Policiales El sicario colombiano desapareció de una clínica en medio de una cortina de humo formada con nombre y apellidos falsos. Se identifica por el tatuaje de una rosa sobre el hombro derecho.
La Rosa Nostra
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Rosa en el hombro derecho. |
A las 9 de la mañana del 17 de febrero último, Didier Enrique Pinzón Romero (35), de nacionalidad colombiana, fue dado de alta en la Clínica Especialidades Médicas Universal de San Borja. Tenía parte del rostro cubierto con espadrarapos como consecuencia de la sutura que le habían hecho en la herida de bala que le perforó el interior de la cavidad bucal en la madrugada del día anterior en la séptima cuadra de Caminos del Inca en Surco, donde salvó la vida de milagro. El “colocho”, simuló estar muerto luego de que un sicario que montaba en una bicicleta, le descerrajó tres tiros en el rostro con una pistola 9mm. a las 5.40 de la madrugada del 16 de febrero. La rápida reacción de la víctima evitó el impacto de todos los proyectiles, excepto uno, que llegó a destrozarle tres dientes del maxilar superior, lado derecho, saliendo el proyectil por detrás de la oreja izquierda. Antes de su paso por la clínica Especialidades Médicas Universal de San Borja, e inmediatamente después del atentado, Pinzón Romero fue llevado en estado de shock a la clínica Maison de Santé de Surco y desde allí lo trasladaron al hospital María Auxiliadora de San Juan de Miraflores. En este hospital recuperó el conocimiento y solicitó su alta, responsabilizándose y firmando por ello Mario Adolfo Urquizo del Águila, quien se presentó como su primo y quien tiene antecedentes de denuncia penal por estafa ante la 31 fiscalía penal de Lima. Fue a las 5.30 de la tarde del mismo día 16 que Pinzón dejó el María Auxiliadora y recaló finalmente en la Clínica Especialidades Médicas, donde se quedó hasta el día siguiente y de donde una vez más pide su alta. Le dan el alta sin que nadie diga nada.
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La ficha penológica del INPE describe con exactitud los tatuajes del pecho, el brazo izquierdo, la espalda y sobre todo la rosa en el hombro derecho y consigna el verdadero nombre del sicario. |
Según testigos de la clínica, el paciente salió solo y abordó un auto guinda que se encontraba estacionado en la puerta, en cuyo interior lo aguardaban dos varones y una mujer. El conductor del vehículo tomó el jirón Eduardo Ordóñez y desapareció en la cuadra 34 de la concurrida avenida Aviación en San Borja.