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Urbanismo Sumado a la recuperación del Municipal, Lima reclama un Teatro Nacional.

El Otro Teatro

Teatro Mario Vargas Llosa en la BNP, pieza importante en la democratización del acceso a la cultura.

Acostumbrados al déficit de salas especialmente acondicionadas para la programación de actividades culturales, complace la reapertura en el segundo semestre de este año 2010 del Teatro Municipal de Lima, luego del incendio que afectó sus instalaciones en 1998.

Es de interés, igualmente, que el gobierno promueva la construcción del Teatro Nacional dedicado a la difusión de las grandes expresiones artísticas. Este nuevo teatro, ubicado al costado del Museo de la Nación y vecino de la Biblioteca Nacional, tendrá una ubicación privilegiada en cuanto a su acceso zonal.

¿Se trata de una duplicación innecesaria? Confiamos que no. Asumimos que habrá coordinación en la programación de actividades de dos teatros que no son comerciales y donde el disfrute de los bienes de la cultura sea para todos.

Lima sobrepasará en pocos años los diez millones de habitantes; tener dos teatros, cuyas localidades serán de 1,280 personas el Municipal, ubicado en el centro histórico de la ciudad, y 1,500 el Nacional, que debiera tener mayor capacidad y garantizar la visibilidad al 100% no es un lujo sino una necesidad. Más aún, la ciudad tendría que ser dotada de Auditorios para unas 5,000 personas cada uno, ubicados en zonas de gran densidad poblacional: Cono Norte, San Juan de Lurigancho, Cono Este y Cono Sur.

Los auditorios multipropósito son esenciales para democratizar el acceso a la cultura y educar a todos en la adquisición de esa sensibilidad estética que proporcionan una obra de teatro, una sinfonía o las expresiones musicales más complejas como son los oratorios, la ópera, el ballet o la zarzuela. Promover que la gente consuma cultura es también integración y progreso; cohesión y bienestar; desarrollo del intelecto; valores todos que son indispensables para elevar la calidad de vida de todos los peruanos.

En esta misma perspectiva, sugerimos que las recuperadas grandes Unidades Escolares, dediquen sus teatros o auditorios a talleres de formación artística y a la programación de actividades que despierten en los escolares la emoción y la costumbre de asociar sus experiencias de vida, con las grandes obras de la cultura.

Con la reapertura del Municipal, Lima recupera una joya de su centro histórico y enriquece su capacidad de oferta cultural. Los limeños debemos volver a la tradición de ir al Municipal y sentirnos orgullosos de nuestro teatro, como los bonaerenses lo están del Colón, los mexicanos del Palacio de Bellas Artes, los neoyorquinos del Met o los milaneses de la Scala. Quienes hemos tenido la oportunidad de seguir el proceso de su reconstrucción, somos testigos de la profesionalidad con que se está haciendo, del cuidado para atender su belleza arquitectónica y escultórica y del rigor científico con el que se está procediendo para la modernización del escenario, su caja acústica y la dotación técnica del foso, luces, tramoya, salas de ensayo, camerinos, etc.

Al mostrar nuestra satisfacción por esta recuperación del Municipal y por el proyecto del Teatro Nacional, formulamos también la propuesta para que ambos coliseos sean dotados de autonomía artística, administrativa y presupuestal, triple condición para evitar que la burocracia desvirtúe la vida artística de ambos teatros.

La posibilidad de constituir patronatos como entes rectores y convocar a expertos en políticas culturales y a artistas para componer comités especializados, son asuntos que municipalidad y gobierno deben garantizar para que el Teatro Municipal y el Teatro Nacional cumplan con la misma calidad y pulcritud con que en París lo hacen La Ópera y la Bastilla, en Madrid El Real y el Teatro Lírico Nacional o en Berlín el Nacional y la Ópera. Los buenos ejemplos sobran; hay que aprender de ellos. (Escribe: Enrique Bernales Ballesteros*)

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* Presidente de la Asociación Romanza.


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