Cine Primera nominación al Oscar de una película peruana hace aún más intenso nuevo proyecto de Claudia Llosa: la maternidad. Entrevista exclusiva desde España.
La Teta Anunciada
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La directora Claudia Llosa disimulando los nervios en Barcelona apenas horas antes de la nominación. Una ligera fiebre delataba la angustia. Ella y su equipo recién celebrarán el viernes 5. |
Días antes decía mantener los pies sobre la tierra. Pero la noche anterior al 2 de febrero, una ligera fiebre confirmaba los nervios que habría de sentir metida en su casa, pegada y pendiente de las noticias, hasta que se confirmó aquello que no se había dejado creer por completo:
La teta asustada estaba nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera. Honor que lleva por primera vez un filme peruano (ver recuadro sobre los competidores).
Al teléfono, Claudia aún está en shock. Asediada por la prensa nacional y extranjera, afirma estar “alucinada” y no haber tenido tiempo para “digerir la noticia”. Es más, la merecida celebración con su equipo deberá postergarse hasta el viernes 5, porque hay que trabajar. Y mucho. A partir de ahora, dependerá de los recursos que se reúnan para definir qué miembros de la producción asistirán a la ceremonia, a realizarse el 7 de marzo. Un mes nada más.
Anticipándose al ajetreo mediático que supone tan preciada nominación, y poco antes que esta se confirme CARETAS se reunió en Barcelona con la joven realizadora para conversar sobre la posibilidad del premio, sus próximos proyectos, y también sobre una faceta recién estrenada, la de madre.
Yo siempre estuve en la posición de Fausta, siempre; nunca me puse en la posición de Perpetua, la madre, no me preguntes por qué. Mientras escribía la historia, yo era la niña que no quiere perder a su mamá. Hasta que he tenido a mi hijo. Ahí he visto mi película desde los ojos de Perpetua. Y casi me he muerto del susto.
En un café de la calle Verdi de Barcelona, donde vive, Claudia Llosa espera el americano descafeinado que ha pedido. No tiene mucho tiempo y aún así se ha enfundado en un gorro azul para hacerle frente al frío que no para de ser, este invierno, Barcelona, y también a la cámara del fotógrafo que la ha paseado por Gracia. No tiene mucho tiempo porque el celular que no cesa de vibrar así lo afirma; y principalmente, porque en su piso la reclama –no se puede saber si también lo hace en silencio– un bebé recién nacido.
Claudia prefiere guardar para sí el nombre y rostro de apenas dos meses; pero su natural celo de madre aún puede compartir ciertos aspectos personales de aquella nueva creación que es un hijo. Puede hablar, por ejemplo, de “paralelos intensos” con otra obra suya que vio la luz el año pasado, La teta asustada. Aunque esa es una criatura que ya camina sola. “Probablemente sería otra película si la hubiera hecho después de este año”, reflexiona la autora. “Pero la película es así porque tuvo que ser así, no puedo ahora influenciarla… Esta idea de ser tú el eje del mal que se le transmite a tu hijo es muy fuerte. Qué carga. Fue chocante descubrir este otro lado, la posición de la madre”.
La teta dorada
Claudia acaba de regresar de un viaje de promoción por Los Ángeles. La baja maternal no le permitió acompañar a la película a La Habana, donde se llevó el principal galardón, luego de haberse hecho del primer premio en los festivales de Guadalajara y Colombia. “Pero la película siempre ha ido delante de nosotros”, añade.
Tras el reconocimiento que significó el prestigioso Oso de Oro en Berlín que La teta asustada se echó a cuestas en febrero del 2009, Claudia se encuentra nominada al Goya español, a entregarse el 14 de febrero, como Mejor Película Hispanoamericana. El martes 2, se supo que una película peruana competiría por primera vez en el encuentro cinematográfico más dorado, si se quiere: La teta… estaba codo a codo contra cuatro nominadas a Mejor Película Extranjera. “Y esto ya cuando pensábamos que la respuesta estaba calmándose”, explica Claudia. “Pero la vida de una película es muy larga”.
