideramos que ésta era la única, aparte de Petro-Tech, que estaba postulando a lotes de mar.

–La Contraloría también cuestiona que DPI ganara el lote Z-53 a pesar de presentar una menor oferta económica que la de Petro-Tech. Esto fue porque se modifica el propio procedimiento de Perupetro que le otorga un peso de 0.8 a la propuesta económica. En las bases se reduce a 0.40 para on shore y 0.30 para off shore. ¿Ese cambio está justificado?
–Ese cambio obedece a una estrategia empresarial de Perupetro. El porcentaje que afecta a la propuesta económica es solo un componente de la fórmula que consta de tres partes: el puntaje empresarial, la oferta económica y la oferta técnica. La oferta económica que tiene un ponderado de 0.8 es solo un componente de la fórmula que todos sabían desde el comienzo del concurso, cuyos resultados además no fueron impugnados por ninguna de las 19 empresas.

–¿Es posible que el consorcio ganara cinco lotes a pesar de que en tres de ellos no presentó ninguna propuesta técnica?
–Así es. De las 19 empresas, nueve de ellas no presentaron ofertas técnicas en determinados casos. Además de Discover, Ked Con y Pan Andean también ganaron lotes. Además, si Discover hubiera tenido ayuda de parte de alguien de Perupetro, no hubiera puesto ofertas económicas más altas de lo pedido por ley. En un caso, se trata de la oferta económica históricamente más alta (34%), y en ese lote no se presentó nadie más.

–Para DPI fue clave aliarse con el Estado. ¿La historia reciente de las licitaciones refleja que a las empresas no les interesa mayormente esa estrategia?
–Claro, porque el Estado siempre es un poco pesado para negociar. Pero a pesar de lo que mucha gente habla, para el Estado siempre es beneficioso asociarse.

–¿Las dos modificaciones al cronograma hechas por el directorio que integraba Alberto Quimper eran justificadas?
–Sí, porque entraron 10 empresas más. La primera le sirvió a DPI y a las otras empresas para presentar su carta de interés. No se puede decir que benefició únicamente al consorcio. Y la segunda modificación no les sirvió en nada.


 


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