Local El anhelado orfanato para Pamplona Alta.
Misión en Pamplona
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Valeria Nolla y compañía iniciaron en Pamplona los trabajos para el albergue infantil. |
En el caluroso arenal de Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores, la supervivencia es cuestión heroica. Y aunque cueste creerlo, los empinados cerros junto a la polvareda e insolación son la parte suave. Aquí, según la directora de la Asociación Perú-Niños, María del Carmen Cortés, cuando falta el padre y la madre sale a trabajar, abandona a los hijos hasta por tres días. Y solo queda sobrevivir con pan y té.
Con ello, Cortés, que lleva 17 años repartiendo 800 desayunos semanales a los niños abandonados (450 de los cuales son para Pamplona desde hace 10 años), está viendo por fin de cerca el cumplimiento de un sueño viejo: la construcción de un albergue de 700 m2 para chicos enfermos –con males que van desde la paraplejia hasta el SIDA– y sin recursos. Pero el terreno, donación del alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, requería de trabajo y bastante inversión.