Debate Chuponeo exacerba conflicto entre PJ y Ministerio Público. La versión de Javier Villa Stein.
Villa Crucis
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“No es para utilizar la Comisión contra mis propias enemistades. Era cuestión de aventar datos y datos pero sin ningún análisis”. |
En Semana Santa, Javier Villa Stein pasa por sus propias estaciones. El presidente del Poder Judicial enfrenta varios frentes. “Me disparan de todos lados”, reconoce con buen ánimo. Además de sus recurrentes encontronazos frente al Tribunal Constitucional (“uno de sus desorientados miembros propone que se creen tres cortes supremas y ellos quedan como la cabeza... lo más saludable es que el TC pase a ser parte de la Suprema”) enfrenta el lío de los archivos chuponeados perdidos y la crisis desatada por el despido de Luis Gómez Cornejo, su asesor que encabezaba la Comisión de Ética del Poder Judicial. ¿Qué ha pasado con el material incautado a Giselle Giannotti?
–Mi tesis central es que el Poder Judicial tomó todas las medidas compatibles con el aseguramiento de las especies. Todas llegaron aquí lacradas y se deslacró y se activó en presencia de todas las partes en una determinada fecha, de donde surge que cualquier variación o dato equívoco que existan en esas especies, eso no ocurrió en el Poder Judicial.
–¿Por qué entonces el software encuentra cambios operados supuestamente después de que los USB llegaron al Poder Judicial?
–No es que encuentre cambios, encuentra datos. De esos datos no se puede colegir que hubo cambios. ¿Qué significa? Que si aparece que ese USB fue intervenido o hubo actividad entre el 4 y 5 de mayo, es decir, unos días antes de la diligencia general del 13 de mayo. Si eso dice el software Encase la fecha cibernética no es necesariamente la fecha histórica. En el CPU se puede alterar manualmente y sale la fecha manipulada y no la real.
–En resumen usted dice que no se manipuló nada.
–Probabilísticamente hablando es imposible.
–¿Y cómo explica la diferencia en la cantidad de archivos?
–Si hubo diferencia fue porque aquí llegó así. Ahora, que no se olviden que la incautación ocurre en una fecha. Después da lugar a un primer análisis del Ministerio Público y de la Policía, entonces no es el Poder Judicial el único que ha tenido en sus manos esta materia.
–¿Dice que esa manipulación fue hecha en el Ministerio Público?
–Si es que no ha habido un extraterrestre, tendría que haber sido una institución distinta al Poder Judicial.
–¿En algún momento habló el Presidente de la República con usted, como se especuló en la prensa?
–Jamás he recibido ningún tipo de presión, ni del Presidente ni de algún ministro de la época en que se produjeron las incautaciones, ni de señores congresistas, excepto las diferencias legales y constitucionales que tuvimos con la comisión del señor Luizar.
–¿Podría decirse que el Ministerio Público es más cercano al Ejecutivo?
–En todos los países de la tierra el Ministerio Público trabaja más de la mano con la Policía. En consecuencia, por decirlo de alguna manera, está más familiarizado con el Ejecutivo que con el Poder Judicial.
Ocurre que, aunque a los medios se les haya escapado, Luis Gómez Cornejo no es un personaje recién aparecido. Su salto a la palestra se dio en CARETAS 1927, justo antes de la segunda vuelta del 2006. Entonces, la plana mayor de la candidatura de Ollanta Humala presentó unos correos electrónicos con los que pretendía demostrar un pacto de impunidad entre apristas y fujimoristas. El vocero humalista Carlos Tapia describió que la fuente era un funcionario del Estado que trabajó en el Consejo Nacional de Inteligencia. El personaje era Gómez Cornejo, que en ese entonces trabajaba en la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI). Los correos, por cierto, eran muy poco reveladores.
Como consecuencia de la publicación, el nuevo gobierno aprista relevó a la dirección de la APCI. Gómez Cornejo, mientras tanto, se mudó a los predios humalistas y pasó a ser asesor de la Comisión de Transportes presidida por la nacionalista Susana Vilca (entrevistado por Jaime de Althaus dijo el lunes 29 no militar en ningún partido). Hacia fines del 2008 la 7a Fiscalía Provincial presentó una denuncia por falsificación de títulos profesionales en el Congreso (CARETAS 2051). Desde hacía meses trascendieron las tirantes relaciones de Gómez Cornejo con otros miembros del entorno de Villa Stein, como el gerente del PJ, Hugo Suero y el director de la oficina de imagen institucional, Carlos Eslava.
–¿Qué pasó con la Comisión de Ética?