“Mucha gente no conocía qué era la Berlinale, incluso en Perú se hicieron campañas para que se supiera de qué iba. Eso no ocurre con el Oscar, y eso ayuda a poner la película en un escaparate más visible”, continúa. “Pero hay que tener los pies en la tierra: las nueve películas son muy buenas, es un nivel altísimo, y creo que todos los que estamos en el equipo estamos muy contentos de adónde hemos llegado”.
La sencillez con que habla no es, no parece en absoluto, una simple pose.
Haciendo memoria
Claudia está al tanto de las diversas reacciones que suscitaron sus películas, empezando por
Madeinusa (2006). Sabe que, así como la elogiaron, se escucharon voces, sobre todo en la blogósfera local, acusándola de perpetuar una visión racista, lejana, de la realidad andina.
“No me veo reflejada en esas críticas”, responde ahora. “Pero intento permitir que ese diálogo que sale de algún lado, que necesita ser escupido, encuentre su vía, y si es a través de mi película pues en buena hora, ¿sabes?”
Y Claudia, que vive en España desde hace nueve años, desde que llegara a Madrid para estudiar cine y luego se asentara en Barcelona, agrega: “No creo que esas críticas tengan que ver con que viva cerca o lejos. Porque Perú siempre va a ser una casa a la que puedo volver, no ha dejado de serlo. Tienen que ver con esta dificultad de comunicación entre las culturas, con este país fracturado del que hablan mis películas. Sería injusto de mi parte no dejar que ese diálogo ocurra. Y si cae en mi parcela, pues es lo que me toca. Pero creo que también necesitamos que esas voces dejen de ser anónimas, que sean voces firmadas: si tú crees eso fírmalo, pregúntame, no tengo ningún problema en dialogar”.
Por eso, justamente, es que Claudia dice estar convencida de la necesidad de un Lugar de la Memoria. “Porque mucha gente no va a ver Yuyanapaq porque les parece muy fuerte, pero te aseguro que si se van a Berlín sí van a visitar los memoriales. En la medida en que estos museos sean publicitados se hace accesible su mensaje. Tiene que ser un lugar al que te apetezca ir, que rompa esos muros que son muy naturales en la sociedad. De esa forma puedes acercar la mirada reacia a una historia que por más que se quiera olvidar está ahí. A unos nos ha tocado más cerca que a otros, pero de la historia reciente del país, la violencia política es la herida más grande y nadie lo puede negar”.
–¿A ti cómo te tocó?
–Como muchos, estaba en plena etapa adolescente, cuando uno quiere salir y experimentar. Los toques de queda empezaron cuando yo tenía catorce años, yo quería salir y todo parecía indicar que tenías que quedarte en tu casa. Al mismo tiempo, tengo la suerte de tener unos padres que nunca dejaron de hacerme evidente la situación que estábamos viviendo. Constantemente me repetían, y me ayudaban a reflexionar y a enfrentarme a la realidad del otro.
–Imagino que muchos padres hicieron lo contrario, por intentar proteger a sus hijos.
–Si ya a cualquier cuento infantil le sacan al lobo feroz porque no quieren que el niño se asuste, imagínate qué ocurre con el peligro real. Tuve la suerte que en mi familia fue todo lo contrario.
–Y ahora que eres mamá, ¿sigues pensando eso?
