Urbanismo De Lima a Kobe: Ejemplos históricos de ciudades que se levantaron después de la catástrofe.
La ruta de la Reconstrucción
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Kobe, Japón. 17 de enero de 1995. En solo 20 segundos el terremoto ocasionó US$ 200 mil millones en pérdidas. |
Una ley básica del conocimiento popular es que todo lo que sube, tiene que bajar. Sin embargo, la reversión de la premisa no suele ser tan categórica. Sobre todo cuando ésta se debe a terremotos. En Pisco, por ejemplo, ya llevan dos años y medio viviendo tan dura realidad. Sin embargo, invertir la figura de la gravedad ya ha sido llevada con éxito en varios lugares del mundo, incluido –quiera creerse o no– Lima.
En 1746, un terremoto de grado 11 en la Escala de Mercalli –que mide el nivel de destrucción, en lugar de la Escala de Richter, que mide la liberación de energía– sacudió la entonces virreinal Lima de manera cataclísmica, con un tsunami que barrió con casi la totalidad de los habitantes del Callao. De las 6,000 viviendas que existían, solo permanecieron en pie 25: se cayeron el Palacio Municipal, el de los Virreyes y hasta la Catedral.
Sin embargo, el virrey de aquel entonces, José Antonio Manso de Velasco y Sánchez de Samaniego, le hizo honor al nombre con una reconstrucción rápida de escala semejante. Claro, tras tener que dormir durante siete meses en una carpa en la Plaza Mayor, su apuro era entendible. Con ello, el resultado de la reconstrucción le valió el reconocimiento de los limeños y el propio Rey de España, quien le concedió incluso el titulo nobiliario de Conde de Superunda (‘sobre las olas’).
Con ello, los cimientos de esa Lima post terremoto son los que pueden apreciarse hoy en gran parte del Centro Histórico. Obvio, hoy urge restauración a lo que fue un eficiente levantamiento de cero (ver nota aparte).
Pero en el otro lado del mapa, específicamente en Kobe, Japón, también puede apreciarse y en tiempos modernos una obra magna de cómo levantarse. El 17 de enero de 1995, el Gran Terremoto de Hanshin, como es llamado hasta la actualidad, sacudió por 20 segundos Kobe con 7.3º Richter. El terremoto acabó con la vida de 6,434 personas y provocó 200 mil millones de dólares en pérdidas y en una localidad donde solamente el 3% de las propiedas estaban aseguradas.
Sin embargo, la reacción resultó rauda. Mientras que tras el sismo solo quedaron operativas el 30% de las líneas ferroviarias, un mes después ya operaban al 80%. Un total de 1’200,000 personas se involucraron como voluntarios durante meses, logrando hacer que ese año pase a ser recordado como el “Año del voluntario de Japón”. Y consecuentemente, el gobierno reforzó carreteras y edificios circundantes a rutas especiales de prevención en caso de darse otro terremoto, además de invertir en refugios a prueba de sismos en parques públicos.
En México, a su vez, septiembre de 1985 fue un azote para el Distrito Federal y otras zonas del país. Durante dos minutos un terremoto de 8.1º Richter dio cuenta del país charro. Pero con la caída, vino la reconstrucción con criterio. Durante los seis meses siguientes, fueron demolidos más de 152 edificios en la capital (más vale prevenir que lamentar) y se empezó de cero.
Pero a ello, la precaución a futuro añadió el Sistema de Alerta Sísmica que, desde 1991, detecta con 60 segundos de anticipación todo terremoto superior a los 5º Richter, dando espacio a la reacción de la población. (Thor Morante)