–Primero, no la he desactivado. Segundo, es Comisión de Ética, no de Espionaje. No ha habido, no existe chuponeo. Eso es una distorsión. No tenemos equipos para hacer esas cosas. Es una Comisión que trabaja con un software donado por la Cooperación Internacional, un software relacional que permite extraer información del sector público. Por ejemplo qué casas tengo yo, cuántos viajes he hecho. Como mi misión no es espiar ni investigar sino solamente relacionar datos, esos datos que pueden resultar alarmantes los pongo a disposición del organismo encargado que puede ser el Consejo Nacional de la Magistratura.
–¿Entonces qué ocurrió?
–Que estamos en una exposición en el Consejo Consultivo con un power point. Me ponen “bueno las licitaciones de A,B, la licitación de C”. “Un momentito”, les digo, “para el carro”. Esta es una Comisión de Ética para sistematizar los datos y ver la eticidad de todos los jueces, desde el presidente hasta el juez del confín más remoto. Eso no es para utilizar este instrumento contra mis propias enemistades en la administración judicial. Ya que me pusieron en la posición de garante cursé todo a la Contraloría General de la República y a la Inspectoría del PJ. Porque esta comisión no puede reemplazar a las 40 personas de Inspectoría que dependen de la Contraloría. Yo no soy administrador, soy presidente de un poder del Estado. No era el foro ni la institución para ver ese tema. Por esa discrepancia y como acabó el contrato con ellos, entonces dije no renuevo porque no pensamos lo mismo, no tenemos la misma visión.
–¿Piensa acaso que le debieron entregar los datos en privado?
–Eso no es el tema, la Comisión de Ética no debió meterse a ver aquello para lo cual existen los expertos. Encontramos que ellos se metieron a investigar cuatro cosas, de las cuales tres eran asuntos y operaciones del PNUD, todas saneadas con el sistema que tienen. Compras del PNUD y no del Poder Judicial, como toner de impresoras. Dijeron que se le pagó US$ 18 mil al contado a una empresa de limpieza. Mentira, no era cierto. Y además era un asunto del 2005. No tenía nada que ver con nosotros. Era cuestión de aventar datos y datos pero sin ningún análisis.
–¿Y el patrimonio de los jueces?
–El power point aguanta todo. En esa exposición empezaron a hablar del desbalance patrimonial de los vocales supremos. Aparece un vocal que ha viajado 20 veces. Interrumpí: “¿Han averiguado si esos viajes son oficiales o son particulares?”. Me responden: “No, eso no hemos averiguado”. Que han comprado una casa de 400 mil dólares y le digo, “dime una cosita, ¿esa casa está pagada?”. Y me responden: “no, eso no hemos investigado”. Entonces corta esa vaina y cuando tengan las cosas claras recién hablamos. Eran muy frívolos y poco rigurosos en la manera de enfocar las cosas. Es muy fácil imputar un desbalance. Si yo estoy ganado una miseria como profesor de San Marcos y de repente soy vocal supremo, que no gano mucho porque me han quitado el sueldo a la mitad, lo lógico es que se produzca un incremento patrimonial. Eso no es desbalance. Y es lógico que pueda comprar un departamento, una casa, un carro, en 5, 10 ó 15 años.
–Lo que ha presentado Luis Gómez Cornejo a los medios es que usted no lo dejó investigar.
–Me llamó la atención porque estos señores firmaron un contrato y un convenio de confidencialidad explícito e implícito. No para que se descubran porquerías y quedarnos callados sino que si yo voy a puchos revelando información lo único que voy a lograr es que la gente ponga a buen recaudo los datos. Si en Estados Unidos se viola ese convenio a ese hombre lo meten preso por delito federal. Es gravísimo acá también, pero no quiero entrar en esa mecánica porque no es un tema personal. Eso es todo. El suelo está parejo y la Comisión de Ética sigue funcionando.
–¿No fue un gran error contratar a Gómez Cornejo si toma en cuenta sus antecedentes?
–A mí no me gusta trabajar con estigmas ni con estrellas de David. Yo lo conozco años y siempre he visto que actuó con moderación. Quien lo ha sacado ha sido el PNUD, porque cuando sale una persona a echarle la culpa al PNUD con datos que no se ajustan a la realidad debo suponer que ellos le perdieron la confianza.
–Dicen que usted lo va a volver a traer.
–No. Él me ha mandado una carta notarial diciendo cosas inexactas que no pienso contestar. Mezcla conceptos ciertos con otros hipotéticos y negadas aspiraciones mías de algún orden. No tiene ni pies ni cabeza. Es un disparate.