Urbanismo Cómo pasar del esoterismo sismológico a la responsabilidad ciudadana.
Previsiones y Predicciones
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El 2008, Indonesia instaló su propio sistema de alerta temprana, cuatro años después del tsunami que mató a 130 mil. Los detecta en 3 minutos. |
La paranoia desatada por un error del noticiero 90 Segundos revela dos tendencias. Por un lado, nuestro alarmismo irracional ante una noticia desfasada: una predicción errada de 1981. Por el otro, nuestra mínima educación científica (e histórica, como lo relatan las Tradiciones de Ricardo Palma). Demasiada ingenuidad para un país sísmico.
El vaticinio original de Brian T. Brady se publicó en 1975, en medio de una década particularmente agitada para el dudoso campo de la predicción sísmica. Los epicentros de los pronósticos se encontraban en lugares sísmicos como California y Tokio. En Santa Clara, California, no había talkshow al que no acudiera Jim Berkland, quien se adjudicó una docena de predicciones extemporáneas y se hizo conocido por seguir el movimiento de olas y gatos.
Otros pitonisos utilizaron métodos algorítmicos, estudios de la luz que emanaba del mar (turboluminiscencia) o de las descargas eléctricas (el método VAN).
Una predicción acertada fue la del gobierno chino, en 1975. La evacuación de Haicheng, un día antes del sismo del 4 de febrero, salvó un millón de vidas. Pero el terremoto de 7.3 tuvo notorios sismos previos. Un año después, el oráculo chino olvidó predecir los dos terremotos de Tangshan del 28 de julio de 1976, ambos de 7.8. El segundo más mortal de la historia.
El riesgo de enfocarse en vaticinios es demasiado alto. Y absurdo. Según Ronald Woodman, del Instituto Geofísico del Perú, el Sistema de Alerta de Tsunamis permitirá monitorear el territorio con seis sismómetros en igual número de estaciones receptoras, las que estarán en contacto permanente con una estación satelital que disminuirá a 5 los 20 minutos de retraso con que la llegada de un tsunami se anuncia. Como dijo alguna vez el sismólogo Charles Richter, solo los tontos o los charlatanes intentan predecir terremotos. (CC.)