Opera De temible exigencia, la ópera ‘Norma’ de Bellini llega a tierras chalacas.
Norma de mi Alma
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Legendaria María Callas interpretando el difícil rol protagónico de la ópera ‘Norma’, en el Metropolitan de Nueva York, 1956. |
El 5 de abril vuelve el Festival Alejandro Granda, esta vez con ‘Norma’, de Vincenzo Bellini (1801-1835) y ‘La Favorita’, de Gaetano Donizetti (1797-1848). Son óperas de elevadas exigencias artísticas, que se exhiben menos de lo que merecen. La apuesta de los organizadores es fuerte: han prometido espectáculos de primer nivel, a un público habituado a las transmisiones del MET, de Nueva York, y fijado los precios en US$ 164 la platea: una altura tan pasmosa como la del Bel Canto ¡más que en el MET! (*).
‘Norma’ es la encarnación del Bel Canto. Este es un estilo vocal italiano que viene del Siglo XVII y se distingue por una continuidad de sonido destinada a que el tránsito entre frases sea fluido y la línea melódica discurra con elegancia. También es un tipo de canción, del Siglo XVIII a mediados del XIX, con una curva melódica extensa y profusa en adornos: coloraturas, integrantes de la melodía, que son series de notas muy altas cantadas a gran velocidad; y florituras, que son puestas al término de la melodía, para lucimiento del cantante. En ‘Casta Diva’, la cavatina del primer acto de ‘Norma’, la voz asciende en fracciones de segundo hasta los temibles sobreagudos, para de allí descender hacia agudos desplegados onduladamente, pero que siguen a alturas de respeto. Por eso, a veces se ayuda a la soprano bajando la tonalidad de la canción.