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Música Inclasificable y maleable Caetano Veloso tocará el 15 de marzo en el Auditorio del Colegio San Agustín. Antes, canta con CARETAS.

Trópico de Caetano

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Veloso tocó en Lima por última vez el 9 de agosto del 2007. Se esperan clásicos como “Lamento Borincano”.

Fue la voz nueva del bossa nova, tautología que describe aquel revolucionario 1968 que lo vio nacer musicalmente de la mano de Gilberto Gil. El tropicalismo de Caetano Veloso recuperó las raíces brasileñas, robando del rock e inspirándose en lo que el jazz había hecho con la ancestral samba. Veloso homenajeó a Chabuca Granda con su espectáculo y disco homónimo Fina Estampa (1994). Pero ahora lo homenajean a él por todo el mundo. Y un grupo de músicos comandados por el uruguayo Jorge Drexler acaba de grabar una versión de su clásico “Haití”.

–¿Qué recuerda de su último concierto en Perú?
–Solo tengo buenos recuerdos de Perú. Encuentro Lima una ciudad lindísima y su gente muy dulce. El show estuvo muy bueno. Pero creo que el nuevo es más íntimo, lo que cae bien con Perú.

–¿Cuánto de Cê (su penúltimo disco) y cuánto de Zii e Zie (el último) habrá en su concierto?
–Hacemos un solo tema de Cê. Es muy representativo pero es único. De Zii e Zie hacemos casi todos. Pero el show suena más a mi historia con la música. No hay tantos éxitos obvios, pero hay canciones que están más ocultas en el corazón de la gente. Resulta más comunicativo.

–¿Qué es lo último que lo ha sorprendido, musicalmente hablando?
–Algo de Joanna Newsom, algo de Lula Pena, algo de los grupos de neo-pagode del carnaval de Bahia, algo de Dirty Projectors...

–¿Sigue escuchando a (Antonio Carlos) Jobim, (João) Gilberto, (Carlos) Gardel, (Paul) McCartney, Os Mutantes y (Gilberto) Gil?
–Escucho más a João Gilberto. Pero con él siempre hay canciones de Jobim. La verdad es que no paro mucho para escuchar CDs.

–¿Cómo ve el trabajo de su hermana María Bethânia?
–Como el más consistente de todo lo que se hace en Brasil en los últimos años. Ella creció como artista. Sus últimos muchos discos y shows son como columnas de sustentación de la cultura y de la vida brasileñas. Me preparo despacio para volver a componer para ella. En su último show ella cantó muchas canciones mías de diversos períodos, y me pidió una inédita. Pero no se puede hacer de prisa una canción para esa Bethânia de ahora. Quiero ser capaz de componer una obra maestra para ella.

–¿Cómo ve a su país y a la política latinoamericana?
–Veo Brasil como una oportunidad –y, por tanto, un deber– de ofrecer al mundo un modelo original. El hecho de que seamos un país de dimensiones continentales, de habla portuguesa en América, en el Hemisferio Sur, y con una población racialmente muy mezclada, es un conjunto de desventajas que tomo como una bendición. Lula –si el lulismo no resulta un superperonismo (y no sub, como dijo Fernando Henrique Cardoso que, aunque sea al menos tan importante como Lula, no tiene la sagacidad de éste)– puede entrar para la historia como el presidente que representó el equilibrio de las fuerzas en Latinoamérica.

–¿Nunca se ha visto tentado a asumir un cargo político como sucedió con Gilberto Gil?
–Cargos políticos no me interesan. Siento que asumir un cargo así, al contrario de acercarme, me alejaría de la política que para mí es posible.

–¿Qué le suscitan los primeros meses de gobierno del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama?
–Siempre me gustó y creo que siempre me gustará Obama. Él se parece a mi padre: un mulato elegante, dulce y digno. Pero siempre supe que él representa con demasiada nitidez los ideales de la Revolución Americana para que sea un efectivo mantenedor de los poderes de aquella grande nación. Muchos de sus fracasos me parecen éxitos en un nivel más profundo. Y quizá algunos de sus posibles éxitos futuros me parezcan errores.

–Con Cê se conectó con un público joven, rockero, que quizá no conocía las raíces rockeras del tropicalismo. ¿Con quiénes cree que se reencontrará gracias a su último disco?
–En Brasil muchos de esos nuevos interesados siguieron cerca de mí. Pero la gente a quien el show de Cê le pareció raro o demasiado diferente de lo mío se siente más relajada con el de Zii e Zie.

–A los 67 años, ¿hacia dónde se dirige su música de ahora en adelante?
–Sé solamente que quiero hacer al menos un álbum más con la banda Cê, y tengo planes de trabajar unos temas experimentales para la voz de Gal Costa. Creo que el trabajo con la banda saldrá más Cê (su penúltimo disco) que Zii e Zie (su último) en concisión, y más Zii e Zie que Cê en ‘brasilidad’. (C.Cabanillas)


 


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