Nacional El Presidente del CNM y el de la Corte Suprema ante puerta falsa.
Supremo Impasse
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Martes 2, Max Cárdenas y Javier Villa Stein se dan elocuente abrazo. Concluyeron los agravios, comienzan los acuerdos. |
El 24 de abril del año 1834, en Maquinguayo, pampa cercana a Jauja, se encontraban frente a frente las tropas de los generales Luis José de Orbegoso y Pedro Pablo Bermúdez, dispuestas a batirse ante la negativa que mantenía Bermúdez de reconocer a Orbegoso como legítimo Presidente. Finalmente, de modo sorpresivo, ambos ejércitos dejaron sus fusiles en el pabellón y se estrecharon en un abrazo. Bermúdez reconoció a Orbegoso y se exiló voluntariamente.
Sin llegar a esos extremos, el Presidente del Poder Judicial y de la Corte Suprema, Javier Villa Stein, al no ser invitado al juramento de los nuevos miembros del Consejo Nacional de la Magistratura y de su presidente Maximiliano Cárdenas, enfrentó este desaire el lunes 1, se armó de un recorte de periódico en el que se invitaba a la ceremonia a la ciudadanía en general y premunido de semejante invitación irrumpió en el local donde se prestaba juramento y se sentó en primera fila “como un ciudadano común”. Por supuesto en cuanto pudo volvió a exigir la renuncia de los desairantes consejeros.
Cuando las cosas parecían ir hacia el despeñadero entre ambos presidentes, de manera sorpresiva, en la mañana del último martes 2, Villa Stein y Cárdenas hicieron las paces, o por lo menos eso parece, estrechando sus vínculos mediante un abrazo. Cabe suponer que ello conlleva que Javier Villa Stein no vuelva a solicitar la renuncia de los consejeros y que por su parte estos archiven o dejen para las calendas griegas la investigación que plantearon ante sí mismos contra el Presidente de la Suprema bajo el extraño argumento de que éste no había proporcionado a los consejeros la documentación necesaria para incorporarla al proceso y sancionar a los vocales supremos Francisco Távara y Jorge Solís, por su viaje vallejiano a París, financiado por la Universidad Alas Peruanas (Caretas 2104).
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Los 10 mejores en el resultado del examen de conocimientos para optar como vocales y fiscales supremos ante el CNM. |
Las cosas no son, sin embargo, tan simples. Para empezar, El Consejo Nacional de la Magistratura, en la última convocatoria de postulantes a cargos de Vocales Supremos (2 plazas) y Fiscales Supremos (3 plazas) tuvo que anular el procedimiento aduciendo “fallas técnicas”, pero no despejó del panorama los inquietantes indicios de corrupción en la selección de las altas autoridades judiciales en el seno del CNM.
A ello se añade que entre los TOP 5 en el ranking para vocales Supremos, en segundo puesto de calificación, figura Ángel Romero, de infeliz recordación por sus actuaciones judiciales cuando falló en contra del Banco Central de Reserva y en favor de sus empleados en un proceso millonario, hecho que lo llevó primero a ser apartado de su cargo de magistrado superior y después reintegrado, las dos veces por el propio CNM. Las apelaciones respectivas planteadas por Romero para salir de sus problemas y por el BCR para que se le sancione están en curso en el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial y aún no se resuelven, mientras Romero ha acumulado puntos en su curioso examen (Caretas 2039). La presencia protagónica de este tipo de personajes en los exámenes de evaluación parece responder al afán de introducirlos por la puerta trasera del PJ. No se escatiman esfuerzos. Aún humeante está el caso del juez del 5° Juzgado Constitucional Raúl Rosales, quien mediante una cautelar el pasado 10 de febrero, ordenó la reincorporación inmediata al TC de Javier Ríos Castillo, cuyo nombramiento fue anulado tras descubrirlo CARETAS, en la víspera de su nombramiento en el Congreso, almorzando con Agustín Mantilla en el restaurante Fiesta. Finalmente está el “affaire” de Hugo Salas Ortiz, miembro del Consejo Ejecutivo de la Corte Suprema. El común denominador: el nombramiento de futuras autoridades en los más altos cargos del sistema judicial.
En el caso de la disputa entre el TC y Villa Stein no solo es de forma, sino de fondo. El presidente de la Corte Suprema insiste que el TC debe desaparecer y ser sustituido por una Sala Constitucional de la Corte Suprema, y cuestiona el mecanismo de evaluación y nombramiento del TC. Villa Stein dijo la semana pasada que la “corrupción se encuentra en el TC y el CNM”. Pero si fuera así, la lucha anticorrupción se limita a solo 14 personas, mientras que la sentencia de Rosales evidencia que la corrupción está también extendida en el Palacio de Justicia.
Mientras tanto el Consejo Nacional de la Magistratura no ha sancionado a Efraín Anaya, a pesar de contar con tal facultad en el art. 11° de su Ley Orgánica. Este consejero fue elegido contando con 16 mil votos del colegio de enfermeros en el año 2005, siendo el más votado de todos y superando al actual presidente. A pesar de la denuncia por soborno de la que es protagonista, Anaya votó la semana pasada en el proceso contra Távara y Solís y seguirá en el cargo hasta cumplir su período de 5 años, en el próximo julio. Falta saber quién será su reemplazante, puesto que este año ingresan a la votación los miembros del Colegio de Profesores que constituyen el colegiado más grande del Perú. Se sabe que la ex secretaria general del SUTEP, Soledad Lozano, es una carta fuerte.
Otro asunto en juego dentro de la actividad judicial del Estado es el de los dos miembros del Tribunal Constitucional que deben ser elegidos por el Congreso de la República. Entre ellos hay nombres como los de Manuel Jesús Miranda Canales, constitucionalista, doctor en Derecho y autor de obras relacionadas, o Carlos Ramos Núñez y Óscar Urviola Hani, cuya idoneidad no se discute, pero también está en lista el oscuro abogado Ramón Ramírez Erazo, que es uno de los 10 últimos pre - candidatos.