miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2123

31/Mar/2010
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre DebateVER
Acceso libre AstrologíaVER
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Tauromaquia
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Alfredo
Sólo para usuarios suscritos Luis Freire
Suplementos
Acceso libre Medio AmbienteVER
Acceso libre ConstrucciónVER
Acceso libre MTCVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Medio Ambiente La gesta de ORCA para rescatar lobos marinos ante un escenario bravo de supervivencia para los dos próximos años.

Salvados Por Un Bigote

4 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Miembros de ORCA Cristina Grau y Luis Bringa han adoptado cada uno a su lobito, sacrificando hasta fines de semana para criarlos.

La melodía de fondo no podría ser canto de sirena por obvia razón: aquí lo que entra a tallar es, más bien, un arrullo de lobo. Arrullo y no gruñido, ojo. Y es que en un pequeño departamento de 60 m2 en San Bartolo, cuatro lobos marinos criollos de menos de dos meses de edad han sido rescatados y vienen siendo criados por los integrantes de la Organización Científica para Conservación de Animales Acuáticos (ORCA) para su posterior liberación al hábitat natural.

Pero tras revisar a los bigotudos inquilinos –bautizados como Leo, Sil, Lis e Isl—, lo primero en saltar a la vista resulta la pequeñez del sitio de rehabilitación. “En ORCA los propios integrantes somos los que ponemos de nuestro bolsillo para poder rehabilitar y alimentar a los lobitos y demás mamíferos marinos que rescatamos”, explica Carlos Yaipén, presidente de la organización: “Por eso es que a veces no tenemos otra opción que alquilar locales al alcance de nuestros bolsillos”. Claro, el sueño de la gente de ORCA sería tener un centro de rehabilitación con áreas de hospital, zona de bebés, de delfines, etc., pero el proyecto requiere de al menos 10,000 m2 y alrededor de un millón de dólares de inversión. Y obvio, la buena voluntad de gentiles donadores.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista