Actualidad El testigo al que aludió Nicolás Lúcar en el 2001 era el chofer de su suegro Luis Enrique Crousillat.
Así Comenzó el Baile (Video)
La operación comenzó cuando en enero del 2001 Lúcar presentó un montaje contra Paniagua.
La operación para recoger los pedazos ponzoñosos del canal 4 fujimorista comenzó el 28 de enero del 2001. Esa noche, en un vomitivo programa, Nicolás Lúcar había pretendido enlodar la honra del doctor Valentín Paniagua, el parlamentario que acababa de asumir la presidencia al fugar el Chino.
Lúcar, estrenando un nuevo programa después de que su suegro, Luis Enrique Crousillat, creara una hecatombe al aparecer en otras pantallas recibiendo torres de billetes de Montesinos, había difundido el testimonio de un sujeto que identificó como ex guardaespaldas del ‘Doc’. Éste aseguraba que Alberto Venero –testaferro del ex asesor– había entregado 30,000 dólares a Paniagua para financiar su campaña al Congreso. Venero, afirmaba, era sobrino del aludido.
El testigo al que aludió Nicolás Lúcar en el 2001 era el chofer de su suegro Luis Enrique Crousillat.
Indignado, el Presidente llamó de inmediato al canal para denunciar una infamia. Fue una cuadrada memorable.
Ver en www.caretas.com.pe video del comportamiento de Lúcar durante el segmento y contrastarlo con el dato que destapó el diario La República de inmediato: el “testigo” de Lúcar era el chofer de su suegro.
Lúcar dejó el país y se alejó de la televisión durante años.
Esa misma noche Gustavo Mohme Seminario, directivo del Grupo La República S.A., consultó con socios, familiares y allegados para iniciar el complejo camino de intentar rescatar a América Televisión de la quiebra y del manejo mafioso.
Esa operación se terminó de configurar recién en el 2003 al formarse Plural TV en alianza con El Comercio y la cervecera Bavaria de Colombia, que entonces controlaba Backus y formaba parte del Grupo Santo Domingo.
Pero aun en febrero del 2003, CARETAS 1761 registró objeciones en Palacio de Gobierno a esa fórmula. En una nota titulada ‘Simplemente manía’, la revista detectó a sectores aprofóbicos en el entorno de Alejandro Toledo que aludían a la amistad de Alan García con el magnate Julio Mario Santo Domingo y el temor de que el canal se inclinara en el futuro hacia Alfonso Ugarte.
Toledo superó esas dudas y ahora se comprueba cuán equivocada estaba la hipótesis de una TV con pañuelo blanco.
Y si Toledo se hizo ilusiones sobre el apoyo periodístico que habría comprometido en la emisora, éstas pronto se disolvieron en el contenido del programa ‘Cuarto Poder’.
Gran conmoción provocó, por ejemplo, la transmisión en octubre del 2004 de un video-hecho-en-casa en 1998 en el que se insinuaba que el entonces candidato Toledo había participado en una operación de falsificación de firmas.
Toledo, emulando a Paniagua, llamó al canal y tildó de “cobarde” al entonces conductor del programa Carlos Espá. El entonces parlamentario fujimorista Rafael Rey había metido su cuchara. Se armó una fuerte disputa corporativa en Plural TV sobre la orientación del programa, que dio como resultado la salida de Espá y su equipo, pero no una línea editorial con chacana.