Medio Ambiente La gesta de ORCA para rescatar lobos marinos ante un escenario bravo de supervivencia para los dos próximos años.
Salvados Por Un Bigote
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Miembros de ORCA Cristina Grau y Luis Bringa han adoptado cada uno a su lobito, sacrificando hasta fines de semana para criarlos. |
La melodía de fondo no podría ser canto de sirena por obvia razón: aquí lo que entra a tallar es, más bien, un arrullo de lobo. Arrullo y no gruñido, ojo. Y es que en un pequeño departamento de 60 m2 en San Bartolo, cuatro lobos marinos criollos de menos de dos meses de edad han sido rescatados y vienen siendo criados por los integrantes de la Organización Científica para Conservación de Animales Acuáticos (ORCA) para su posterior liberación al hábitat natural.
Pero tras revisar a los bigotudos inquilinos –bautizados como Leo, Sil, Lis e Isl—, lo primero en saltar a la vista resulta la pequeñez del sitio de rehabilitación. “En ORCA los propios integrantes somos los que ponemos de nuestro bolsillo para poder rehabilitar y alimentar a los lobitos y demás mamíferos marinos que rescatamos”, explica Carlos Yaipén, presidente de la organización: “Por eso es que a veces no tenemos otra opción que alquilar locales al alcance de nuestros bolsillos”. Claro, el sueño de la gente de ORCA sería tener un centro de rehabilitación con áreas de hospital, zona de bebés, de delfines, etc., pero el proyecto requiere de al menos 10,000 m2 y alrededor de un millón de dólares de inversión. Y obvio, la buena voluntad de gentiles donadores.