Medio Ambiente En Lurín, basta un muro para borrar las Islas de Pachacámac del paisaje.
Salvad A la Ballena
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Histórico panorama de las Islas de Pachacámac, junto al resto del valle de Lurín, en riesgo ante incursión de industrias e inmobiliarias. |
Frente al litoral de Lurín, a escasos 26 kilómetros al sur de la capital, la Isla de la Ballena es prácticamente retrato de postal. Y claro, cuando se entra en cuenta que ésta, realmente llamada Islas de Pachacámac, es mitológico producto de un chapuzón del dios del mismo nombre –que buscaba evitar su muerte a manos de Vichama, enviado del Inti–, la postal obtiene peso histórico entre azul marino y verde agrícola que se remite más allá del año 200 a.C. No obstante, este espectacular brochazo paisajístico corre peligro en forma de ladrillo.
Tan solo basta dar un giro de 180º para saber de qué se habla. Para el otro lado de la carretera, ya son varias las construcciones con muros de hasta doble nivel que han pasado a obstruir el panorama del valle de Lurín, último reducto de oxígeno de Lima. Y la actual gestión del alcalde del distrito, Jorge Marticorena Cuba, viene aprobando varios pedidos de cambio de zonificación de industrias e inmobiliarias que buscan asentarse en la zona. Algunas, para colmo, colindantes al Santuario de Pachacámac.