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25/Mar/2010
 
 
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Internacional Tras el tsunami de Chile que dio cuenta de infraestructura y armas navales, ojo precavido al mar peruano.

Contra Buque y Marea

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Ante el maretazo, submarinos de clase Scorpene, Carrera y O'Higgins, chocaron entre sí sufriendo daños considerables.

El reciente maremoto que azotó Chile ha dañado seriamente algunas instalaciones de la base naval de Talcahuano, así como a las unidades que ahí se encontraban. Tres olas de casi diez metros de altura ocasionaron cuantiosos daños en las instalaciones de los Astilleros de la Armada (ASMAR), el más importante del Pacífico Sur. Uno de sus diques flotantes ha quedado semihundido y rajado; el recién construido buque oceanográfico Cabo de Hornos, que debía ser lanzado al mar en los días siguientes, quedó varado; sus dos diques secos sufrieron severos daños estructurales; y en sus talleres y oficinas las pérdidas son incalculables.

No hay noticias precisas sobre los daños sufridos por las unidades navales chilenas que se encontraban en esa base, pero todo parece indicar que los dos submarinos modelo Scorpene recientemente incorporados (Carrera y O’Higgins) chocaron entre sí, y que cuando menos uno de ellos ha sufrido daños considerables en sus equipos al chocar contra el fondo primero de proa y luego de popa, acaso comprometiendo los ductos torpederos y los sensores. Otros dos submarinos de fabricación alemana modelo 209, el chileno Simpson y el ecuatoriano Shyri, que se encontraban sometidos a trabajos de modernización, resultaron seriamente afectados, en particular el ecuatoriano, pues las aguas se llevaron una de sus secciones.


 


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