–Absolutamente. Creo que ser padre es muy difícil pero se tiene que ser lo suficientemente sereno como para poder diferenciar los miedos de uno, de lo que realmente debe sentir tu hijo. Espero poder encontrar ese equilibrio que encontraron mis padres. Pero eso lo tendrá que decir mi hijo dentro de muchos años… porque la verdad es que yo, en su momento, tuve muchos enfrentamientos con mis padres, porque quería lo contrario. (Escribe desde Barcelona, Rebeca Vaisman)
Rivales con Susto
Pese a mamar un nuevo hito, “La Teta Asustada” no la tiene fácil: la favorita es la alemana “La Cinta Blanca”. |
Dura categoría: El austriaco Haneke, el sorpresivo Francella y el galo Audiard. |
El 7 marzo se sabrá si esta teta tiene para más. Como si no hubiera dado ya suficiente. Esta terna final, sin embargo, es quizá la más exigente entre las que ha competido. Aquí algunas cualidades de las 5 candidatas al Oscar 2010 a Mejor Película Extranjera:
1. “La Cinta Blanca” (Alemania): Dirige el austríaco Michael Haneke, quien estudió filosofía y psicología antes de dedicarse al séptimo arte y es ultra respetado en los círculos del cine de autor. El hombre es serio pero es un maestro. Está obsesionado con el brote de la violencia, ya sea en la cotidianidad o en la historia. El fascismo como inquietud intelectual, no como bostezo demagógico. A veces Haneke se pregunta por la validez de la narración cinematográfica para aproximarse a esa violencia: en “Funny Games”, la película dialoga consigo misma (el sádico mira a la cámara y le guiña al espectador), como si interrogara: ¿viene al caso ensañarse con una familia para asesinarla y no darle escapatoria?
Su último filme, “La Cinta Blanca”, triunfó en los Globos de Oro y se alzó con la Palma de Oro en Cannes, el festival de cine más importante del mundo por encima de Berlín, donde arrasó “La Teta Asustada”. Se centra en un pueblo protestante de Alemania que es perturbado por sucesos ligados a la Primera Guerra Mundial: secuestros y torturas vistas por un maestro. Cuando el terror se convierte en arte.
2. “El Secreto de sus Ojos” (Argentina): Una investigación sobre la violación y asesinato de una hermosa mujer. Las actuaciones estelares de Ricardo Darín y el cómico Guillermo Francella (aseguran que su desempeño es sorprendente). Un alucinante plano secuencia de casi 5 minutos (tiene varios cortes camuflados) que empieza por los aires, desciende por el estadio de Racing, se mete a la tribuna donde la barra grita gol, el sospechoso se escapa, Darín y Francella lo persiguen… un absoluto prodigio técnico para el cine latinoamericano. Dirige Juan José Campanella, el de “El Hijo de la Novia”, filme que también fue nominado a los Oscar. Entonces además de su talento, Campanella tiene el know how del lobby como invaluable experiencia.
3. “Un Profeta” (Francia): Ganador del Gran Premio del Jurado en Cannes, algo así como un segundo puesto que igual pesa. Un árabe de 19 años va a prisión y para sobrellevar el encierro se colocará por encima del bien y el mal para lidiar con la mafia corsa. El tema es manido pero las referencias señalan que estamos ante una obra maestra, libre de esquematismos. Cuando le preguntaron a su director, Jacques Audiard, si su obra es una oda al maquiavelismo, sus respuestas no fueron menos ambiciosas: “Quiero alumbrar un nuevo tipo de personaje. Un héroe lleno de virtudes pero al que su pragmatismo lo lleva a sobrevivir con todas las consecuencias que eso implica, en un entorno como la prisión”.
4. “La Teta Asustada” (Perú): Un filme de connotaciones a través de símbolos: círculos que remiten a la fertilidad, suceden matrimonios masivos mientras Fausta (Magaly Solier) es un óvulo huidizo al heredar el miedo de su mamá violada en el fragor del terrorismo, una papa bloquea su vagina como un escudo, etc. Pero la emoción termina por ganarle a la razón gracias a la imaginación de la directora Claudia Llosa y al florecimiento en el canto y la actuación de la Solier. Aunque es justo reconocerlo: su exotismo tercermundista, en este caso formidablemente concebido, juega a favor de la teta.
5. “Ajami” (Israel): Obtuvo una Cámara de Oro en Cannes, distinción a una ópera prima. “Ajami” ofrece un exotismo social de Medio Oriente que seduce a los gringos. Es un relato coral que sigue a Nasri, un chico que vive en el temor; Malek, un refugiado palestino que trabaja ilegalmente, y Dando, un policía judío que busca a un hermano desaparecido. Al parecer, los actores no profesionales le dan una cuota de verdad a una historia sazonada con amor, dinero y peligro. (José Tsang)